Reseñas de cine

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Abr
19

Reseña de IN THE HOUSE (DANS LA MAISON)

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Muchos de los que se encuentran acostumbrados a la banalidad excesiva (y sólo a veces divertida) de las comedias hollywoodenses actuales se sentirían desconcertados ante un título como "In the House", no sólo porque (sacrilegio de sacrilegios) se encuentra hablado en francés, sino porque posee un nivel de inteligencia que brilla por su ausencia en las producciones que desfilan constantemente ante sus ojos.

Pero, si dejaran por un momento sus prejuicios de lado, es probable que disfrutarían ampliamente con una cinta cuyo título original es "Dans la maison" y que, en medio de su tendencia intelectual, resulta sumamente entretenida y hasta ligera, en una línea semejante a la practicada por el cineasta estadounidense Woody Allen cuando no se pone dramático.

En esta historia, que se estrena hoy en Los Angeles y Nueva York y que el director y guionista François Ozon ("Swimming Pool", "Potiche") basó en la obra teatral española "El chico de la última fila", de Juan Mayorga, el Sr. Germain (Fabrice Luchini) es un profesor de literatura de escuela secundaria que se encuentra profundamente decepcionado de unos alumnos que considera completamente ignorantes, hasta que descubre con sorpresa la existencia de uno que le entrega una tarea sencilla de redacción cuyo nivel literario llama profundamente su atención y que, además -éste es un punto importante para el desarrollo del suspenso-, despierta en él una poderosa curiosidad, porque se basa en vivencias reales y culmina con un "continuará".

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Los textos, que empiezan a sucederse, tienen una característica 'voyeurística' que provoca no sólo el morbo del maestro ficticio, sino también el del espectador real, ya que el joven Claude (autor de los mismos) no cuenta en ellos anécdotas individuales, sino su relación cada vez más cercana con una familia de clase media alta a cuyo hogar ha llegado debido a su supuesta amistad con Rapha (Bastien Ughetto), un compañero de clases al que ayuda con el complicado estudio de las matemáticas.

Lo más interesante de "In the House" (cuyo título proviene del hecho de que las incursiones de Claude se producen normalmente en la elegante vivienda de los Artole) es que el proverbial sentido de la manipulación del espectador que se emplea en la narrativa cinematográfica se extiende a muchos otros niveles, sin esfuerzo aparente; mientras que Claude manipula tanto a los Artole -haciéndoles creer que sus fines de acercamiento son inocentes y desprendidos- como a Germain -con sus cautivadoras pero comprometedoras historias-, Germain manipula al mismo Claude para que construya supuestamente un mejor relato, pese a que sabe que esto afectará las acciones reales del joven, induciéndolo a ser más temerario y, de paso, menos "decente".

Y es que esto es también un cuento sobre la moral y sus límites. Claude parece ser inicialmente culpable de varias faltas éticas, y Ernst Umhauer, el actor que lo interpreta, le otorga los suficientes rasgos extraños -pero a la vez seductores- como para que dudemos al menos un poco de su cordura; pero podría tratarse simplemente de un adolescente astuto con afanes aventureros, y la responsabilidad mayor le correspondería entonces a Germain, quien enseña porque no es capaz de crear y, a pesar de ello, ostenta una arrogancia que eventualmente le complicará los trámites amorosos con su paciente esposa, Jeanne (la gran Kristin Scott Thomas), 'dealer' de un arte moderno del que el profesor se burla constantemente (aunque, para ser sinceros, merece normalmente la burla, un detalle que Ozon parece haber empleado intencionalmente).

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Con todo lo que se ha dicho, es probable imaginar que este filme se encuentra muy pegado a la buena literatura de la que de hecho procede, y si bien eso es a veces cierto, hay que remarcar que, lejos de emplear un estilo teatral, Ozon le da una gran movilidad a su cámara y hace desde el inicio que las imágenes y los diálogos que muestra funcionen de manera absolutamente complementaria, incluso (¿o habría que decir sobre todo?) en las escenas que recrean la relación que se va estableciendo entre Claude y los Artole.

En esos momentos, cuando el maestro y el alumno que se está convirtiendo en maestro encuentran un tenso equilibrio, la faena se siente deliciosa, mientras crece la tensión sin que la parte contada por Claude, tanto visual como escrita abandone el espacio correspondiente a la casa de los Artole.

Es ahí donde el sabor pasa de Allen a Hitchcock, sin caer necesariamente en la intriga criminal, y con la inserción de ciertas tendencias modernas que recuerdan un tanto a De Palma, sobre todo ante el empleo ocasional de unos desnudos que develan la obsesión de Claude por la madre de Rapha, Esther, interpretada por Emmanuelle Seigner ("Bitter Moon"), quien conserva una impresionante aura de sensualidad a los 46 años de edad.

Después, ese segmento del relato se traslada a otros espacios, pese a los consejos literarios de Germain, lo que le quita cierto encanto a un asunto que hasta ese momento funcionaba perfectamente en su delimitación de lugar. Este quiebre, que hace que las barreras entre la realidad y la fantasía se diluyan todavía más, representa evidentemente la rebeldía y el inicio de la autonomía del narrador como personaje, pero lleva a imaginar lo que el auténtico manejador de los hilos (Ozon) hubiera logrado si no hubiera cedido a la tentación de caer brevemente en lo tendencioso, por más que proceda de la imaginación de su protagonista juvenil. De todos modos, a esas alturas, "In the House" se ha vuelto ya una película con méritos suficientes como para ser vista sin excusas.

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