Reseñas de cine

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Abr
23

Reseña de FILLY BROWN

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Para los numerosos fans de Jenni Rivera, conocida como "La Diva de la Banda", “Filly Brown” es una oportunidad inmejorable para ver a su ídolo en el primer y último papel cinematográfico de su carrera. Y aunque la recientemente fallecida cantante no es la protagonista, su presencia en la cinta es lo suficientemente importante como para  llevar masivamente a sus admiradores a las salas.

Pero “Filly Brown” está lejos de ser un tributo a Rivera, y no tiene en realidad nada que ver con el estilo musical practicado por la fallecida. De todos modos, sí es una película muy musical, en la que se ofrece una mirada cercana y poco habitual al fenómeno del hip-hop hecho por méxico-americanos; una mirada que no sabemos si corresponde totalmente a la realidad, pero que (y esto es lo que importa en una película) resulta casi siempre creíble, aunque no precisamente compleja.

Majo Tonorio (Gina Rodríguez) es una muchacha cuyo nombre de 'rapera' es Filly Brown, y que se encuentra obsesionada con usar su destreza en los fraseos para dar cuenta de los problemas sociales que atraviesa su comunidad. Pero, cuando su madre María (Rivera), que se encuentra en la cárcel por tráfico de drogas, le pide -o más bien le exige- que consiga una fuerte suma de dinero para saldar asuntos pendientes y ayudarla supuestamente a salir de su encierro, Majo acepta la sugerencia de un productor mercantilista que quiere explotar una imagen puramente sexual de ella.

Filly_Brown_posterDesarrollada completamente en la ciudad de Los Angeles, “Philly Brown” es una cinta en inglés que se muestra siempre como un producto de la urbe en la que vivimos. En la primera escena, la protagonista aparece recorriendo sus calles a bordo de un bus, mientras escribe en un cuaderno las letras que le inspira lo que ve a través de los vidrios, entre lo que se incluye un producto que se ha vuelto una suerte de distintivo culinario del lugar: los grotescos (pero supuestamente deliciosos) 'hotdogs' envueltos en tocino.

Uno de los méritos mayores de esta película es que, para decirlo ya de manera metafórica, no trata de quitarle el colesterol a la realidad ni de presentar a sus personajes como santos, aunque la historia entera apunta inexorablemente a una rendención. El personaje más "limpio" es Santa (Braxton Millz), el DJ y novio de Mojo (es decir, hasta que ella cede a las tentaciones empresariales y se olvida de quienes la ayudaron a ascender); a fin de cuentas, el muchacho sólo quiere estar con 'Filly' y lograr que ella mantenga su integridad artística.

Pero los demás a su alrededor tienen pocas credenciales morales que ofrecer, desde José (Lou Diamond Phillips), el padre de la 'rapera', que parece ser ahora honesto y trabajador pero que tiene sin duda un turbio pasado, hasta Rayborn (Chingo Bling), un divertido pero codicioso promotor, pasando por Lupe (Chrissie Fit), la hermana de 17 años de 'Filly', que es encontrada por la protagonista un día de escuela en la casa mientras fuma marihuana y se besuquea con un desconocido (“pero la que tengo es legal”, exclama el tipo mientras es expulsado, en una curiosa alusión a la ambigüedad legal en que se encuentra ahora la hierba por estos lares).

Ante la falta de la madre y las ocupaciones del padre, y a pesar de su juventud, Majo tiene que cumplir roles que no está preparada a cumplir, por lo que no lo hace siempre bien. Pero muestra por lo general un enfoque que se relaciona a la ayuda que se empeña en brindarle a su madre, lo que justifica narrativamente que no se comporte de manera descontrolada y, sobre todo, que se encuentre tan dispuesta a dejar sus principios para entregarse a la escena musical facilista.

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Por ese lado, “Filly Brown” tiene el corazón puesto en el lugar adecuado, ya que, al igual que el movimiento de cine independiente al que pertenece, proclama la necesidad de hacer algo realista y comprometido en lugar de venderse al mejor postor. Y lo hace con el valioso aporte de Rodríguez, una actriz encantadora cuyo carisma inunda permanentemente la pantalla y que, además, interpreta los segmentos musicales con eficacia y poderío. No nos atreveríamos a decir que sus dotes como MC son espectaculares, pero, si se toma en cuenta que nunca antes había hecho esto, los resultados son impresionantes.

“Filly Brown”, que cuenta con la presencia de Edward James Olmos en un papel secundario (interpreta al abogado de María), ha sido dirigida por el hijo del veterano actor, Michael D. Olmos, en compañía de Youssef Delara, y luce mucho mejor de lo que podría lucir un trabajo de presupuesto tan reducido como éste. Al comienzo, la insistencia de la cámara en mano (recurso favorito de quienes tienen que filmar todo rápidamente) resulta un tanto agotadora, pero el interés que despierta luego la historia hace que uno se olvide de esto, hasta que los cineastas recurren a una técnica de pantalla partida que le da un dinamismo particular al proceso colaborativo entre Majo y Santa.

Cerca del final, el ímpetu de la 'rapera' para defender a los suyos conduce a lo que podría haber sido un desenlace trágico; y si lo que pasa después toma una senda de resolución menos verosímil, resulta en todo caso refrescante notar que Olmos y Delara se esmeraron en evitar la predecible secuencia sangrienta de cierre. En lugar de esto, los fans de Jenni Rivera (que hace su papel de manera más que decorosa) tienen un final que, curiosamente, funciona como emotiva despedida para la cantante, cuyo personaje pide perdón a su familia y se retira entre los pasillos de la prisión.

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