Reseñas de cine

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May
01

Reseña de THE AMAZING SPIDER-MAN 2

Escrito por Sergio Burstein

Spider-Man 2-5

Estrenada con una cercanía temporal a "Captain America: The Winter Soldier" que podría ser preocupante para sus intereses económicos, "The Amazing Spider-Man 2" tiene, sin embargo, la personalidad y los suficientes méritos propios como para defenderse por su cuenta, abrir la taquila estadounidense de verano con bombos y platillos y asegurar sin problema alguno la continuidad de una saga que ha mejorado ostensiblemente desde su anterior entrega.

Pese a que seguimos estando encantados con la "Spider-Man 2" de Sam Raimi y Tobey Maguire, esta nueva película no debería decepcionar a los fans y, en términos de fidelidad, es probablemente la más cercana al espíritu de los cómics originales que se haya hecho, con todo y las licencias tomadas. Para ser sinceros, hay momentos -sobre todo al final- en los que la CGI nos apabulla, y narrativamente, el asunto se complica demasiado con la innecesaria proliferación de historias paralelas; pero esto no llega jamás a los límites insufribles de "Spider-Man 3", y tiene innumerables detalles de provecho para los auténticos seguidores del personaje.

De hecho, la citada competencia con el Capitán no es tan evidente por el simple hecho de que el Araña vive no sólo en un universo propio que no se cruza con el de "The Avengers", sino porque es un superhéroe distinto en términos de aproximación al entorno que lo rodea. Así, en lugar de tratar de introducir una intriga política o de hacer que su protagonista tenga cuestionamientos ideológicos, el guión de Alex Kurtzman, Roberto Orci y Jeff Pinkner acierta al mantener el tono de las historietas, es decir, el de un Peter Parker todavía adolescente que busca hacer el bien sin mayores cuestionamientos y que, en medio de sus enfrentamientos con rivales cada vez más poderosos, no puede evitar caer en las garras del amor.

Peter y Gwen

Como ha sido ya proclamado, Spider-Man es el superhéroe más romántico que existe en el universo de los famosos, y ésa es una faceta muy bien explotada en esta película, con la ayuda del director Marc Webb ("(500) Days of Summer") y la indudable química que existe entre los protagonistas Andrew Garfield y Emma Stone, que, como es de conocimiento público, son actualmente pareja. De ese modo, la relación entre Parker y su novia Gwen Stacy luce particularmente verosímil, tanto en las buenas como en las malas, porque, tras recordar una advertencia hecha por el padre ahora muerto de la chica, el muchacho decide terminar la relación, aunque sabe que será imposible mantener la promesa.

Toda esta parte del relato, que se manifiesta a través de escenas de diálogo que podrán aburrir a algunos, pero que sirven para desarrollar adecuadamente a los personajes, está muy bien construida, lo que resulta absolutamente inusual en megaproducciones de esta clase. Por ello, el impacto de lo que ocurre en la escena decisiva -que obviamente no detallaremos- se siente más efectivo, pese a que, personalmente, lo que viene después nos parece demasiado precipitado, como si Webb se hubiera dado cuenta de que se le pasó el tiempo de metraje exigido y tenía por ello que hacer el pase a la siguiente entrega del modo más rápido que le fuera posible.

En el plano de las actuaciones, Stone está encantadora, como siempre, mientras que Garfield se encarga de interpretar a un Peter que, al inicio de la película, ha dejado aparentemente de lado las inseguridades que lo marcaron al inicio de la primera cinta, lo que se manifiesta no sólo en su conducta como civil, sino sobre todo en la actitud del Araña, que parece no sólo un tipo mucho más seguro de sí mismo, sino también un consumado comediante cuyas habilidades se manifiestan incluso en el plano físico.

Spider-Man 2-1

Durante una entrevista reciente que tuvimos con él, Garfield nos habló sobre las referencias a Bugs Bunny y Buster Keaton que se encuentran ahora en Spider-Man, y ver este filme es darse cuenta de que no hay exageración alguna en lo que dice, ya que la expresividad corporal del personaje se ha incrementado mucho, hasta el punto de adquirir cualidades que lucen tan espectaculares como cómicas. Es indudable que hubo aquí mucho trabajo de dobles (a fin de cuentas, el tipo lleva una máscara), pero lo importante es que el truco funciona.

La agilidad del filme no se limita a los actos divertidos de Spider-Man, sino que se extiende a las escenas de lucha, las mismas que, en líneas generales, se nos hacen mucho más convincentes que las de la entrega anterior, donde los efectos digitales nos parecieron demasiado artificiales y, por ello mismo, la apariencia del Lagarto (es decir, el único villano presente) nos resultó muy poco convincente, lo que significó para nosotros un verdadero problema.

En cambio, por si no lo saben, aquí aparecen hasta tres "supermalos", y al menos dos de ellos tienen un aspecto logrado, empezando por Electro, quien es realmente atemorizante, muestra un despliegue de poderes absolutamente demoledor y llega además acompañado de un ominoso leitmotiv que, por supuesto, proviene de la rama dura de la música electrónica.

Por su parte, el Green Goblin, una figura con cuya imagen Marvel ha batallado mucho, se desprende de su vestuario original en los cómics (lo que podría no ser del agrado de algunos) pero, por fortuna, lo hace también de la máscara que le puso Sam Raimi en su primera "Spider-Man", lo que le otorga lucimiento al actor Dane DeHaan ("Chronicle"), quien hace también del alter ego del sujeto, Harry Osbourne. Se trata de un personaje interesante que se encuentra brillantemente interpretado, pero que, lamentablemente, se ve librado de un mayor desarrollo debido a la abundancia de líneas argumentales que citamos arriba.

Spider-Man 2-4

En ese sentido, Electro tiene una presencia mucho más intensa, gracias al abierto contraste que existe entre su faceta más desatada y la del tipo que era antes de su transformación, Mark Dillon, un ingeniero eléctrico minado por la timidez que se obsesiona de un modo un tanto malsano con Spidey luego de que éste lo rescata en medio de una fiera persecución automovilística. En un rol muy distinto a los que ha tenido habitualmente, Jamie Foxx ("Ray", "Django Unchained") demuestra que es capaz de convertir en oro todo lo que toca, pese a que la batalla final en la que participa parece a veces un videojuego.

La cinta empieza con un acto delictivo de Aleksei Sytsevich, el criminal ruso que terminará luego convertido en el Rhino, y que es sin duda el más desaprovechado, lo que es prácticamente un crimen en sí debido a que está interpretado por el notable Paul Giamatti ("Sideways"). A diferencia de Electro y de Green Goblin, que son villanos trágicos, Rhino parece ser un "malo" sin motivos válidos, y además uno cuyo traje robótico se aleja demasiado de la tradición. Es probable que el personaje alcance más protagonismo en las películas posteriores, pero eso no justifica la manera en que se lo emplea.

Y ya que hablamos de tragedias, no podemos dejar de decir que el pobre Peter tendrá también una que alterará de manera irremediable el futuro de la saga, y que resultará una verdadera sorpresa para quienes no se encuentren familiarizados con los cómics ni hayan leído ya los comentarios de Internet al respecto. Sea como sea, el giro es contundente, aunque nos hubiera gustado que se desarrollara más extensamente en lugar de ocurrir tan cerca del final de la historia.

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