Reseñas de cine

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Oct
11

Reseña de KNOCK KNOCK

Escrito por Sergio Burstein

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Hace quince días, una década después de estrenar “Hostel: Part II”, que era hasta el momento su más reciente esfuerzo cinematográfico como director, Eli Roth lanzó “The Green Inferno”, una combinación de comedia y terror que estuvo archivada por más tiempo del esperado; y desde este fin de semana, presenta en las mismas salas estadounidenses “Knock Knock”, un ‘thriller’ con tintes eróticos que sale cuando debía salir, pero cuya cercanía con la producción anterior es sin duda significativa.

De ese modo, el realizador oriundo de Massachusetts, quien se dio a conocer con “Hotel”, un trabajo ficticio sobre unos turistas secuestrados y atormentados por unos psicópatas de Europa del Este que fundó por cuenta propia las bases del popular pero altamente controvertido “porno de la tortura”, tiene actualmente en cartelera dos películas de manera simultánea, lo que tiene que ser tanto un motivo de felicidad para sus admiradores como un dolor de cabeza para sus numerosos detractores.

Ya escribimos sobre “The Green Inferno”, cuyas críticas generales fueron particularmente positivas a pesar de la abundancia de ‘gore’; y aunque ni ésa ni la actual cinta son precisamente unas obras maestras, ambas nos parecen no sólo interesantes, sino que prueban que Roth no es un tipo unidimensional, lo que puede tener que ver con la colaboración que él mismo estableció desde hace algunos años con Nicolás López, un cineasta chileno anteriormente conocido en su país por la serie cinematográfica de comedia “Qué pena…”, pero cuya incursión en géneros dramáticos menos hilarantes se inició en “Aftershock” (2012), un ‘thriller’ basado en el terremoto de Valparaíso del 2010 y que Roth no sólo produjo, sino que también protagonizó, al lado de actores ya habituales del universo de López.

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Varios de estos mismos intérpretes aparecieron también en “The Green Inferno”, y en el caso de “Knock Knock”, el rango se reduce, ya que la única que retorna es la todavía muy joven y atractiva Lorenza Izzo, convertida desde el año pasado en esposa de Roth (lo que demuestra que el hombre ha encontrado toda clase de inspiraciones en Chile). Pero la misma nación sudamericana juega todavía un rol esencial en el filme, que además de contar con un guión coescrito por Roth, López y Guillermo Amoedo (un uruguayo radicado por allá que viene trabajando con López desde hace varios años), se filmó en las afueras de Santiago pese a desarrollarse supuestamente en las montañas de Hollywood, y cuenta con abundante personal del mismo lugar en las áreas técnicas.

La distinción principal es que, a diferencia de todos los títulos anteriores de Roth, que han tenido al frente a actores ilustremente desconocidos (al menos a nivel internacional), “Knock Knock” cuenta con un reparto encabezado por Keanu Reeves, quien puede haber perdido en los últimos años su estatus de superestrella, pero que regresó recientemente a las grandes ligas gracias a su papel en la celebrada “John Wick”. Y lo interesante aquí es que Reeves -quien nos parece un intérprete estable y competente-, no se encuentra como ‘héroe de acción’ ni, mucho menos, es colocado al mando de las cosas, sino que se convierte en una víctima de circunstancias muy particulares.

Reeves se pone en la piel de Evan, un arquitecto casado y con hijos, de aspecto descuidado pero de profesionalismo implacable, así como dueño de una fidelidad al parecer incuestionable (tiene de paso una esposa chilena, interpretada por Ignacia Allamand). Pero la breve introducción de la cinta es lo de menos, ya que la carne del asunto llega (literalmente) cuando el buen hombre, quien se ha quedado en casa mientras su familia sale de paseo debido a un trabajo pendiente, abre la puerta en medio de una tormenta para responder el llamado de dos muchachas supuestamente perdidas, aparentemente vulnerables e indudablemente mojadas de pies a cabeza por la lluvia (sí, ésta es la primera insinuación de tipo sexual en la historia).

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Evan no es un mujeriego ni un aprovechador, por lo que no recibe a las chicas -encarnadas por Izzo y la cubana Ana de Armas- con los brazos abiertos; pero lo que se vio antes prueba que no ha tenido relaciones durante bastante tiempo por la dedicación de su mujer con los niños, y las recién llegadas parecen empeñadas en aprovechar cualquier síntoma de debilidad del que se convierte rápidamente en su presa. Si has visto el tráiler de la película, nada de lo que estamos diciendo es un ‘spoiler’; y si no lo has hecho, debes saber de todos modos que la historia presentada no es una que se encuentre llena de grandes revelaciones ni de giros insospechados, sino que se plantea de modo directo y sin mayores explicaciones, lo que ha generado descontento en varios críticos pero, por otro lado, nos lleva a sentir que se trata de un hecho que, en medio de todos sus excesos, le podría ocurrir a cualquier sujeto desprevenido que se encuentra con las jovencitas inadecuadas.

Por ese mismo lado, sería fácil considerar que “Knock Knock” es no sólo una cinta machista en la que las mujeres actúan como locas sin razones de peso, sino también una que contiene un mensaje profundamente moralista acerca de la infidelidad, por más que el pobre Evan haya sido prácticamente violado; pero eso sería tratar de encontrar demasiada profundidad en una obra que no la tiene y que se orienta más bien hacia las filas del ‘exploitation’, sin que ello la lleve a lucir estéticamente mal, ya que, pese a que la trama se desenvuelve prácticamente de manera completa al interior de una casa, la puesta en escena resulta ágil y cautivadora, con evidentes alusiones al estilo del maestro Alfred Hitchcock o, al menos , al de Brian De Palma.

Además, en medio de su infaltable cuota de brutalidad, la película logra generar suspenso y expectativa sin recurrir al ‘gore’, lo que es una verdadera novedad para Roth; ciertamente, lo más perturbador viene por el lado del erotismo trastornado, como es el caso (éste sí es un ‘spoiler’) de la escena en la que la chica interpretada por De Armas fuerza a Evan a tener sexo mientras lleva la ropa de su hija -incluso la interior- y su acompañante graba todo con un iPhone (porque el guión incluye varias referencias a la tecnología moderna, incluyendo la de las redes sociales y la inevitable presencia de Uber).

Si bien no hay nada en el relato que resulte mínimamente complejo, las circunstancias que se muestran en la pantalla tienen su propia lógica y antecedentes, mientras que la banda sonora incluye no sólo a Kiss y a los Pixies (nunca nos cansaremos de escuchar “Where is My Mind?”), sino también a las mucho menos conocidos pero particularmente placenteras melodías de la cantautora Francisca Valenzuela, surgidas además de un tornamesa, porque Evan es también un ávido coleccionista de vinilos. ¿Se necesita algo más para que nos sintamos identificados con él y lamentemos su mala suerte... después de tener esa clase de experiencia que muchos hombres anhelan?

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