Reseñas de cine

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Oct
17

Reseña de CRIMSON PEAK

Escrito por Sergio Burstein

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El simple hecho de que Guillermo del Toro regrese al terror -es decir, el género de sus amores- es ya un motivo de entusiasmo para alguien que, como nosotros, admira a este director mexicano y confía plenamente en su habilidad para crear universos fantasiosos deslumbrantes, sin dejar por ello de desarrollar historias complejas y metáforas astutas (con la probable excepción de “Pacific Rim”, dueña de un diseño visual deslumbrante pero con una historia de clamorosamente simple).

De ese modo, la expectativa que teníamos ante “Crimson Peak”, desde esta semana en la cartelera estadounidense, era particularmente grande; y aunque sabemos ya que algunos críticos la han cuestionado y que las cifras de su primera jornada de exhibición se encuentran lejos de lo esperado, los resultados para nosotros están lejos, muy lejos de ser decepcionantes, incluso en medio de las limitaciones que le quitan los puntos necesarios para alcanzar el nivel de “El laberinto del fauno” (2006), una extraordinaria fantasía sobre la Guerra Civil Española que sigue siendo el trabajo más notable de Del Toro, así como una incuestionable obra maestra.

En este caso, llegamos a la función para ser atendidos por un amable recepcionista que nos advirtió de que lo que estábamos a punto de ver era “un romance gótico”; y aunque el señor tenía cierta razón en la definición, “Crimson Peak” es mucho más que eso, porque, se diga lo que se diga, se trata en esencia de una cinta de terror en la que existen tanto matices psicológicos como sobrenaturales, y en la que si bien las lides del amor no dejan nunca de estar presentes, es lo suficientemente perturbadora y violenta (con duras intervenciones del ‘gore’) como para trascender una explicación tan limitada.

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Al ser un filme de estas características, tiene mucho de artificio, pero lo interesante es que, desde el comienzo mismo, nos brinda realmente la sensación de que se produce en la época reflejada (inicios del siglo XX) o, en todo caso, que se trata de un título rodado en el pasado, tanto por el estilo de actuación como por la perfección de los vestuarios, el esmero en el diseño artístico y los artilugios técnicos empleados (noten el cierre del iris para rematar una escena). Claro que, una vez que los fantasmas empiezan aparecer -porque ustedes ya saben que hay fantasmas, ¿verdad?-, los retoques digitales nos enfrentan de modo directo a la manera contemporánea de hacer esta clase de cine, pese a que no se hicieron de modo completamente computarizado, sino tomando como base a actores auténticos.

Para demostrar que la tragedia rondará por aquí a sus anchas y, de paso, que éste no es un cuento para niños, Del Toro -quien escribió el guión al lado del estadounidense Matthew Robbins (colaborador también en “Mimic” y “Don’t Be Afraid of the Dark”)- empieza los trámites con el funeral de una madre de familia derrotada por la peste negra, tratado desde la perspectiva de una niña que, poco después, tiene un escalofriante encuentro con el espectro de la fallecida, quien le hace una severa advertencia sobre el futuro. Lejos de ser una actriz con una sábana encima o de lucir simplemente como un ser traslúcido, esta aparición es grotesca y descarnada, lo que prueba que el director no dejará pasar la oportunidad de incorporar a las acciones a sus adorados monstruos.

Ya de adulta, la protagonista en cuestión, Edith (Mia Wasikowska), se ha convertido en una muchacha talentosa a la que le gusta escribir historias de espantos que son rechazadas por su editor, en consonancia con la mentalidad machista y discriminatoria de la sociedad en la que vive (las afueras de Nueva York en los 1900). Sin embargo, sus ansias de libertad entran en sintonía con la personalidad de Sir Thomas Sharpe (Tom Hiddleston), un noble británico de suave encanto que ha llegado hasta su residencia para pedir apoyo económico del padre de Edith, Carter (Jim Beaver), destinado a financiar un nuevo método de perforación de arcilla.

crimson peak resena 3La atracción entre los dos es inmediata, pero despierta no sólo el rechazo del viejo Carter, quien no ve con buenos ojos la posibilidad de esta relación, sino también la incomodidad cada vez más creciente de Lucille (Jessica Chastain), la bella pero gélida hermana de Thomas, eternamente vestida de negro -y, por lo tanto, la más gótica de la partida-. Tras una serie de circunstancias que es mejor no revelar, Edith termina casándose con Thomas y trasladándose con él a la antigua mansión de los Sharpe, Allerdale Hall, que se ubica en medio de un paraje desolado de la campiña inglesa, y en la que reside también la omnipresente Lucille.

Es ahí donde empiezan los verdaderos problemas para nuestra protagonista, porque, como era de esperarse, este par de hermanos guarda más de un secreto bajo la manga, y la casa misma, que es ya lo suficientemente aterradora debido al estado calamitoso en que se encuentra (la parte superior de su techo principal tiene una agujero inmenso por el que se filtra la nieve), se encuentra poblada por más seres que los que habitan oficialmente en ella. A partir de ese momento, Del Toro desata a sus anchas el talento que tiene para las puestas en escena fastuosas, con tomas de gran envergadura que explotan al máximo las locaciones, puertas que contienen a duras penas a criaturas horripilantes, pasillos largos y lúgubres que nadie en su sano juicio debería atreverse a recorrer y persecuciones a pie de las que depende al menos una vida.

En lugar de recurrir a sustos baratos e injustificados, “Crimson Peak” implementa el suspenso con maestría y se toma el tiempo necesario para cultivar a los personajes y a sus acciones. Eso podría llegar a aburrir a los espectadores más jóvenes e impacientes, pero resulta absolutamente esencial para la obtención de una complejidad que estaba ausente, por ejemplo, en “Don’t Be Afraid of the Dark”, trabajo mucho menor que éste pero tangencialmente parecido. Además, el proceso llega respaldado por un nivel impecable de actuaciones, sobre todo en el caso de Chastain, cuya Lucille debería convertirse por ley en un personaje emblemático del género.

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Por otro lado, la película se encuentra llena de referencias a varios clásicos fílmicos y literarios, y éstas son a veces tan evidentes que perjudican la originalidad del relato. No se trata sólo de que Edith sea verbalmente comparada con la figura central de “Jane Eyre” en la primera parte, marcada por no tan discretas referencias a la Cenicienta, o de que ella misma se apellide Cushing; el asunto se acentúa en lo que viene después, cuando la estancia en la mansión de incontables habitaciones y el enfrentamiento con la hermana -que es a la vez ama de llaves- remiten de inmediato a “Rebecca”, lo que se suma a detalles visuales y argumentales relacionados a otras obras de Hitchcock, sobre todo “Notorious”. Cerca del final, hay incluso un momento que, salgo mejor parecer, se inspira en el desenlace de “The Shining”.

Esta abundancia de tributos (porque está bastante claro que eso es lo que son) le quita a la cinta la posibilidad de alcanzar un grado de excelencia, al igual que lo hace una trama que, en medio de la sofisticación de sus detalles y de sus personajes, puede llegar a ser predecible; y tampoco hay una extensión mayor del tema feminista que se insinuaba al principio.

Pero “Crimson Peak” introduce a cada momento circunstancias inusuales que son capaces de tocar fibras particulares en el espectador y nos sumerge con habilidad pasmosa en el ambiente que fabrica, ofreciendo con ello una propuesta que no se suele encontrar en el cine de terror comercial, ya que, sin salirse del todo de las fórmulas, les brinda un tratamiento extremadamente creativo. Y uno de los aspectos más importantes es que, como suele suceder en las cintas de Del Toro, las criaturas no son las que más hay que temer, por más espantosas que parezcan; ése es un privilegio que le corresponde a los humanos.

Comentarios   

 
Guest
0 # Guest 09-11-2015 17:18
Excelente reseña, que revela la erudición del autor en temas filmicos, un elogio a un genial director como Guillermo del Toro y una delicia para los lectores que disfrutamos de textos escritos bien hechos.
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