Reseñas de cine

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Abr
15

{Estrenos} GREEN ROOM es un ‘thriller’ punk antinazi de extraordinario vuelo

Escrito por Sergio Burstein

Green Room 2

No digan que no lo conocen: en el 2013, Jeremy Saulnier saltó a la primera plana con “Blue Ruin”, un ‘thriller’ brutal en el que un hombre común y corriente emprendía una venganza salvaje que se le salía pronto de las manos, porque no estaba simplemente preparado para afrontarla, y en el que la violencia extrema tenía un tinte realista con el que quedaba particularmente claro que cada acto de esta clase puede tener una terrible consecuencia.

Por su lado, “Green Room”, el tercer largo de Saulnier, que se estrena hoy en EE.UU., parece en teoría una fantasía estudiantil, ya que trata de un inocente grupo de punk rock que se mete en terrenos peligrosos al aceptar una invitación a un concierto de ‘skinheads’ que, además de su ideología supremacista, no parecen tener demasiados reparos en lo que respecta a acuchillar en la cabeza a las personas que no están de acuerdo con ellos; pero en manos de este talentoso director, el asunto entero deja de lucir como una idea de serie B para transformarse en una cinta de inusitado valor artístico, de cuidadosa planificación visual, de excelente fotografía y de tensión incontenible, hasta el punto de resultar una de las mejores películas de terror psicológico que hemos visto desde… bueno, desde “Blue Ruin”.

Green Room 3Saulnier mantiene el tono realista que se le conoce ya para ofrecer un relato con escasos huecos narrativos en el que la fama ganada le ha permitido empezar a trabajar con actores mucho más famosos de los que empleó en sus dos obras iniciales, empezando por Anton Yelchin (“Star Trek”), quien interpreta a Pat, bajista nervioso e inesperado líder de los Ain’t Rights, el grupo que cae en manos de un grupo de radicales de derecha al mando de Darcy, un misterioso sujeto cuya encarnación fue encomendada al gran Patrick Stewart (el Profesor Charles Xavier de la saga de “X-Men”).

En lugar de escudarse en la presentación directa de la música que los fans pueden esperar, el filme toma el tiempo necesario para desarrollar a sus personajes y hasta cubre una fantástica escena de ‘moshing’ con una banda sonora absolutamente opuesta a lo que tocan los rockeros, mientras se impone la cámara lenta; pero la segunda parte es mucho más generosa tanto en la acción frenética como en la exhibición de canciones originales, y hay un momento memorable en que la mala situación de estos muchachos, ahora encerrados en un cuarto del club con dos muertos al lado, se ve coronada por la expresiva “Angel of Death” de Slayer. “Green Room” es una película de lo más punk, sí, pero hecha con una maestría que no tiene nada de improvisado ni de vulgar.