Reseñas de cine

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May
28

Reseña de ALICE THROUGH THE LOOKING GLASS

Escrito por Sergio Burstein

Alice 1

Antes de que algún incauto grite “¡secuela innecesaria e inventada!”, es necesario precisar que, de un modo u otro, la Historia le da la razón a quienes han fraguado el título que aquí se comenta, puesto que, a pesar de que muchos siguen sin saberlo, seis años después de publicar “Alice in Wonderland”, el escritor inglés Lewis Carroll hizo lo mismo con “Alice Through the Looking Glass”, que es justamente el título de la película que se acaba de estrenar, y que continúa la historia presentada en la cinta del 2010.

Eso no asegura que la producción sea buena, claro, y no se puede tampoco olvidar que el primer filme de esta misma serie -ya es una- incorporó en su parte final elementos de la segunda novela, del mismo modo en que lo han hecho otras adaptaciones cinematográficas y televisivas. Otro detalle que no se debe dejar de lado es que la nueva película es una versión realmente libre del libro, hasta el punto de que no sólo retoma a personajes emblemáticos que figuraban únicamente de manera tangencial en la secuela literaria, sino que incorpora a la fuerza esa clase de mensajes de solidaridad y de unión familiar que son tan típicos de Disney.

Y es que a pesar de que estamos ante una versión en carne y hueso, la producción le sigue perteneciendo a la megaempresa del Ratón Mickey, que afortunadamente ha cambiado desde los años ‘50, cuando se hizo la hasta ahora insuperada adaptación animada, pero que mantiene su vocación de alterar a su antojo la trama de relatos clásicos para someterlos a su propia agenda moral.

Alice 2

En este caso, el Sombrero Loco, que en el segundo volumen escrito por Carroll no tenía mayor relevancia, se convierte prácticamente en la figura central y en la excusa del argumento entero, porque todo el mundo parece estar dedicado a encontrar un remedio para su actitud actual, que se ha vuelto más extravagante que nunca e incluye una creciente obsesión por la supervivencia de sus familiares, supuestamente fallecidos desde hace mucho.

Eso hace que caiga un peso particularmente fuerte sobre los hombros de su intérprete, Johnny Depp, un actor al que admiramos pero cuya buena estrella no ha brillado demasiado en los últimos tiempos, y que en este caso no luce demasiado interesante en la piel de un personaje en el que el exceso de maquillaje no parece ser el problema (seguimos pensando que el mejor papel de Depp es el de “Edward Scissorhands”), sino, sobre todo, la forma de hablar que se le ha dado, y en la que se incorpora incluso una suerte de frenillo.

Este es un factor de distracción innecesario para un personaje que tiene ya suficientes aspectos raros como para defenderse sin ayuda adicional, y que, por otro lado -basta de quejas-, juega una carta que por fácil no deja de ser efectiva: la del hijo rechazado por su padre que anhela cualquier clase de reconocimiento. Ocurre que, gracias a una serie de ‘flashbacks’, se nos pone cara a cara con el Sombrerero y sus traumas del pasado.

Alice 3

El Sombrerero no es el único sometido a una de esas “historias de orígenes” que se manejan normalmente en el género de superhéroes; también retorna la Reina de Corazones (Helena Bonham Carter), pero esta vez, en lugar de ser mostrada como la villana implacable del otro episodio, se escarba en su infancia para descubrir lo que la llevó a ser mala -sí, tiene que ver con lo que la condujo a tener esa cabezota, y también con la familia-, lo que termina por hacer de ésta una cinta pseudo freudiana para menores (no hay ninguna alusión a abusos físicos ni mucho menos a violaciones).

En el papel, esta estrategia combinada puede lucir simplista y manipuladora -además de no tener nada que ver con los mensajes de Lewis-; y aunque de alguna manera lo es, llega acompañada por un despliegue visual que no le corresponde esta vez a Tim Burton, el maestro que se hizo cargo de la irregular entrega anterior, sino a James Bobin, un cineasta que antes de esto había dirigido las dos películas más recientes de los Muppets y que, en medio de lo predecible que resulta el guión escrito por Linda Woolverton (también autora del anterior), le otorga al asunto una puesta en escena en la que se inmiscuyen de vez en cuando esos momentos alucinados que resultan indispensables para mantener la reputación psicodélica de los relatos originales.

Alice 4

Aquí, en lugar de estorbar, la tercera dimensión funciona y se aprovecha bien, aunque sea a costo de un empleo cada vez más generoso de recursos propios de megaproducciones de otras escuelas, como viajes en el tiempo y persecuciones que podrán hacerse a bordo de burbujas, pero que parecen remedar las peleas espaciales de “Star Wars”, para hablar de otro producto procedente en la actualidad de la factoría Disney.

Al fondo del pozo se encuentra Alicia, quien podría haber desaparecido fácilmente en medio de todo el estruendo pero que, finalmente, termina siendo el ancla que le permite tocar (algo de) tierra a un argumento que deambula por demasiados parajes. La tendencia feminista del personaje se mantiene y hasta se refuerza, lo que funciona sobre todo por la interpretación de Mia Wasikowska, quien ha madurado y ostenta una mayor seguridad en la cancha.

En realidad, hay varias cosas en la película que se pueden disfrutar, y contamos también entre ellas la presencia de un medido pero efectivo Sacha Baron Cohen en el papel del Tiempo; pero la cinta pudo estar mucho mejor y, ciertamente, tiene poco que ver con los textos de Carroll, por lo que podría haberse incluso trasladado al espacio exterior y mantenido el mismo nombre sin que la distancia existente con la narración de 1871 hubiera sido mucho más notoria.

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