Reseñas de cine

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Jun
17

Reseña de FINDING DORY

Escrito por Sergio Burstein

Finding Dory resena 1

El mar no cesa, y tampoco la obsesión de Hollywood por repetir una y otra vez las historias con éxito del pasado. De ese modo, pese a todas las virtudes que exhibe, “Finding Dory” se asemeja demasiado a “Finding Nemo” como para alcanzar el mismo nivel, lo que resulta más evidente debido al hecho de que se estrena a 13 años de la original. Como dirían los gringos, “too little, too late”.

Y no se estrena solamente tras una década de la primera, sino que se desarrolla supuestamente menos de un año después, lo que se siente raro en vista de todo el tiempo transcurrido -pero que, evidentemente, tiene al menos la excusa de la limitada longevidad de los peces en la vida real-. Claro que, en esta película, el realismo parece ser lo de menos, incluso más que en la anterior, porque casi todos los animales participantes hacen cosas que no podrían hacer de ser auténticos.

No nos referimos sólo a contar con la capacidad del habla y del razonamiento elevado, dos atributos inexistentes en estos seres pero admitidos desde hace mucho tiempo dentro de la tradición animada, sino sobre todo a sus acciones físicas, sobre todo en el nuevo personaje de Hank (voz de Ed O’Neill), un pulpo que puede treparse a donde sea y que se mimetiza de igual modo con cualquier elemento a su alrededor. El problema es que estas habilidades ficticias son las que hacen avanzar muchas veces la historia, hasta el punto de hacernos sentir una sospechosa y mal encaminada influencia de las cintas actuales de superhéroes.

Finding Dory resena 2

Por supuesto, como ya lo dijimos, “Finding Dory” se encuentra lejos de ser un desastre; pese a que esperábamos mucho más de Pixar -una compañía que se ubicó inicialmente a la vanguardia en su campo, pero que parece estarse metiendo cada vez más en una línea convencional desde su incorporación a Disney-, la cinta no deja nunca de deslumbrar en el plano visual y resulta siempre tremendamente entretenida, sobre todo porque mantiene con eficacia el ritmo alocado del filme original.

Por ese lado, se mantiene al núcleo creativo de base, empezando por Andrew Stanton, quien vuelve a ser el director (esta vez con la colaboración de Angus MacLane) y el coguionista (esta vez con la colaboración de Victoria Strouse) y que, tal y como van las cosas, no ha logrado superar los logros de su obra maestra, “WALL-E” (2008), pero que tiene el suficiente profesionalismo y la creatividad necesaria como para darle vida a producciones de innegable calidad.

De todos modos, incluso en el área de la historia, sentimos que a Stanton se le fue la mano en lo que respecta a los intentos por complacer a la audiencia infantil, ya que los mensajes aquí son demasiado directos y elementales, aunque el recurso supuestamente manipulador de los ‘flashbacks’ con una Dory niña al lado de sus padres no deja de conmover, y hay luego un giro particularmente interesante con el que se trata de probar que uno no debe guardarle únicamente fidelidad a la familia, sino también a las buenas amistades.

Además, el hecho de que el relato nos parezca conocido se debe esencialmente al mantenimiento lógico del rótulo de “Finding”, que implica la búsqueda de un personaje perdido, en este caso, la protagonista Dory, quien se aleja de sus Nemo (voz de Hayden Rolence en reemplazo del ahora adulto Alexander Gould) y Marlin (voz de Albert Brooks) para tratar de dar con el paradero de sus padres, a los que no ve desde que era pequeña. En ese sentido, el profundo ‘déjà vu’ que nosotros experimentamos se debió sobre todo a que la muy reciente “Alice Through the Looking Glass” maneja la misma premisa, lo que no es culpa de Stanton, sino una desafortunada coincidencia.

finding dory resena 3

Pero lo que se encuentra bajo nuestro concepto fuera de cualquier reparo es el personaje mismo de Dory, una de las creaciones más fascinantes de la animación familiar debido no sólo a su carisma, sino también a unos problemas de memoria que le dan tanto un ímpetu cómico como un aire trágico. En este caso, la pez cirujano azul está mucho más desarrollada que en la primera entrega, lo que le permite un lucimiento mayor no solo a los animadores -que logran otorgarle una vasta serie de expresiones-, sino también a su intérprete vocal Ellen DeGeneres.

De hecho, la popular presentadora es una de las responsables directas de que este personaje funcione como funciona, porque el evidente carisma que tiene logra transmitirse incluso sin su presencia física, lo que se pierde sin duda alguna en las inevitables versiones en español que se presentan en Latinoamérica para alcanzar al público infantil que todavía no puede leer. Aunque puede ser muy irreverente en otras disciplinas, DeGeneres posee la versatilidad suficiente como para que su representación de un personaje tan optimista pero tan inseguro como Dory resulte convincente.

Otro aspecto interesante es que la cinta resulta decente sin tener que recurrir a un villano discernible. Pese a que hay una escena en la que un grupo de peces lanza una proclama de liberación al ser llevado en un camión, los seres humanos no son automáticamente transformados en villanos; y si bien ese es un giro interesante, ahora que lo pensamos, en vista de todo lo que viene ocurriendo, no hubiera estado mal que se aludiera al menos tangencialmente al modo en que estamos contaminando las aguas que nos rodean. Incluso por ahí, “Finding Dory” juega de manera limpia, pero segura.

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