Reseñas de cine

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Jun
23

Reseña de THE SHALLOWS

Escrito por Sergio Burstein

Shallows 1

Nada como la llegada de un verano en el que se ha visto ya un número inusual de tiburones cerca de las orillas californianas para lanzar una película de terror en la que el villano es justamente uno de estos escualos, ¿verdad? A fin de cuentas, ya pasaron más de cuatro décadas desde que Steven Spielberg sacara a todo el mundo del agua con su espeluznante e insuperable “Jaws”.

Por supuesto, Jaume Collet-Serra, el director español de la nueva película “The Shallows”, está lejos de ser Spielberg, y los productores de la misma obra estaban sin duda interesados en hacer algo mucho más comercial y moderno de lo que podrían anhelar los nostálgicos; pero lo cierto es que, en desmedro de su aspecto unidimensional, de su simpleza y, sobre todo, de su clasificación PG-13, esta entrega posee la suficiente personalidad y la intensidad necesaria como para sobrecoger a la audiencia y hacerla pensar dos veces antes de meterse a nadar sin preocupación alguna.

Pero lo hace de manera convenientemente indirecta, como si el peligro nos resultara cotidianamente ajeno, porque no se desarrolla en un lugar como Huntington Beach, sino en México, pese a que se rodó completamente en el estado de Nueva Gales del Sur, en Australia, lo que se debió probablemente a razones logísticas pero no deja de extrañar debido a que, como es hispano, era de esperar que Collet-Serra insistiera en la necesidad de hacer esto en el lugar auténtico, aunque eso significaba probablemente esperar demasiado de un realizador que ha seguido siempre al dedillo los lineamientos del cine hollywoodense (y que, además, se sumó al proyecto luego de la salida del director original, Louis Leterrier, artífice de “The Incredible Hulk” y “Now You See Me”).

Shallows 3

Lo positivo es que, por más ‘mainstream’ que sea, Collet-Serra es un cineasta que ha ido mejorando sustancialmente con el paso del tiempo (su ópera prima fue la infame “House of Wax”) y que es ahora capaz de ofrecer grandes espectáculos visuales sin necesidad de contar con presupuestos descomunales, como lo probó con la lograda historia de horror casero “Orphan” (2009) y con la emocionante ”Non Stop” (2014), que se ubicaba a bordo de un avión cuyos pasajeros eran amenazados por un terrorista indeterminado.

En ese sentido, podría decirse que “The Shallows” es su título más intimista, porque si bien hay varios personajes secundarios que aparecen por aquí y por allá, se centra en una mujer -Nancy Adams, una estudiante de medicina y tablista profesional interpretada por la muy correcta Blake Lively- que se enfrenta a lo largo de una hora y media a un enorme e insaciable tiburón blanco, contando únicamente con la compañía de una gaviota lastimada.

En un giro interesante de la historia, la misma Nancy también está herida, y de manera considerable, luego de un fiero ataque del depredador que la deja con una herida profunda e impresionante en la pierna izquierda, y que además de convertirse en la excusa perfecta para una cruda escena de curación que cuesta ver con los ojos abiertos y luce absolutamente realista, dificulta todavía más sus esfuerzos de supervivencia. La chica no tiene tampoco muchas posibilidades de ser ayudada, porque el hermoso paraje en el que se encuentra es una playa secreta a la que ha llegado como manera de homenajear a su desaparecida madre, a la que le encantaba andar por ahí.

Shallows 2

Como ya lo hemos insinuado, los intentos por acercarse a la audiencia latina están mal encaminados, porque además del empleo engañoso de la locación, hasta el personaje mexicano más visible es interpretado por un español (Oscar Jaenada, de “Cantinflas”), lo que le otorga al asunto entero un inevitable aroma de serie B que se contrapone con la vistosa puesta en escena, recargada a veces con recursos propios del mundo de la publicidad pero plenamente efectiva en otros momentos, sobre todo los que grafican la lucha a muerte entre la humana y el animal, que alcanzan un final de antología (aunque ciertamente con ecos de la inevitable “Jaws”).

El guión del desconocido Anthony Jaswinski no ofrece profundidad alguna ni trata de introducir comentarios de tinte ecológico que podrían haberle dado más vigencia al asunto, pero en este caso, es justamente esa sencillez la que permite que la historia adquiera un carácter básico y primario con el que se incrementan la intensidad y la tensión necesarias para el funcionamiento de lo que se cuenta, algo que, curiosamente, si se quiere hablar de Spielberg, remite a su “Duel”. Y lo interesante es que, a diferencia de otras producciones de esta clase, todo lo que ocurre es bastante lógico, sin esa clase de acciones absurdas por parte de los personajes que afectan la credibilidad de muchas cintas de terror.

Además, en medio de sus evidentes credenciales propias del ‘mainstream’, la historia evita el exceso de sentimentalismo, incluso cuando incorpora una subtrama que involucra la relación entre Nancy, su padre (Brett Cullen) y su hermana (Sedona Legge), quienes aparecen normalmente a través de conexiones de celular que sí resultan difíciles de creer en vista de lo remoto del escenario, pero que prescinden al menos de los típicos ‘flashbacks’; y no se intenta darle a la protagonista algún tipo de interés romántico, lo que refuerza la relación esencial, entre una humana aterrada pero hábil que trata de sobrevivir y un animal salvaje e inclemente que protege un entorno al que considera suyo.

La que está al frente de todo esto es, por supuesto, Lively, quien luce un “cuerpo de bikini” perfecto pese a que había a su primer hijo unos cuantos meses atrás, y que además de ser una actriz sumamente competente, asume con total integridad un rol de chica fuerte que, en medio de la natural desesperación que le causa lo que se encuentra viviendo, se sobrepone a las circunstancias para asumir esa clase de heroísmo que se reserva normalmente a los hombres, pero que encuentra cada vez más cabida en el género del horror. Tampoco decepciona el tiburón mismo, que a pesar de haber sido creado completamente de manera digital, luce de lo más realista.

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