Reseñas de cine

Imprimir
Sep
15

Reseña de BLAIR WITCH

Escrito por Sergio Burstein

blair witch resena a

Si eres de los muchos seres humanos que no se han puesto a averiguar por dónde va el título del que aquí hablamos, rechazarás probablemente de inmediato la idea de ver algo que se llama “Blair Witch”, porque pensarás que se trata de un producto de muy baja calidad hecho simplemente para aprovechar el no tan reciente éxito de “The Blair Witch Project” (1999), una fascinante cinta de terror que tuvo una secuela aparentemente nefasta (y que no hemos visto).

Pero basta con indagar un poco y ser seguidor del género para adivinar de antemano que esto no puede estar tan mal, porque se trata de un trabajo hecho por el director Adam Wingard y su inseparable guionista Simon Barrett, es decir, los artífices de dos de las obras más valiosas de esta escuela en los últimos tiempos: “You're Next” (2011), un logrado ‘slasher’ de invasión hogareña, y ”The Guest” (2014), un entretenido ‘thriller’ sobre un impostor letal.

Eso no quiere decir que Wingard y Barrett, a quienes entrevistamos hace algunos años para descubrir que se trataba de dos tipos tan modestos como apasionados por su oficio, desconocieran los riesgos de emprender un proyecto de esta clase, hasta el punto de que la aventura se desarrolló bajo el nombre de “The Woods” y dio a conocer recién su identidad real después de su primera proyección en Comic-Con, no sabemos si por decisión directa de los cineastas o del estudio Lionsgate.

blair witch resena 2

Otra duda que flotaba en el aire era si esto iba a ser un ‘remake’, un ‘reboot’ o una secuela, tres de los términos más usados y abusados en el Hollywood actual; y la respuesta a ello es que se trata de una secuela directa de la entrega original en la que James (James Allen McCune), hermano de una de las víctimas de la misma cinta de debut, decide convocar a sus amigos Lisa (Callie Hernández), Ashley Bennett (Corbin Reid) y Peter Jones (Brandon Scott) para investigar lo que ocurrió en el ‘bosque maldito’ de Maryland, convenientemente acompañados por cámaras de video de distintas clases.

Esto quiere decir, claro está, que “Blair Witch” (sin el “project”) recurre al formato de ‘found footage’ (material encontrado) empleado ya en la primera película y repetido hasta el cansancio en la saga de “Paranormal Activity”. Por ese lado, quienes sean propensos al mareo ante técnicas semejantes no disfrutarán demasiado del nuevo filme, cuyos bruscos y veloces movimientos de cámara pueden ser apabullantes para cualquiera; pero los fans de esta historia -y del horror cinematográfico en general- deben prepararse para pasarla a lo grande.

Es cierto que no hay muchas novedades por aquí y que, si se ignora la base argumental, lo que apreciamos podría sentirse incluso como un ‘remake’; pero también es cierto que Wingard y Barrett le han escrito con esto una encantadora carta de amor a la criatura creada por el cubano-americano Eduardo Sánchez, a través de un filme que le rinde siempre tributo a la versión de fines de los ‘90 sin dejar de plantear sus propios aportes, mientras respeta y desarrolla la mitología de su ominosa figura central e intenta no caer en los vacíos de lógica típicos del género y del formato visual utilizado.

blair witch critica

Una de las estrategias más ingeniosas de Wingard es no mostrar nunca de manera clara a la bruja, porque hubiera sido realmente desastroso lucir tanto a un actor con un disfraz como a una creación digital elaborada que rompiera por completo la magia del bajísimo presupuesto usado en la entrega original, calculado en 60 mil dólares. En lugar de ello, se nos ofrece desde la partida un fugaz reflejo del rostro de la entidad maléfica en un espejo, con lo que se prueba desde el inicio la búsqueda de algo mínimamente distinto, y poco a poco, se va revelando su presencia de manera cada vez más intensa, pero sin caer en una exhibición banal y decepcionante.

De ese modo, pese a que Wingard contó con 5 millones de dólares para la producción, su entrega mantiene saludablemente la ”estética pobre” de su antecesora, pero le busca siempre una vuelta de tuerca discreta para incrementar el sentido del miedo y las escenas de violencia, lo que revela de algún modo la presencia de recursos mucho mayores pero no desentona con la propuesta visual desarrollada.

Nuevamente, la falta de originalidad es un lastre que no permite que esto alcance cumbres sublimes, como sucede con mucho de lo que se hace actualmente en la industria comercial estadounidense; pero, al menos en este caso, el sentido de ‘déjà vu’ tiene un sabor placentero, y lo más importante es que los personajes, además de encontrarse bien desarrollados y de ser razonablemente carismáticos, no cometen las estupideces de rigor en cintas de esta clase, mientras que la presencia de las cámaras -entre las que se incluye la de un dron- está justificada de manera mucho más inteligente que en la mayoría de películas de “found footage”.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar