Reseñas de cine

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Dic
10

Reseña de LA LA LAND

Escrito por Sergio Burstein

La La Land resena 1

Cualquiera que esté mínimamente familiarizado con los textos que aparecen en esta página sabrá que nuestros gustos van mucho más por el lado de las películas duras y desesperadas que por el de las que son amables y sentimentales. Pero la verdad es que lo que nos gusta en general es el buen cine, y en ese sentido, nos sentimos sumamente complacidos con “La La Land”, una cinta que no nos parece todo lo maravillosa que ha resultado para otros críticos, pero que se encuentra muy bien hecha y es definitivamente encantadora.

Lo más importante para empezar es dar a conocer que, en desmedro de su acentuado romanticismo, esto no es un ‘chick flick’ ni una producción complaciente, pese a que recurre constantemente a estrategias propias de la tradición hollywoodense comercial como la comedia romántica y, lo que es más sorprendente, el musical clásico, que se despliega generosamente a lo largo de más de dos horas de metraje sin afectar por ello las posibilidades dramáticas de la historia.

En realidad, no se podría haber esperado que esta fuera una producción del montón si se sabía antes de verla que se trata de una obra dirigida y escrita por Damien Chazelle, el mismo artífice de “Whiplash” (2014), un relato tan ingenioso como furioso sobre un estudiante de batería de jazz enfrentado a un profesor despiadado que tuvo en el papel estelar a un joven actor (Miles Teller) que tuvo que aprender a tocar el instrumento de manera profesional para lograr su cometido interpretativo.

La La Land resena 2

En ese sentido, pese a sus evidentes diferencias de tono con “Whiplash”, “La La Land” es un trabajo que, más allá de integrar a la trama unas canciones originales muy acordes con el molde clásico de Broadway, le vuelve a dar una generosa cabida al jazz de respeto como elemento no sólo decorativo, sino también argumental, y en el que el actor masculino principal, Ryan Gosling, tuvo que entrenar arduamente durante varios meses para poder tocar el piano de manera mucho más que decorosa y no requerir de doble alguno durante el rodaje (lo que queda claro en las tomas abiertas que lo muestran recorriendo las teclas sin cortar de pronto a un plano de las manos).

En realidad, Gosling es también un músico en sus ratos libres, y hasta tiene un dúo ‘indie’ llamado Dead Man’s Bones, cuyo álbum de debut del 2009 no fue muy bien recibido por los críticos; de hecho, aunque él mismo fungía de vocalista en esa grabación, su canto en la película se encuentra lejos de ser perfecto y palidece ante el manejo superior -pero poco impresionante- de su coestrella Emma Stone. Nada de esto es un problema mayor, claro, porque al menos por ese lado, Chazelle buscaba justamente una aproximación que nos acercara a sus personajes de manera mucho más natural que los artificios intencionalmente empleados en su puesta en escena; y eso se nota también ante la decisión de dejar intacta una toma en la que Stone ríe y se equivoca al cantar, ya hacia la mitad de la película.

Estos personajes son Mia Dolan (Stone), una actriz talentosa pero con poca suerte en sus audiciones, y Sebastian Wilder (Gosling), un virtuoso empeñado en defender la pureza del jazz pero condenado a un medio comercial. Lo que se cuenta a continuación es el modo en que se conocen y desarrollan una relación en medio del competitivo mundo del entretenimiento de la ciudad contemporánea de Los Angeles, lo que podría resultar muy predecible si no estuviera narrado con una maestría visual tan intensa, una presencia tan notable de la música y un tratamiento narrativo en el que las convenciones de los géneros clásicos se emplean y se descartan alternativamente sin que el resultado se sienta irónico ni despectivo, sino plenamente contemporáneo y creativo.

La La Land resena 3

En medio de sus intencionados y obvios tributos a las formas tradicionales del cine estadounidense (la cinta empieza con un enorme grupo de automovilistas atrapados en el tráfico de una carretera que de pronto se ponen a cantar y a bailar encima de sus coches), “La La Land” apela a un instinto contemporáneo que se hace evidente incluso en el empleo de la locación de la escena citada y que se extiende a la situación de sus protagonistas, sometidos a los dramas de la vida actual en la capital del entretenimiento pero sin depender demasiado de artilugios de distracción como el uso constante de celulares o redes sociales. Además, tanto Gosling como Stone son simpatiquísimos.

Por otro lado, con artificios o sin ello, el estilo visual de Chazelle es fascinante, sobre todo cuando recurre a esas tomas largas sin cortes que parecen estar tan en boga en estos días (recuerden a Iñárritu y Cuarón) pero que nunca nos dejan de maravillar, como ocurre aquí durante la secuencia en la que, luego de reconocerse en una fiesta después de dos encuentros desafortunados, Mia y Sebastian empiezan a tejer su relación mientras cantan y bailan a la luz de la luna. Filmar este momento debió ser un infierno, pero el resultado es celestial.

Ahora, si lo que buscas es una imagen expansiva y completa de la ciudad de Los Angeles de nuestros días, estás en el lugar equivocado, porque no se muestran nunca los barrios populares, los ‘homeless’ ni las pandillas, y no aparece tampoco ningún personaje latino, lo que es susceptible de despertar enojo entre algunos comentaristas de nuestra comunidad. Sin embargo, como ya lo hemos indicado, este trabajo no pretende nunca ser completamente realista, por lo que se le disculpa incluso cuando emprende un recorrido de lugares turísticos en el que se incluye una imposible visita al Observatorio Griffith en la que los únicos presentes son los protagonistas de la historia.