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Dic
15

Reseña de ROGUE ONE: A STAR WARS STORY

Escrito por Sergio Burstein

Rogue One resena 1

Para cualquiera que haya crecido con la saga original de “Star Wars” y que la haya disfrutado enormemente (bueno, no hay que exagerar en cuanto a “Return of the Jedi”), someterse a una de las entregas hechas sin George Lucas es y será siempre una experiencia complicada, tanto por las inevitables comparaciones como por las expectativas que se pueden generar. En ese sentido, ”Rogue One: A Star Wars Story” es una cinta que entusiasma mucho más de lo que decepciona, aunque no resulte nunca deslumbrante y posea una historia que no se siente precisamente original.

Los conocedores de la serie sabrán ya que esta falta de originalidad responde simplemente al hecho de que estamos ante una precuela de “A New Hope” -la película de 1977- que emplea como premisa uno de los datos mostrados en esas célebres letras que recorrían la pantalla antes de que se iniciara la historia, más específicamente, el que aludía de manera fugaz a unos espías que habían robado los mismos planos de la mortífera Estrella de la Muerte que permitirían su destrucción al final de la película. De ese modo, y a pesar de tratarse de una cinta paralela -o ‘spin-off’-, ésta mantiene una relación intrínseca con la mitología original que la hace merecedora de respeto.

Pero eso no sería suficiente como para sostener a una de las producciones más esperadas del año, sobre todo cuando se considera que ha habido una cantidad interminable de novelas y de cómics que han planteado relatos similares. “Rogue One” necesitaba de algo más, como personajes interesantes, una puesta en escena que no traicionara el estilo antiguo pero se defendiera por sí sola y el tratamiento llamativo de unos hechos cuyos resultados eran ‘vox populi’ y no podían modificarse ante la simple voluntad de los guionistas Chris Weitz y Tony Gilroy.

Rogue One resena 2

Por ese lado, podría ser incluso considerada como una entrega previsible, sobre todo cuando le da espacio a unos personajes de la trilogía de base que ocupan papeles secundarios pero que despertarán sin duda el entusiasmo de los fans, como es el caso de Darth Vader, aparecido brevemente en los tráilers y del que no diremos más, fuera de confirmar que vuelve a contar con la mítica voz de James Earl Jones. Y hay varias otras sorpresas, incluyendo la extensa resurrección de cierto líder de las fuerzas del mal a través de un esmerado proceso digital que podrá ser catalogado como un fascinante homenaje al actor desaparecido que se puso en su piel o como una escandalosa afrenta a su memoria, según el cristal con el que se lo mire.

Pero el filme no centra su mirada en estos individuos, sino que, al igual que “The Force Awakens” -una secuela-, nos presenta a nuevas figuras, empezando por el dúo involuntario conformado por la impetuosa Jyn Erso (Felicity Jones) y el líder rebelde Cassian Andor (Diego Luna), quienes deben unir fuerzas para dar con el paradero de Galen Erso (Mads Mikkelsen), padre de Jyn y partícipe de la construcción de la flamante Estrella de la Muerte en su calidad de científico de avanzada.

Hasta ahí, todo parece muy convencional, y Jyn llega incluso a confundirse en nuestras mentes con Rey, la muchacha igualmente combativa y de participación igualmente relevante en “The Force Awakens”; en realidad, con todo lo atractiva y talentosa que es, Jones no deja una huella muy evidente en estos lares. El que marca realmente la diferencia de tono es Cassian, a quien vemos en las primeras escenas de la película asesinando a un informante que pone en peligro un plan delicado y que, más adelante, confirma con firmeza que también hay un lado sucio en la Alianza Rebelde, aunque lo justifica debido a la situación de guerra reinante y a la necesidad inmediata de derrotar a un Imperio que resulta a todas luces aterrador.

Rogue One resena 3

A pesar de lo dicho, Cassian no deja nunca de ser un héroe, lo que le otorga por ese lado a la trama un nivel de complejidad que debería agradecerse, pero que, por otro lado, podría despertar enojo entre quienes veían a los rebeldes como ejemplos impolutos de bondad, de acuerdo a las reglas del citado Lucas. También hay algo de eso en algunos representantes del Imperio, sobre todo en Orson Krennic (Ben Mendelsohn), quien justifica el uso del terror como método de gobierno para lograr supuestamente la paz durante una temprana escena de conversación con Galen Erso que resulta especialmente lograda.

Otra aspecto novedoso con respecto a los episodios del pasado, pero en consonancia con la propuesta de “The Force Awakens”, es la incorporación de más roles que prueban una diversidad étnica, sobre todo en lo que corresponde a Luna, quien es prácticamente la coestrella de la cinta y hace lo suyo con mucho decoro; aunque se encuentra notoriamente privado de la espontaneidad y de la gracia que suele lograr en sus papeles en español, no desentona nunca en las escenas de acción, y se muestra serio porque su personaje es un tipo duro que ha sufrido también pérdidas personales en un enfrentamiento que lo ha involucrado desde la niñez.

Rogue One resena 4

Para extender la pluralidad de razas, hay un chino que le brinda finalmente a la saga un enfrentamiento de artes marciales no del todo forzado con los ‘stormtroopers’ (Donnie Yen en el papel de Chirrut Îmwe); un afroamericano reconocido que sirve como lazo entre el pasado y el presente de Jyn (Forest Whitaker como Saw Gerrera); y un descendiente de pakistaníes que interpreta a un piloto del Imperio entregado ahora a la causa rebelde (Riz Ahmed como Bodhi Rook). Pero el que se roba la cámara sin pausa pese a no aparecer directamente en la pantalla es Alan Tudyk, quien logra imprimirle carisma y personalidad al robot K-2SO, de factura digital, mediante el uso de un traje de captura del movimiento.

Como parece ser la norma en las superproducciones contemporáneas, “Rogue One” se extiende quizás por un tiempo demasiado largo para una película de sus características, y llega incluso a sentirse más prolongada que los 133 minutos que en efecto dura; pero si logra mantener la atención es por la creativa labor de su director Gareth Edwards, quien pasó de hacer el ‘indie’ de ciencia-ficción “Monsters” (2010) a dirigir el ‘blockbuster’ “Godzilla” (2014) y que, en este caso, combina los homenajes visuales a la primera trilogía (hay incluso algunas tomas intencionalmente copiadas de “A New Hope”) con una estética mucho más cruda y propia de una cinta moderna de guerra cuando le toca filmar los enfrentamientos sobre tierra firme, sin que ello le impida ofrecer también algunas vistas panorámicas ciertamente hermosas.

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