Reseñas de cine

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Dic
22

Reseña de JULIETA

Escrito por Sergio Burstein

Julieta resena 1

Tras cuatro décadas de carrera y 20 largometrajes estrenados en las salas, resultaría injusto pedirle a alguien como Pedro Almodóvar que mantenga una línea constante de genialidad, sobre todo porque, sin haber sido nunca un devoto de la experimentación, el célebre cineasta español ha saltado constantemente de la comedia al drama, con todos los riesgos que eso implica. Pero parece haber un consenso general en cuanto a los resultados particularmente negativos de su cinta anterior, ”Los amantes pasajeros” (2013), una farsa disparatada que puso a prueba hasta a sus seguidores más fieles.

Por fortuna, la película siguiente, “Julieta”, que se estrena esta semana en los Estados Unidos y se basa en tres relatos breves de la escritora canadiense Alice Munro, es no solo mucho mejor, sino que cuenta con grandes momentos, aunque el hecho de haber sido evitada en las nominaciones de los Oscar y de los Globos de Oro no parece tener un gran sabor de injusticia simplemente porque se encuentra lejos de ser una obra maestra y, sobre todo, porque no alcanza las cumbres expresivas presentes en los mejores títulos de su autor. Pese a lo dicho, se trata de un trabajo sumamente digno y reflexivo en el que pueden hallarse distintos niveles de lectura y, por supuesto, el sello de calidad propio de un maestro.

Tampoco se trata de que el proyecto haya estado completamente libre de desafíos, como lo prueba la decisión de colocar no a una, sino a dos actrices en el papel de la protagonista para mostrarla en diferentes etapas de su vida, aunque no de manera cronológica, sino a través de avances y retrocesos en el tiempo. Esta estrategia da siempre paso a cierto nivel de confusión, pero el director posee la habilidad suficiente como para hacerla creíble y, sobre todo, para darle una increíble oportunidad de lucimiento a dos estupendas actrices de diferentes generaciones: Adriana Ugarte (quien hace de Julieta desde los 24 hasta los 40 años) y Emma Suárez (quien la interpreta en sus años posteriores).

Julieta resena 2

Nuestro primer acercamiento es con la Julieta de Suárez, una mujer madura del Madrid contemporáneo que parece llevar una vida satisfactoria con su novio Lorenzo (encarnado por el siempre correcto Darío Grandinetti) y que está a punto de mudarse con él a Portugal, pero que cambia abruptamente de decisión al encontrarse con una antigua amiga de su hija Antía, hasta el punto de que decide no solo quedarse en la capital española y alquilar un departamento en el edificio en el que vivía de joven, sino también terminar su relación de pareja sin ofrecerle explicación alguna al más afectado.

Al escribir esto, notamos que Almodóvar (responsable también del guión) plantea también aquí un desafío a su audiencia, sobre todo a la masculina, que cuestionará sin duda la decisión temprana de Julieta y la aceptación sin reproches de Lorenzo; pero lo cierto es que esta es probablemente la cinta de Almodóvar que se encuentra más libre de escándalos, y que la protagonista, por más en control de sí misma que parezca estar al inicio, es una mujer profundamente marcada por circunstancias devastadoras.

Eso se empieza a mostrar cuando se retrocede 25 años para presentarnos a una joven y lozana Julieta que empieza a probar el dolor y, sobre todo, el sentido de la culpa luego de enterarse del suicidio de un hombre mayor con el que se negó a hablar durante un viaje de tren en el que ella misma conoció a su futuro esposo, el pescador Xoan (Daniel Grao). A fin de cuentas, en la mente de Almodóvar, la felicidad y el sufrimiento se encuentran íntimamente ligados, al menos en este caso.

Julieta resena 3

En consonancia con la misma idea, la muchacha no tendrá precisamente un camino de rosas, pese a ser muy bella, muy simpática y muy inteligente (es una experta en filología). No queremos revelar demasiado, pero lo cierto es que, tras un hecho irreparable, la pobre termina metida en un estado de depresión inexpugnable mientras se ve forzada a encargarse de su hija Antía, interpretada también por dos actrices (Blanca Parés y Priscilla Delgado), pero en momentos menos distanciados de su vida.

Caemos entonces en unos terrenos de la tragedia pura que podrían llegar a ser bastante pesados pero que no son inusuales en Almodóvar y que, además, resultan tolerables debido a las buenas actuaciones de todos los involucrados -incluyendo a una Rossy de Palma en un papel semejante al de la Sra. Sanders de “Rebecca"-, la elevada estilización de la puesta en escena, la contención emocional a veces excesiva en que se incurre, el cuidado preciosista en la composición de los planos y, por supuesto, el inacabable colorido de los fondos y de los vestuarios, porque los personajes podrán ser miserables, pero nunca se encuentran mal vestidos, lo que cae intencionalmente en el artificio sin dejar de ser una huella habitual del realizador.

Además, no todo va por ahí, claro, porque la mujer se enfrasca pronto en una búsqueda y un proceso de reconciliación que promete llegar a buen puerto, aunque Almódovar opte por dejarnos con la miel en los labios, planteando un desenlace abierto que puede ser profundamente frustrante, pero que logra algo que pocas películas obtienen: dejar al espectador pensando a pesar de que el relato empleado parecía ser bastante simple. Finalmente, esta es una Julieta que no quita el sueño, pero a la que provoca volver a ver.