Reseñas de cine

Imprimir
Ene
19

Reseña de MOONLIGHT

Escrito por Sergio Burstein

moonlight resena 1

Luego de que la ceremonia de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas del año pasado recibiera con justicia el hashtag #OscarSoWhite debido a su falta de nominados de color y de los cambios en las prácticas de la institución que se dieron después del respectivo escándalo, es de esperar que sus integrantes decidan dar una muestra contundente de arrepentimiento favoreciendo en su siguiente evento de manera generosa a “Moonlight”, una cinta de prestigio cuyo protagonista no es solo afroamericano, sino también gay.

Esto podría hacer que los venerables votantes rompieran su regla dorada de apoyar masivamente a producciones relacionadas a su propia industria y con repartos esencialmente blancos (es decir, “La La Land”, que es sin duda la favorita del momento) para celebrar en cambio con bombos y platillos al filme que aquí se comenta, o al menos que repartieran sus galardones más importantes de manera relativamente equitativa entre las dos obras. Sin embargo, fuera de estas consideraciones, lo más interesante para nosotros es que, a diferencia del musical con Ryan Gosling y Emma Stone, que es de lo más ‘mainstream’ -lo que no le quita el valor que tiene-, “Moonlight" es un título de profundo sabor independiente.

Y lo es de un modo tal que no estamos seguros de que estaría llamando la atención de la manera en que lo está haciendo de hallarse en una coyuntura distinta, sin la urgencia que se tiene ahora para demostrarle al menos cierto aprecio en el plano artístico a una comunidad que ha estado siempre desfavorecida. Pero eso no quiere decir que estemos ante una película panfletaria ni hecha con la intención de apretar los botones correctos para llenarse de premios; de hecho, una de sus mayores virtudes es que se siente siempre orgánica y que, en lugar de plantear soluciones fáciles, nos deja con más preguntas que respuestas, sin caer necesariamente en uno de esos finales abismalmente abiertos que caracterizan a las ofertas de su tipo.

moonlight resena 2

Por ese mismo lado, “Moonlight" no es un filme cerrado ni mucho menos experimental, sino uno que, pese a su falta de estridencias, posee una narrativa bastante convencional, ya que si bien se divide en capítulos, avanza de manera lineal y cronológica para contar la historia de un individuo que se enfrenta a un entorno familiar peligroso, un ambiente hostil en la escuela y, sobre todo, una cada vez más evidente identidad sexual que se sale de la norma, sin que él mismo la busque o logre disfrutarla.

En total, la cinta cubre probablemente unos quince años en la vida de esta persona, y sin ser un prodigio creativo semejante al de “Boyhood” -no se filmó en tiempo real a través de todo ese periodo con los mismos actores y contó por su lado con un guión preestablecido-, ofrece una impresión de continuidad mucho mayor que la de otras producciones con estrategias semejantes, lo que tiene mucho que ver con su adecuado proceso de casting, ya que los tres actores que interpretan al protagonista Chiron (Alex Hibbert, Ashton Sanders y Trevante Rhodes) son realmente parecidos y colaboran eficientemente para lograr una evolución natural de la trama.

Más allá de su estructura episódica, que no es ajena a la escuela del ‘cine arte’, uno de los aspectos más novedosos de “Moonlight” es su ubicación geográfica, ya que no se desarrolla por ejemplo en un lugar como Los Ángeles, escenario de incontables relatos sobre pandilleros y criminales, sino en unas zonas populares de Miami que, sin lucir precisamente glamorosas, no se encuentran retratadas con el estilo desprolijo que se suele emplear en esta clase de propuestas, debido a que el tratamiento fotográfico es intencionalmente colorido y luminoso.

moonlight resena 3

En ese sentido, la presencia de la playa y del mar -unos entornos habituales en California, pero muy poco frecuentados por los afroamericanos en dicho estado- resulta decisiva en dos momentos de intención distinta, pero de igual fuerza emocional; y lo más llamativo es que, al tener un emplazamiento tan específico, lo que se cuenta se vuelve universal, bajo la guía del director y guionista Barry Jenkins, un heterosexual que creció en el área mostrada y que basó este trabajo en una obra teatral del escritor homosexual Tarell Alvin McCraney, quien vivió por casualidad en el mismo barrio.

En apariencia, “Moonlight” presenta una historia no del todo novedosa; el hecho de que la madre de Chiron, Paula (Naomi Harris), sea irresponsable y se encuentre inicialmente en las garras del ‘crack’. puede llegar a sonar a cliché, hasta el punto de que la citada actriz se negó en un primer momento a interpretarla. Pero lo cierto es que se trata de una realidad que no se puede tapar con un dedo y que, además, resulta completamente verosímil en manos de la gran Harris, como lo es que su hijo trabe amistad con Juan (Mahershala Ali), un vendedor de drogas que no es tan malo como se podría pensar.

Chiron conoce a Juan luego de que éste lo encuentra encerrado en una casa abandonada en la que el niño se ha escondido para escapar del acoso de unos matones (o ‘bullies’, si se quiere ser más moderno), y a pesar de que el mismo menor es sumamente retraído, la simpatía y el cariño que el traficante empieza a ofrecerle a cambio de nada -no, no es pedófilo ni algo por el estilo- terminan por conquistarlo, sobre todo porque es evidente que necesita una figura paterna y un poco de protección.

moonlight resena 4

De ese modo, Juan, que tiene ascendencia cubana y no se comporta como el típico ‘gangsta’ (en lugar de poner un arma en las manos de su protegido, le enseña a nadar), es un personaje distinto al que se podría esperar sin que esto lo exima de culpas, sobre todo cuando se demuestra que se encuentra de algún modo relacionado a la miseria de Paula y, por ende, a la existencia disfuncional del hijo de ésta.

Pero Jenkins no pierde nunca de vista a Chiron, quien tiene en realidad que lidiar con varias situaciones complicadas que se vinculan a una evidente fragilidad física y emocional; y es ahí donde “Moonlight” cuenta mucho más de lo que aparece sobre su superficie, porque si bien los momentos más impactantes en términos inmediatos son los de abuso, uso de drogas y violencia, lo que termina quedándose de modo más intenso en nuestras mentes son las apacibles escenas que representan los intentos de conexión y de reconciliación entre seres humanos que, más allá de su raza o de su origen, solo buscan amor y comprensión, como lo hacemos todos en este perro mundo.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar