Reseñas de cine

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Ene
21

Reseña de SPLIT

Escrito por Sergio Burstein

Split resena 1

En un momento determinado de “Split”, la nueva cinta de M. Night Shyamalan, el mismo director tiene un ‘cameo’ en el que el personaje al lado lo suyo le dice algo así como ‘ya sabemos que no te fue bien en la parte media’, lo que, si se conoce al menos un poco de la historia de este individuo, es a todas luces una broma relacionada a su propia carrera.

Después de ser el creador de títulos esenciales del cine fantástico contemporáneo como “The Sixth Sense” (1999) y “Unbreakable” (2000), Shyamalan cayó en una espiral de mediocridad que se fue incrementando a medida que crecían sus presupuestos, hasta llegar a los extremos de “The Last Airbender” (2010) y “After Earth” (2013). Pero justo cuando todos lo dábamos ya por perdido, nos sorprendió con “The Visit” (2015), un ‘thriller’ de bajo costo y de una sola locación que resultó tremendamente entretenido y absolutamente escalofriante pese a su uso de la excesiva técnica del ‘found footage’.

Por fortuna para quienes apreciamos su labor, se trata de un camino del que no se ha desviado todavía, como lo prueba “Split”, su nueva producción cinematográfica, en la que se mantiene ocasionalmente el sentido del humor -como lo indica la escena arriba citada- pero que es incluso más aterradora que su antecesora, hasta el punto de que quedamos sorprendidos al enterarnos de que se estrenará con una clasificación de PG-13 y no con una para adultos.

Split resena 2

Esto quiere decir, básicamente, que no tiene malas palabras, escenas sexuales ni mucho ‘gore’, aunque, curiosamente, se siente en determinados momentos extremadamente violenta y agresiva, lo que quiere decir que Shyamalan es un maestro de los límites o, simplemente, que fue capaz de hacer los cortes que se le pidieron sin afectar la sensación general de una película en la que la fotografía, los efectos de sonido y las actuaciones colaboran intensamente para lograr que el espectador tiemble en su asiento.

Y ya que hablamos de actuaciones, este es el momento perfecto para referirnos a James McAvoy, el intérprete escocés que es mayormente conocido por su papel del joven Profesor X en las entregas más recientes de la saga de los X-Men, pero que se dio a conocer con los dramas “The Last King of Scotland” (2006) y “Atonement” (2007), y que a pesar de haber encarnado casi siempre a personajes benévolos, asume aquí con impresionante eficacia el reto de colocarse en la piel de un sujeto que se llama por ley Kevin Crumb, pero que actúa en numerosas ocasiones como si fuera muchas más personas, todas ellas con nombres definidos.

Ocurre que el hombre sufre de Trastorno de Identidad Disociativo (TID), una enfermedad real que es todavía conocida de modo popular como Personalidad Múltiple o Dividida (de ahí el título de la cinta), y que sirvió también de referencia no declarada para el Norman Bates de “Psycho”, que es sin duda una influencia de este personaje, quien, como lo imaginará, tiene identidades que no son siempre amables; y si llegamos ya a sentirnos bastante inquietos con las 23 que expresa hasta el momento (aunque McAvoy muestra esencialmente 4, lo que ya es bastante), ¿qué podemos esperar de la número 24, que amenaza con emerger pronto, que tiene supuestamente superpoderes y que Dennis -una de las personalidades más siniestras de Kevin, aunque todavía medianamente tolerable- describe por cuenta propia como “La Bestia”?

Split resena 3

Nos vamos enterando de todo esto a través de los intercambios que Kevin tiene con su terapeuta Karen Fletcher (Betty Buckley), una experta en trastornos de esta clase que defiende una teoría vanguardista; pero lo más grave de todo es que, de manera paralela a las visitas que efectúa al consultorio de la doctora, Kevin guarda en el vasto sótano en el que habita un botín muy particular: tres bellas muchachas que secuestró a plena luz del día por razones que él solo conoce, y cuyo destino en sus manos luce claramente incierto.

Si esta fuera la obra de un director más sensacionalista y menos experimentado, la trama citada conduciría probablemente a un efluvio de ‘torture porn’ y de aberraciones de todo tipo; y si bien Shyamalan no deja de lado las posibilidades voyeristas que le brinda el asunto entero (hay imágenes de las muchachas en ropa interior y ángulos de escotes pronunciados), evita la tentación de hacer que una de las personalidades de Kevin corresponda a un violador o a un maniático semejante.

En cambio, las pobres chicas deben lidiar con presencias tan distintas como el citado Dennis, la elegante y controlada Patricia (sí, una “mujer”, aunque Kevin nunca usa una peluca) y el “niño” Hedwig, que es sin duda la más inocente, la más graciosa y, en un momento dado (la memorable escena en la que se pone a bailar frenéticamente al ritmo de un rap), la más perturbadora de todas, como lo prueba la desconcertada reacción de la chica que lo observa en ese instante.

Split resena 4

Para más señas, la misma chica es Casey, que resulta evidentemente la más prudente y astuta del trío de amigas secuestradas, y que es interpretada por Anya Taylor-Joy, la fabulosa actriz que nos sorprendiera con su impactante rol protagónico en otra propuesta del mismo género, la estupenda “The Witch” (2015). Con su particular sensibilidad y unos ojos tan enormes que parecen ser producto de una animación japonesa, la descendiente de argentinos de solo 20 años hace que su interpretación sea altamente creíble, y se las ingenia incluso para que insinúe la tensión originada por un contundente trauma del pasado.

Para redondear la faena, Shyamalan regresa al estilo de puesta en escena cuidadoso y preciosista que manejó en su etapa inicial, respaldado esta vez por el director de fotografía Mike Gioulakis, con el que no había trabajado hasta ahora. En realidad, lo único que apacigua nuestro entusiasmo (porque los clichés del género en que se cae ocasionalmente son perdonables) es haber leído que los que sufren de TID y sus defensores, empezando por los editores de la revista “The Mighty”, se han manifestado abiertamente en contra de este filme por considerar que refuerza los estereotipos relacionados a las personas con problemas mentales y las podría poner incluso en peligro.

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