Reseñas de cine

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Jul
13

Reseña de WAR FOR THE PLANET OF THE APES

Escrito por Sergio Burstein

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En una escena clave de “War for the Planet of the Apes”, una multitud enardecida de soldados ubicada en una base del bosque que ha demostrado anteriormente un generoso nivel de crueldad lanza gritos de guerra mientras celebra a un líder con una cruz colgada en el cuello y se rinde ante la imagen de la bandera estadounidense. Después, el himno oficial de los Estados Unidos empieza a sonar.

La misma bandera está colgada en una posición inusual, sí, y el líder señalado es un renegado que ha decidido actuar por cuenta propia (El Coronel, interpretado por el siempre efectivo Woody Harrelson); pero el mensaje de fondo acerca de sujetos que no provienen del sistema habitual y que han adquirido un poder inusitado a pesar de ser evidentemente nocivos resuena de manera particular en tiempos como los que vivimos.

Esto no quiere decir necesariamente que la figura de El Coronel se haya inspirado en Donald Trump, porque hay que recordar que había individuos similares en los dos primeros episodios de este ‘reboot', estrenados en el 2011 y el 2014; pero las coincidencias pueden llegar a ser escalofriantes, y no hay que olvidar que esta saga se creó con claras intenciones de remover el avispero recurriendo a comentarios punzantes sobre la realidad actual que no suelen ser parte de las ofertas presentes en la gran industria hollywoodense.

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Lo que hemos señalado puede llevar a pensar que esta nueva entrega ha cambiado el foco de atención para centrarse en El Coronel, pero no es así: en realidad, concluye una trilogía en la que el protagonista incuestionable ha sido Caesar, es decir, un chimpancé superdotado que toma las armas para proteger a los suyos y que es ciertamente capaz de hacer mucho daño, pero que tiene un buen corazón y sabe comportarse de manera mucho más decente que los humanos que lo rodean -y que, en el 99 por ciento de los casos, quieren verlo muerto-.

Caesar sigue siendo interpretado por el excepcional Andy Serkis (“The Lord of the Rings”), quien le da mucho más que su voz al personaje, ya que el traje de captura del movimiento que emplea -y que ha sido claramente mejorado con el paso de los años- logra que este sea mucho más que un mono parlante. Desde el comienzo de la serie, quedamos impresionados con el realismo de su fisonomía y de sus expresiones; pero lo que se ve ahora resulta incluso mejor, sobre todo porque Caesar es colocado en una situación increíblemente vulnerable que requiere de una exhibición mayor de sentimientos.

De ese modo, luego de un ataque a su cuartel clandestino que lo afecta de manera personal (aunque se supone que no es una persona, ¿verdad?), Caesar decide abandonar sus afanes colectivos para emprender una venganza solitaria contra El Coronel a la que, sin embargo, terminan uniéndose tres de sus compañeros: Maurice, Luca y Rocket. Y si lo que pasa en esos momentos nos lleva temporalmente por el camino del ‘western’ -hay caballos y todo-, estos monos son demasiado nobles como para entregarse sin más ni más a los balazos.

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En medio de sus necesarias y muy bien filmadas escenas de acción, “War” es un filme en la que abundan los primeros planos dirigidos a resaltar los encuentros y los desencuentros entre los personajes. De ese modo, el director y coguionista Matt Reeves, quien se encargó ya de “Rise of the Planet of the Apes”, el segundo episodio, pone cara a cara a Caesar y El Coronel para mostrar el odio del primero por el segundo ante las barbaridades cometidas y la clara indiferencia del militar ante acciones que le resultan rutinarias; pero también coloca frente a frente a otro de los simios rebeldes y a una niña humana en una escena inesperadamente cargada de ternura, además de brindarle una expresividad muy particular al recién llegado Bad Ape (Steve Zahn), que puede lucir a veces como un ser muy divertido y en otros momentos como la criatura más triste del planeta.

Como lo indica su nombre, esta es básicamente una película de guerra, y aunque el tono general apunta a la ciencia-ficción, se toma muy en serio lo que cuenta en relación a los enfrentamientos entre sus distintas facciones en conflicto y las consecuencias de la violencia, lo que la vuelve en más de un sentido una obra adulta e inadecuada para los espectadores más pequeños, como lo demostraron los llantos de los niños que acudieron con sus padres a la función especial a la que asistimos para escribir esta reseña.

Aquí hay varias pérdidas de vidas, y las únicas que realmente se sienten son las de los animales evolucionados, porque los humanos resultan casi siempre despreciables, con la excepción de Nova (Amish Miller), una niña que, a pesar de haberse convertido en huérfana por acción de los simios, termina aliándose con ellos y es la única de su especie en mostrar consideración por los oprimidos. Curiosamente, estamos ante una historia en la que el mal mayor somos nosotros mismos... y en la que terminamos celebrando nuestra desaparición.

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Pero no hay que sentirse mal por ello; pese a que poder discutir temas semejantes ante un ‘blockbuster’ como éste es una prueba clara de que no nos encontramos ante una creación intrascendente, seguimos encontrándonos frente a un filme altamente fantasioso que no intenta promover una “solución final” contra los humanos, y en el que, como ha sucedido de hecho desde las versiones de los ’70, los monos pueden ser vistos como representaciones creativas de minorías explotadas (y humanas).

De todos modos, llevarnos a aplaudir ante la extinción de “los nuestros” es un desafío a las normas que tiene un sabor incluso subversivo cuando se aplica a una propuesta del ‘mainstream’, aunque Reeves lo logre apelando a un sentimentalismo que limita a veces con el exceso, y que lleva en ciertos momentos al protagonista a tomar decisiones demasiado condescendientes para un dirigente que se encuentra en medio de una lucha a muerte. ¿O pensamos de ese modo simplemente porque somos humanos?

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