Reseñas de cine

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Ago
25

{Estrenos} BIRTH OF THE DRAGON, una visión de Bruce Lee que se toma demasiadas libertades, pero que no deja de entretener

Escrito por Sergio Burstein

Dragon 2

Pese a que “Birth of the Dragon” no es un ‘biopic’, como lo han repetido una y otra vez las personas que participaron en su creación, estas mismas deberían haber sabido desde el inicio del proyecto que se iban a meter en grandes líos al hacer una película que lidiara con una figura tan legendaria como la de Bruce Lee mientras tomaban generosamente todas las licencias que pretendía tomar.

Los involucrados, incluyendo al director George Nolfi ("The Adjustment Bureau"), han admitido abiertamente que esta es una versión extremadamente libre de un hecho puntual en la carrera de Lee del que se tiene muy poca información: la pelea en secreto que el futuro maestro del kung fu tuvo con el monje shaolín Wong Jack Man en la ciudad de San Francisco al inicio de su carrera, más precisamente, en 1964. Pero esa excusa no iba a eliminar automáticamente la frustración y el rencor que demostraron muchos fans del icono desde que se reveló el primer tráiler, y que, en el caso de la comunidad asiático-estadounidense, parecía lindar con pedidos de boicot.

Una de las críticas más fuertes era el ‘blanqueo’ de la historia, motivado por el hecho de que el mismo adelanto parecía colocar como protagonista a Steve McKee (Billy Magnussen), un discípulo de Lee que nunca existió y que era incluso mostrado en un apasionado romance con una inmigrante china; hasta donde sabemos, estas reacciones hicieron que los productores reeditaran el filme, dando como resultado un relato en el que McKee se encuentra todavía muy presente, pero en el que no cumple un rol determinante y en el que, cuando menos, no se convierte en el salvador de Lee ni de Jack Man, sino que es ayudado por estos (lo que era probablemente parte de la versión original, a no ser que se hayan filmado varias escenas adicionales luego de las quejas).

Dragon 3Por nuestro lado, notamos otras inconsistencias, como mostrar a Lee en la famosa pelea mientras usa técnicas que descubrió más adelante, lo que es particularmente visible porque se insiste en que la lucha con Jack Man lo llevó a cambiar de estilo; y, por supuesto, hay demasiada ficción hollywoodense alrededor del suceso, como introducir a un ominoso grupo de mafiosos a los que el peleador y sus amigos se enfrentan cuerpo a cuerpo en secuencias poco creíbles.

Sin embargo, y con todas las razones que pueden tener los admiradores para dilapidar esto, la película nos gustó en el sentido de que parece una producción de serie B ochentera con detalles interesantes para quienes sentimos un interés razonable por Lee, como los momentos en los que se exhiben las precarias filmaciones que antecedieron su contrato para participar en “The Green Hornet” y, claro está, la recreación altamente imaginativa del combate central, que es tan excesiva como espectacular, y que demuestra por sí sola las impresionantes aptitudes de Philip Ng, el campeón de esta disciplina que se pone en la piel del maestro y que, a pesar de haber nacido en Hong Kong y de residir actualmente en esa ciudad, pasó su primera juventud en Chicago, lo que lo acerca al proceso de vida del representado.

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