Reseñas de cine

Imprimir
Sep
29

Reseña de AMERICAN MADE

Escrito por Sergio Burstein

american made 1

Cualquier latino que se encuentre mínimamente expuesto a la televisión en nuestro idioma tiene que saber que el mercado se encuentra ya saturado de las llamadas “narcoseries”; pero eso no quiere decir que el asunto haya dejado de ser tremendamente exitoso, por lo que es de esperar que el flujo no se detenga, como no se detendrá tampoco el apabullante flujo del reggaetón, con las distancias del caso.

Hollywood tardó un poco en darse cuenta, pero “Narcos” hizo que se pusiera rápidamente al día en el plano televisivo, alcanzando de paso un nivel de calidad que se extraña a veces en las producciones estrictamente latinoamericanas; y se piense lo que se piense de todo esto, lo cierto es que, debidamente tratado, el tema es no sólo fascinante, sino que contiene todos los elementos necesarios para ofrecer un buen drama.

O una buena comedia, como lo demostrará desde este fin de semana en las salas de cine “American Made”, una cinta de Doug Liman (“The Bourne Identity”, “Edge of Tomorrow”) en la que aparece el inevitable Pablo Escobar (lo interpreta el colombiano Mauricio Mejía), pero que le presta más atención a su socio financiero Jorge Ochoa (Alejandro Edda, un actor mexicano con creíble acento ‘paisa') y que, por supuesto, tiene al frente a Tom Cruise -uno de los astros más grandes y más carismáticos de la industria del entretenimiento- en el papel de Barry Seal, un personaje de nombre evidentemente cinematográfico pero de existencia muy real, ya que era un piloto que cambió una fructífera carrera en la aviación comercial por una bajo las directivas del Cartel de Medellín y que, más adelante, combinó estos lucrativos menesteres con arriesgadas misiones secretas para la CIA.

american made 2

La vida de este tipo parecía pintada para un trabajo de ficción, y de hecho, él mismo había sido ya representado en dos películas -“Doublecrossed” (1991), donde era interpretado por Dennis Hopper, y “The Infiltrator” (2016)- y en dos series televisivas -“Alias El Mexicano” (2013) y la ya citada “Narcos”-; pero todo parece indicar que estas versiones recurrieron en general a demasiadas licencias narrativas y que le dieron un espacio reducido al caballero.

En este caso, Seal no está solo siempre presente, sino que, por lo que hemos podido investigar, es presentado en situaciones que corresponden exactamente a las que él mismo atravesó, aunque es evidente que el guionista Gary Spinelli ha apelado a detalles de su invención para darle vida a determinados momentos, a los diálogos que se escuchan y a las relaciones entre Seal y quieres lo rodearon, incluyendo a su esposa Lucy (Sarah Wright) y al bufonesco agente de la CIA Shafer (Domhall Gleeson). Por otro lado, Seal era un gordito con papada, mientras que, a los 55 años de edad, Cruise sigue luciendo muy bien, hasta el punto de que filmó sin dobles sus escenas en el aire; y estamos seguros de que Lucy no se veía como Wright, la atractiva actriz que la interpreta.

Otro aspecto interesante del filme -que cuenta con una puesta en escena de lo más eficiente y entretenida, debidamente implementada por el director de fotografía uruguayo César Charlone, de “City of God”- es que el relativo sentido de realismo al que apela y el tópico tratado no hacen que el tono se oriente hacia la ruta predecible de la desesperación y la violencia (¿recuerdan la deprimente “Savages" de Oliver Stone?), porque esto viene cargado de un humor que podría llevar inicialmente a generar simpatía por el protagonista, pero que se encuentra lejos de justificar sus acciones, como terminan por probarlo los momentos en los que su carrera delictiva desemboca en sucesos nefastos para los implicados.

american made 3

En realidad, la comedia (muy negra) viene mayormente respaldada por el descaro de los personajes y por la sorpresa del espectador ante la posibilidad de que la gente actúe realmente de este modo a nuestro alrededor, debido a que la meta principal de “American Made” parece ser la demostración de que, en las condiciones propicias y con el estímulo financiero suficiente, todas las personas del mundo son capaces de caer en la corrupción y de traicionar los principios que aseguran defender, posean la ideología que posean.

En ese sentido, la cinta exhibe a una CIA a la que no le interesa trabajar con un sujeto que es aliado de los narcotraficantes con tal de que éste les lleve armas a unos “contras” perezosos y desleales que combaten supuestamente a los “enemigos de la democracia”, y no tiene reparos en hablar de la hipocresía del gobierno estadounidense para cometer acciones que desdicen sus promesas de decencia; pero también recrea la realización de una sesión secreta de fotos que probó supuestamente la complicidad de algunos dirigentes del FMLN nicaragüense con Escobar, aunque es de notar que había militantes comunistas que justificaban algo así en vista de que las principales víctimas de este comercio eran aparentemente los ‘gringos’ (una ‘salvedad’ que no se menciona, por más cuestionable que resulte).

Se puede acusar también a este filme de quedarse en el nivel anecdótico al evitar menciones directas a las crueldades constantes del régimen de los Somoza que originaron el surgimiento de los sandinistas, así como al pasar por alto imágenes que grafiquen las barbaridades cometidas por el imperialismo; pero la intención por ese lado parece ser haber sido enfocarse en la perspectiva de Berry, un tipo altamente irresponsable para quien lo que hacía no era más que un juego gigantesco destinado a llenar literalmente su casa de dólares y satisfacer de paso su insaciable apetito por la adrenalina, sin pensar en un desenlace que, como era de esperarse, no fue precisamente idílico.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar