Reseñas de cine

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Mar
11

{En cartelera} RETURN… TO RETURN TO NUKE ‘EM HIGH, VOL. 2 es una nueva locura irreverente de Troma, con Lemmy de presidente

Escrito por Sergio Burstein

Nuke
 
Para celebrar el Halloween más reciente, decidí quedarme cerca de mi barrio en Long Beach, California, y asistir a una presentación especial de “The Toxic Avenger” (1984), una cinta de culto que se exhibió en una teatro de la zona y a cuya función asistió el emblemático productor, escritor y director Lloyd Kaufman, quien ofreció después una interesante sesión de preguntas y respuestas.

Kaufman es el fundador de Troma Entertainment, una compañía estadounidense que se ha dedicado a hacer esta clase de trabajos por más de 40 años y que, en estos días, exhibe de manera limitada su más reciente obra, “Return to… Return to Nuke 'Em High, Vol. 2”, en el Laemmle's NoHo 7 (5240 Lankershim Blvd., North Hollywood), donde permanecerá únicamente hasta el 15 de este mes. Si te gustan esta clase de propuestas, tienes que correr a verla, sobre todo porque el lanzamiento en otras plataformas no se encuentra todavía definido.

En consonancia con la tradición de la empresa, este título, que ha sido descrito como la segunda parte de un ‘reboot’ de “Class of Nuke ‘Em High” (1986), es una comedia de terror de bajo presupuesto con comentarios sociales y políticos que recurre generosamente a la ‘exploitation’ para presentar un relato que no se acercará ni siquiera remotamente a los Premios de la Academia y que puede provocar la ira de los cinéfilos con gustos refinados, pero que me pareció extremadamente divertida, razonablemente subversiva y hasta refrescante en el sentido de que no se parece a nada de lo que se puede encontrar usualmente en las multisalas. 

Nuke 1
Si sigues en la luna y no tienes idea de por dónde va esto, te ayudará saber que, en la primera escena, aparecen en una misma ducha cuatro jovencitas esculturales y completamente desnudas -supuestamente pertenecientes a una escuela secundaria-. Una de ellas empieza súbitamente a expulsar desde su vagina un líquido verde que, luego de “atacar” a sus compañeras, le da paso al nacimiento de su bebé, un monstruo semihumano (no, no es el de “The Shape of Water”) que ha sido gestado como resultado de la violación perpetrada por un pato mutante en la cinta anterior.

La nueva madre es Lauren (Catherine Corcoran), que tiene una relación lésbica -y muy física, como se muestra después-con otra chica espectacular, Chrissy (Asta Paredes). Ambas se enfrentan a la epidemia generada por unos tacos radioactivos que son preparados por una malévola corporación dirigida por el Jefe Ejecutivo Herzkauf (Kaufman) y que ha extendido ahora sus tentáculos al planeta entero, lo que se presta para una serie de tomas internacionales que parecen haberse hecho en diferentes lugares de la Tierra y que emplean el ingenio para subsanar la falta de dinero.

En medio de las escenas de sexo gratuito y del abundante ‘gore’, respaldado por primera vez en la historia de Troma por unos efectos digitales que no se desentonan, Kaufman se las ingenia para hacer que la producción se mantenga en constante movimiento y trasciende las barreras del género al insertar detalles creativos como el momento en el que la pantalla se inserta en el área de “comentarios del director” del supuesto DVD (que todavía no existe), la secuencia musical que aparece al final y las incursiones ocasionales de ‘flashbacks’ hechos con animación.    

Nuke 2Kaufman, que dirige toda esta locura, aparece frecuentemente en la pantalla (quizás mucho, dicen algunos), pero su energía y su pasión para seguir en la misma ruta son dignas de aprecio, aunque se burle de sí mismo en la película al decir: “¿Qué mejor persona puede haber para hablar de los problemas de los adolescentes actuales que un tipo de 70 años?”

No sé si se trata de un maestro del cine, y estoy consciente de que muchos lo consideran un simple proveedor de mal gusto; pero sigo convencido de que tiene una visión artística muy definida y muy particular en la que, con ropas o sin ellas, las mujeres ocupan papeles fuertes y apoyan incluso conductas sexuales alternativas.

Aunque el filme tiene referencias poco amables a Donald Trump, no hay que olvidar que el papel del presidente del país es interpretado por una auténtica leyenda del rock, Lemmy Kilmister, en lo que fue sin duda uno de sus papeles finales. Además, el conjunto entero viene bañado por generosas dosis de metal extremo, lo que en vista de lo dicho, tiene todo el sentido del mundo.

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