Reseñas de cine

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Mar
24

Reseña de PACIFIC RIM UPRISING

Escrito por Sergio Burstein

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Para ser sincero, no soy un gran fan de “Pacific Rim” (2013), la película dirigida y coescrita por Guillermo del Toro, quien es por otro lado uno de mis realizadores favoritos; y no lo soy porque, a diferencia de lo que me habían ofrecido títulos suyos de tinte mucho más intelectual como “El laberinto del fauno” (2006) y “El espinazo del diablo” (2001), éste me pareció demasiado simple y ruidoso para las expectativas generadas.

Eso me llevó a no tratar consistentemente de ver por segunda vez la superproducción sobre la fiera lucha entre los Kaiju (unos monstruos marinos) y los Jaegers (unos robots controlados por humanos), lo que, en vista de lo mucho que pasa por mis ojos debido a necesidades de trabajo, hace que el recuerdo de ella sea bastante nebuloso, aunque al revisar la reseña que escribí con motivo de su estreno descubro que me pareció sumamente entretenida. Sea como sea, esa misma falta de devoción ha tenido probablemente que ver con el hecho de que la secuela que se lanza el día de hoy en salas estadounidenses bajo el nombre de "Pacific Rim Uprising" me haya gustado más de lo esperado, incluso cuando muchas de las críticas respectivas han sido poco amables.

Lo primero que hay que decir es que, si bien cuenta con un crédito como productor, y a pesar de que se usaron supuestamente ideas que tenía en mente para filmar este filme antes de dejarlo de lado para abocarse por completo a “The Shape of Water” (2017), Del Toro no es el director de la cinta ni figura en los créditos de guión; el primer puesto se encuentra en manos de Steven S. DeKnight -conocido hasta el momento por su rol creativo en la serie televisiva “Spartacus”-, quien debuta aquí como realizador y que escribió la historia al lado de tres personas más (una abundancia que, como se sabe, no es siempre positiva).

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Por ese lado, está claro que la responsabilidad de DeKnight era considerable, sobre todo cuando se toma en cuenta que iba a ser comparado de manera inevitable con el mexicano, dueño de uno de los talentos visuales más impresionantes del Hollywood contemporáneo. Para trazar su propia ruta, DeKnight cambia las escenas nocturnas y lluviosas de la primera película por secuencias ‘limpias’ y de día; y lo cierto es que no le va mal, sobre todo porque la acción fluye de manera constante, los efectos digitales no lucen forzados y no se deja nunca de lado la presencia humana en medio de las batallas.

No todo es tan afortunado en este apartado; hay, por ejemplo, un momento de preparación para el combate que se traduce en una puesta en escena ‘videoclipera’ y efectista a lo “A-Team” que jamás se le hubiera ocurrido a Del Toro, y lo peor de todo es que la parte final del filme se acerca peligrosamente a lo que se puede ver en una entrega de “Transformers” debido a que, en esos momentos, la trama ha perdido ya cualquier intento de creatividad y se refugia en la acumulación de circunstancias aparatosas.

Eso no quiere decir que “Uprising” no tenga lo suyo en el plano narrativo; de hecho, lo que se ve en los primeros minutos es sumamente prometedor, sobre todo porque el guión se preocupa en presentar a personajes convincentes, empezando por el protagonista Jake Pentecost. Jake es hijo de uno de los héroes de la primera cinta (encarnado por el gran Idris Elba), pero en lugar de haber seguido los pasos de su padre, es un ladrón que se dedica a vender lo que encuentra a su paso hasta que es reclutado por los rebeldes humanos que se dedican a prevenir un nuevo ataque de los Kaiju.

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Lo recién dicho no tiene nada de novedoso, claro; basta con recordar a Han Solo para notarlo. Sin embargo, lo interesante es que el papel toma consistencia al ser adjudicado a John Boyega, un actor británico que se ha hecho mundialmente conocido por su interpretación del exsoldado imperial Finn en la nueva trilogía de “Star Wars”, pero que exhibe aquí matices distintos sin perder por ello la simpatía. Me atrevo a decir que Boyega se luce mucho más en este filme, donde se le permite demostrar lo bueno que es como actor.

En términos directos, la relación más fuerte que Jake establece es la que se da con Nate Lambert (Scott Eastwood), el piloto y excompañero de trabajo con el que tiene algunos asuntos pendientes, pero que se convierte en su mejor aliado cuando le toca meterse en las entrañas de un robot para combatir a los enemigos que regresarán de manera inexorable. De todos modos, la conexión más interesante es la que el mismo Jake entabla con Amara Namani, una ruda adolescente que quedó huérfana a consecuencia de la primera guerra y que es interpretada con inesperados bríos por Cailee Spaeny, una jovencita que tenía únicamente experiencia en cortometrajes independientes antes de aceptar este contrato.

Jake y Namani son personas igualmente afectadas por sus pasados, y las conversaciones que sostienen refuerzan no solo el nivel necesario de química, sino que le dan cierto fondo al relato antes de que las máquinas y los monstruos empiecen a hacer de las suyas. Por otro lado, resulta refrescante que no se presente a personajes principales de sexos distintos en medio de tensiones románticas o sexuales, aunque eso depende también en buena medida de la clasificación buscada por una cinta que se encuentra destinada a una audiencia menor de 18 años.

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En ese sentido, “Uprising” se queda a medio camino en cuanto a las posibilidades que pudo tener si introducía elementos más realistas en medio de su universo fantasioso. Hay momentos de verdadera inspiración que se cortan rápidamente para no tentar a los censores, como sucede con la escena en la que se muestra al Dr. Newt Geiszler (Charlie Day) en trance casi erótico al lado de la criatura alienígena que esconde en su casa; pero lo que más incomoda es el apego a esa tendencia hollywoodense que se empeña en mostrar niveles extraordinarios de devastación urbana mientras se minimiza la incuestionable pérdida masiva de vidas que se produciría en dichos casos.

En consonancia con la entrega de Del Toro, el reparto se mantiene saludablemente diverso en términos étnicos y raciales, aunque no todos los participantes tienen las mismas oportunidades para destacar, como es el caso de la combatiente interpretada por Adria Arjona, hija del popular cantante guatemalteco; y lo que se ve no es lo suficientemente impactante como para dejar un recuerdo duradero en el espectador, aunque podríamos decir lo mismo de su antecesora.

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