Reseñas de cine

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May
17

Reseña de DEADPOOL 2

Escrito por Sergio Burstein

deadpool 2

Al principio, la versión cinematográfica de “Deadpool” tenía un pronóstico reservado, porque en el momento en el que anunció, las películas de Marvel se encontraban cada vez más llenas de humor, lo que las volvía a veces demasiado inclinadas hacia el campo de las risas como para necesitar de refuerzos. Y aunque los personajes en esas versiones no podían hablar de sexo, decir malas palabras ni eliminar a sus enemigos de manera demasiado violenta, contábamos ya con esa posibilidad gracias a la franquicia del “vecino pobre”, es decir, las dos películas de “Kick Ass” que se lanzaron entre el 2010 y el 2013.

Sin embargo, la primera entrega fílmica del sujeto en cuestión demostró que se podía hacer una producción de grandes recursos -con todo lo que eso implica, sobre todo en el área de la acción- en la que se cuidara también de manera minuciosa el nivel de calidad; y de paso, le ofreció una valiosa carta de redención a Ryan Reynolds, un tipo que parecía estar negado definitivamente para el género tras el estrepitoso fracaso de “Green Lantern” (2011), pero que había demostrado en varias ocasiones tener el talento necesario como para no limitarse a participar en comedias románticas.

Afortunadamente, todo esto vuelve a imponerse en la presente secuela, “Deadpool 2”, que posse quizás una puesta en escena menos ruda y creativa que la del capítulo anterior, pero que mantiene los encantos de su antecesora, intensifica el área de la comicidad y vuelve a darle un rol de lujo a Reynolds mientras agrega un fuerte e inesperado aspecto emotivo que no llega a contradecir su inherente irreverencia. Por ese lado, pudo llegar incluso más lejos, aunque hablar de ello implicaría caer en ‘spoilers’ que preferimos evitar.

Deadpool

Pese al cambio de director (Tim Miller es reemplazado por David Leitch, quien realizara “Atomic Blonde” y codirigiera la estupenda “John Wick”), no debe sorprender del todo que este episodio mantenga las virtudes del anterior, porque el guión vuelve a estar firmado por Rhett Rheese y Paul Wernick, a los que se suma ahora el mismo Reynolds, lo que resulta acertado en vista del modo en el que el actor logra monetizarse con el antihéroe dueño de habilidades mutantes que apareció por primera vez en las páginas ilustradas en 1991.

En esta ocasión, Wade Wilson (el alter ego de Deadpool) se enfrenta a una grave pérdida que se produce al inicio de la historia y que preferimos no detallar, pero que desencadena tanto un intento fallido de Colossus (voz de Stefan Kapičić) por incorporarlo a los X-Men con el fin de “darle sentido a su vida” como la posterior fundación del grupo “paralelo"’ de mutantes X-Force, que tiene también su origen en las historietas pero adopta dimensiones muy particulares durante el traslado a la pantalla grande.

Y no lo hace precisamente porque se le esté dando una apariencia ambiciosa y grandilocuente, sino por lo contrario. De hecho, Wade convoca a sus integrantes mediante audiciones y con métodos de selección altamente cuestionables, por lo que la primera misión del equipo es un desastre completo, así como un momento de hilaridad absoluta y una inmejorable oportunidad para la presentación de ‘cameos’ memorables.

Deadpool team

En realidad, la X-Force (o lo que queda de ella tras esta aventura inicial) tiene como meta dar con el paradero de Russell (Julian Dennison), un adolescente mutante que acaba de escapar de un internado especial en el que era abusado y que, por lo tanto, emplea sus poderes relacionados al fuego con fines destructivos, lo que no se ve precisamente atenuado cuando se alía a Juggernaut, un supervillano de imponente tamaño y de mayor fuerza cuya presencia se ha mantenido hasta ahora en secreto (ni siquiera se lo menciona en las notas de producción), pero que no califica realmente para el rubro de las revelaciones indeseadas.

Tampoco es un “spoiler” decir que otro contrincante de consideración para Deadpool y su X-Force es Cable, un ‘cyborg’ del futuro que planea eliminar a Russell y que es interpretado por Josh Brolin, lo que puede causar confusión en el espectador casual que lo acaba de ver encarnando a Thanos en “Avengers: Infinity War”, pero cuya elección tiene supuestamente sentido porque estamos hablando de universos distintos de Marvel (¡!). Sea como sea, no hay que quejarse mucho, y no solo porque el papel actual es muy distinto al otro, sino porque el mismo Brolin es un actorazo capaz de convertir en oro todo lo que toca.

A diferencia de otros filmes del género en los que las locaciones son infinitas y los enredos de la trama resultan incansables, el argumento de “Deadpool 2” es sencillo y directo, aunque lo suficientemente elaborado para lo que es a todas luces una comedia en la que, sin embargo, los chistes no afectan directamente el desarrollo de las acciones. En medio de su aire provocativo, la cinta maneja una moralidad específica que no resulta completamente lógica, pero que es lo suficientemente sólida como para defenderse frente a una propuesta de este tipo.

Como era de esperarse, no faltan las expresiones de grueso calibre, enunciadas normalmente por Wade y fomentadas por él mismo, lo que justifica plenamente la clasificación para adultos junto al tratamiento violento de las secuencias de pelea; pero lo curioso es que, por el lado del humor, lo que más nos divirtió no fue necesariamente lo más irreverente, sino el uso creativo de elementos de la cultura popular (como las canciones “All Out of Love” de Air Supply y “Take On Me” de A-Ha, así como las películas ”Yentl” -con Barbra Streisand- y la citada “Green Lantern”) y las ingeniosas burlas internas (como el anuncio que hace Deadpool antes de un”enfrentamiento entre Colossus y Juggernaut al decir: ”Y ahora viene la gran pelea en CGI”). En otras palabras, hay mucho para disfrutar en esta fantástica locura.

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