Reseñas de cine

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Ene
08

Reseña de los GLOBOS DE ORO

Escrito por Sergio Burstein

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Hace poco, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas decidió eliminar su anunciada categoría de Película Más Popular en la edición del Oscar que se aproxima ante los severos cuestionamientos de quienes consideraban que hacer algo así comprometía la integridad de la institución.

Ahora, la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood ha tomado una decisión decididamente populista y concesiva con los gustos de la audiencia masiva al otorgarle lo que podría ser visto como su mayor reconocimiento (el Globo de Oro a la Mejor Película/Drama) a “Bohemian Rhapsody”, que hubiera sido probablemente la elegida en el abortado rubro del Oscar (a no ser que la balanza se hubiera inclinado por “A Star is Born”, que estaba igualmente nominada en esta categoría y que es al menos un trabajo superior, pese a que terminó recibiendo solo un premio relativamente menor).

Habría que ver si lo sucedido se refleja de manera positiva en índices de sintonía y en un renovado aprecio de la juventud por este evento específico, en medio de los conocidos problemas que vienen teniendo esta clase de ceremonias para conectarse con el televidente actual. Fuera del cariño que le han tenido los espectadores y de sus indudables virtudes en el área del entretenimiento (nadie podría decir que es una cinta aburrida), “Bohemian Rhapsody” no fue la mejor película del 2018, y al celebrarla así, la citada asociación festeja también de algún modo a su director Bryan Singer, caído en desgracia tras una serie de acusaciones de abuso sexual (por el lado gay) que no deberían sentarle bien a un evento en el que el rechazo abierto a esta clase de situaciones estuvo todavía en boca de muchos y muchas, aunque con un énfasis particular en lo que afecta a las mujeres.

Si decimos “de algún modo” es porque Singer fue despedido del rodaje antes de que éste concluyera y, en teoría, ha sido privado de la autoría del filme; aunque su nombre se mantuvo en los créditos por motivos legales, nadie lo mencionó en los discursos de agradecimiento de los Globos de Oro, y en la sala de prensa, tanto el productor Graham King (cuya cara de felicidad parecía a veces burlarse de los críticos que desestimaron la producción) como el actor Rami Malek (que se llevó el trofeo al Mejor Actor en una Película/Drama) esquivaron con visible incomodidad las preguntas sobre el gran ausente (que vio probablemente el show en su casa).

En realidad, con la excepción de “If Beale Street Could Talk”, la obra más reciente de Barry Jenkins (“Moonlight") -que no hemos visto, pero que según los comentarios no ha tenido los resultados artísticos de su antecesora-, todas las propuestas en el rubro ganado por “Bohemian Rhapsody” eran sumamente comerciales.

Por ese lado, lo que podría lamentarse más es que la categoría de Mejor Película/Comedia no haya sido otorgada a “Vice”, que no es en realidad una comedia (como lo señaló acertada e ingeniosamente el presentador Andy Samberg en el segmento de apertura), pero que posee una saludable tendencia crítica contra los manejos de los republicanos, lo que ante mis ojos la hacía merecedora de una mayor visibilidad.

No se trata tampoco de que el ‘biopic’ sobre el vice presidente Dick Cheney haya pasado completamente desapercibido. La película le dio un merecido triunfo como Mejor Actor en una Película/Comedia o Musical a Christian Bale, quien, apelando a su mejor faceta de irreverencia, dio uno de los pocos discursos de abierta garra política en la velada al agradecer a Satanás “por la inspiración para hacer este papel”.

Curiosamente, al que le faltó un ímpetu semejante fue a Alfonso Cuarón, quien ganó con justicia dos de las tres nominaciones que tenía (las de Mejor Director y Mejor Película en Idioma Extranjero por “Roma”), pero dio a cambio dos discursos de agradecimiento bastante tibios, aunque en uno de ellos habló del buen cine como de un arte que une y “sirve para derribar muros”, en evidente alusión a los planes de Donald Trump en la frontera con el país vecino.

No le fue tampoco nada mal a “Green Book”, que fue de hecho la máxima ganadora de la noche con tres victorias, incluyendo la correspondiente a Mejor Película/ Comedia o Musical (lo que nos pareció exagerado). Sin ser una cinta excepcional, esta incursión del director Peter Farrelly (“There’s Something About Mary”) en terrenos más serios de los habituales resulta ciertamente llamativa, debido sobre todo al tema de reconciliación racial que presenta y al brillante trabajo de sus protagonistas Viggo Mortensen y Mahershala Ali (quien triunfó en el rubro de Mejor Actor Secundario).

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La otra pantalla

Este año tuve la oportunidad de apreciar más producciones televisivas que las que veo normalmente, por lo que no estaba completamente perdido en los segmentos dedicados a la caja chica. Por ese lado, mi decepción mayor fue el trato sufrido por “Barry”, que es probablemente para mí la mejor serie del 2018, pero que se fue a casa con las manos vacías pese a haber llegado con tres nominaciones.

Resultó grato ver la emoción de Sandra Oh (la coanimadora del evento al lado de Samberg) al recibir su premio como Mejor Actriz en una Serie/Drama por “Killing Eve”; ella misma es una persona tan talentosa como divertida, y el hecho de que sus padres de origen coreano se encontraran sentados en la platea admirándola le agregó emoción al asunto entero.

Tampoco me disgustó el triunfo de “The Assassination of Gianni Versace: American Crime Story” en las categorías de Mejor Serie Limitada y Mejor Actor en una Serie Limitada, porque se trata de una obra que, sin ser maravillosa, es absolutamente cautivadora y combina acertadamente elementos del ‘thriller’ con un fascinante caso de la vida real, agregándole al mejunje interesantes comentarios sobre los retos sufridos por la comunidad gay contemporánea.

Lamentablemente, no pudimos ver triunfar a Penélope Cruz, quien cumplió magníficamente el papel de Donatella, la hermana de Gianni, y que estaba nominada en el rubro de Mejor Actriz de Reparto en una Serie Limitada; creo firmemente que la española merecía la victoria, aunque Patricia Clarkson, la veterana actriz que interpreta a la madre de Amy Adams en “Sharp Objects” -y que fue la que se llevó la estatuilla-, no lo hizo tampoco nada mal.

Por el lado del espectáculo, las cosas estuvieron más animadas que en ocasiones anteriores, debido sobre todo a la gracia innegable de la dupla Samberg-Oh, que pecó por su falta de irreverencia y estuvo lejos de ser infalible (esa broma de las vacunas contra la influenza para ser colocadas en los brazos de los asistentes salió muy mal; por un breve momento, pensé que iban a regalar marihuana, lo que sí hubiera sido revolucionario), pero que tuvo muchos momentos divertidos (me gustó incluso la expulsión ensayada de Jim Carrey de la zona dedicada a los actores de cine, ya que esta vez él mismo competía por un trabajo televisivo debido a su presencia en la lograda serie “Kidding”).

Debido a mi labor en la sala de prensa para recabar declaraciones de los ganadores, se me pasaron algunos momentos aparentemente relevantes del espectáculo, como el discurso de Carole Burnett al recibir el trofeo que lleva desde ahora su nombre y que se enfocará en celebridades de la TV; pero me llamó la atención el homenaje que se le hizo al gran Jeff Bridges (quien se hizo acreedor al premio honorario Cecil B. DeMille) y las palabras que él mismo dio como agradecimiento, muy en plan ‘Dude’, así como el celebrado discurso de empoderamiento femenino de Glenn Close al recibir de manera inesperada el premio a Mejor Actriz en una Película/Drama por su trabajo en la poco vista “The Wife”.