Reseñas de cine

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Feb
09

Reseña de LORDS OF CHAOS

Escrito por Sergio Burstein

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La historia inicial del black metal escandinavo era demasiado atractiva y escandalosa como para no haber tenido hasta ahora una versión dramatizada para la pantalla grande que le metiera sazón a lo mostrado de manera tentativa en el documental “Until the Light Takes Us” (2008), donde se le daba voz de manera casi incondicional a los participantes en dicha escena.

Por supuesto, hacer algo así iba a generar de inmediato un número indeterminado de comentarios negativos, sobre todo por parte de los admiradores del subgénero, aunque aquellos que celebren la serie de suicidios, asesinatos y quema de iglesias perpetradas por estos sujetos tienen probablemente más de un problema mental que resolver.

Para nosotros, resulta interesante la modalidad adoptada por “Lords of Chaos”, es decir, la nueva película que recrea los orígenes del grupo noruego Mayhem y en la que se incluye lo sucedido luego con el vocalista Per Yngve Ohlin -alias “Dead”- y, por supuesto, el asesinato del guitarrista Oystein Aarseth -alias “Euronymous”- a manos de su supuesto amigo y ex colega de banda Varg Vikernes (amo y señor de su propio proyecto, Burzum).

LOC 2

Si lo dicho es un ‘spoiler’ descarado, no nos sentimos demasiado mal ante la revelación, porque estamos seguros de que la mayoría de los que decidan ver este film conocerán ya todos los incidentes de la historia. La gracia por aquí es verla trasladada a un relato de ficción basado en hechos reales.

Enfrentarse a unas situaciones tan extremas y tan potencialmente ridículas como las que se dieron requería de un cuidado particular en el tratamiento dramático, y es por ello que el director y coguionista sueco Jonas Åkerlund (“Spun”) decidió darle al asunto entero un tono de comedia negra y precisar desde el inicio mismo que lo que narra es una recreación caprichosa de lo que sucedió a fines de los ‘80 e inicios de los ’90.

Eso no quiere decir que esto sea una parodia o una simple payasada; de hecho, cuenta con escenas que no serán probablemente toleradas por quienes rechacen de inmediato la representación de violencia explícita y el derramamiento simulado de sangre, y en las que se inmiscuyen claramente elementos del cine de terror.

LOC 3

En lo que a nosotros respecta, una película debe ser juzgada por sus propios méritos, y en ese sentido, “Lords of Chaos” funciona, porque se encuentra realizada con el suficiente talento visual, sentido del ritmo y vuelo artístico como para no ser considerada simplemente una cinta comercial que aprovechó un fenómeno sensacionalista, aunque el hecho de que Åkerlund (quien militó en la formación inicial del emblemático grupo de black metal Bathory) haya hecho videos para artistas como Britney Spears y Lady Gaga lo hará sin duda alguna objeto de abundantes críticas por parte de ciertos metaleros.

La cinta podría haber tenido más música interpretada supuestamente en vivo, claro, porque, por ese lado, se limita a mostrar algunas escenas de ensayos bien logradas y la recreación de un concierto en el que “Dead” (interpretado por Jack Kilmer, hijo de Val) aparece cortándose los brazos y echando la sangre derramada encima de los asistentes más cercanos; pero no deja de haber referencias al proceso de creación musical de la época y al modo en que Mayhem se distanció de Venom, la legendaria banda británica que fue su inspiración pero cuyo cantante declaró luego que las letras que hacía eran solo un juego.

Eso no quiere decir tampoco que estemos ante un trabajo magnífico, ni mucho menos. Pese a que la elección de un reparto estadounidense para los roles principales respondía evidentemente a razones de internacionalización, la credibilidad de la película se ve perjudicada por la falta de noruegos y por estar hablada en inglés, el idioma que se empleaba en las letras de Mayhem pero que, evidentemente, no era la lengua en la que conversaban sus miembros, radicados en Oslo.

LOC 4

La validez de las actuaciones tampoco resulta fácil de determinar, y no solo por el tono de la historia, sino por los propios excesos de los sujetos de la vida real, que según esta versión, parecían estar interpretando siempre roles grandilocuentes, lo que justificaría sobre todo la impostación permanente del Vikernes de Emory Cohen, sobre todo después de que deja de lado su timidez inicial para asumir plenamente un rol de sociópata irredimible.

Tampoco nos convence el uso de una voz en off que convierte en narrador a “Euronymous”, es decir, un recurso que es de por sí arriesgado y que nunca nos ha gustado cuando se aplica a alguien que no sobrevivió para contar su propia historia. Pero el guitarrista interpretado por Rory Culkin (que, sí, es hermano de Macaulay, protagonista de “Mi pobre angelito”) es el personaje con el que se puede establecer una mayor conexión como espectador, así como el único aparentemente capaz de entablar relaciones románticas (la novia es interpretada por la cantante de pop Sky Ferreira), lo que traza un interesante contraste con el hecho de que, según el mismo film, “Euronymous” fue el ideólogo principal tras las barbaridades cometidas por Vikernes, cuyas acciones se le salieron completamente de las manos.

Finalmente, “Lords of Chaos” -que se filmó mayormente en Hungría y que es susceptible de haber tomado demasiadas libertades- parece insinuar que estos jóvenes hicieron lo que hicieron más por aburrimiento e inmadurez que por razones de auténtico peso, sin ahondar en el rechazo que manifestaban hacia la Iglesia Católica, una institución con la que es razonable tener más de un desacuerdo.

LOC 5

Curiosamente, las edificaciones quemadas (todas de madera) aparecen en medio de campos idílicos y sin guardias de seguridad que las protejan, lo que insinúa que destruirlas no era tan heroico como le podría parecer a algunos; según la misma teoría, el peor daño que estos jóvenes cometieron fue contra sí mismos.

Como ya lo dijimos, “Lords of Chaos” despertará probablemente más de un repudio hacia sus creadores. Sin embargo, el que parece haberse quejado más es Vikernes, quien aparece en toda su ‘gloria’ en el brutal asesinato de su compañero de banda, pero que queda de hecho como un tonto durante una escena anterior, en la que un ‘chupamedias’ suyo le ofrece amablemente una taza de té a los periodistas que van a entrevistarlo atraídos por su autoproclamada fama de criminal satánico.

¿Pero deberíamos sentirnos acaso ofendidos de que alguien se burle de un asesino a sangre fría que adora a los nazis y que acusó a muchos de ‘poseros’ aunque ha terminado protagonizando un video en el que aparece cantando “Ice Ice Baby”? Si algo no le gusta a Vikernes, no debe estar tan mal.

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