Reseñas de cine

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Mar
06

Reseña de CAPTAIN MARVEL

Escrito por Sergio Burstein

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Casi a las puertas de la función de prensa de “Captain Marvel” a la que había sido invitado, decidí ponerme al día con un personaje que conocía muy poco; y la mejor forma que tuve de hacerlo fue recurrir a la internet para descubrir los cómics de mediados de los ’70 en los que se presentó de manera oficial a la señorita, conocida entonces como “Ms. Marvel”.

Tras leer las primeras nueve revistas, creí estar altamente especializado en la susodicha, en sus circunstancias de vida y en los amigos y enemigos que la rodeaban, por lo que, media hora después de iniciada la proyección, me encontraba confundido y decepcionado porque lo que veía sobre la pantalla se distanciaba considerablemente de mi precaria investigación.

En esos momentos, presagié ya que esto podía deberse a un hecho específico: la película no estaba basada en la citada encarnación de la superheroína, sino en una posterior. A diferencia de lo que sucede en estos casos, había optado por no exponerme a ningún clip de adelanto y a evitar cualquier detalle sobre la cinta, porque buscaba que el asunto entero fuera una sorpresa. Y lo terminó siendo, claro, aunque no necesariamente por el lado positivo.

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Asumiendo el riesgo de quedar como un dinosaurio que no está al tanto de lo que ha sucedido en el universo de las historietas durante los últimos años, admitiré mi ignorancia sobre el hecho de que esta producción se inspiraba en una versión iniciada recién en el 2012 cuyos diseños me resultaban familiares, pero que había pasado mayormente por alto y en la que, claro está, el personaje no llevaba el trajecito hipersexualizado del pasado, sino un atuendo mucho más funcional y acorde con la etapa previa al movimiento #MeToo.

De ese modo, la Captain Marvel que veremos desde este fin de semana en las multisalas del mundo entero es mucho más moderna y tecnológica, aunque, curiosamente, deja de lado las discusiones directamente feministas entabladas por su alter ego Carol Sanders cuando, gracias a las viñetas publicadas en 1977, se convirtió en una reportera del Daily Bugle (sí, el mismo periódico de Peter Parker) que se enfrentaba al machista e intolerante J. Jonah Jameson con el fin de lograr mejores sueldos para su género, mientras trataba paralelamente de demostrarle tanto a sus enemigos como a la gente que socorría que las mujeres eran también perfectamente capaces de proteger al planeta.

Aquí, el nombre de Carol Sanders se mantiene, pero ella misma aparece inicialmente como Vers, una guerra perteneciente al bando militar de una especie alienígena (los Kree) aquejada por un estado mental que le impide recordar que, años atrás, era simplemente Sanders, una piloto de la Fuerza Aérea que adquirió los poderes excepcionales de los que goza ahora al fusionarse de manera involuntaria con un Kree. Por diversas circunstancias, ella misma llega luego a la Tierra, donde descubre detalles de su pasado y se lleva más de una sorpresa luego de aliarse con un joven Nick Fury (interpretado por Samuel L. Jackson con el respaldo de un fascinante proceso de rejuvenecimiento digital).

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En consonancia con la línea de las producciones actuales de este género y obligada adaptarse a la vasta narrativa establecida por un universo fílmico de Marvel en el que todo se encuentra interconectado, “Captain Marvel” es más enredada de lo que debería ser, lo que requiere de un nivel de conocimiento y de atención que, de todos modos, puede resultar entretenido si se cuenta con el ánimo necesario.

Lo que me gustó menos es la necesidad de llevar la trama a los terrenos de la ciencia-ficción y del combate espacial, alejándose del tono urbano y a la vez realista que poseían los cómics setenteros. De todos modos, hay que reconocer que la cinta presenta escenas de pelea desarrolladas en Los Ángeles que resultan especialmente significativas para los que vivimos en esta ciudad y nos transportamos en el infame tren ligero de la Blue Line (cuyos vagones y estaciones figuran en el relato).

La película posee también un tono de nostalgia que, en este caso, no apunta a los ’80 (la década favorita en muchas producciones recientes que se inclinan por los terrenos del fantástico), sino a la década siguiente, que es el marco temporal de la historia y le da pie a varias bromas que van desde el empleo de un Blockbuster como locación de batalla hasta la lentitud ahora inconcebible de la internet inicial, así como a una banda sonora en la que se infiltran Lita Ford, Heart, Nirvana y No Doubt (mientras que, en su faceta como civil, la protagonista lleva una camiseta de NIИ).

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Por ese lado, como es ya habitual en los filmes de Marvel, el drama se combina frecuentemente con el humor, y aunque el balance no es siempre el mejor, funciona como un elemento de distracción eficaz en medio de un trabajo que, por su propios excesos sensoriales, puede ser a veces agotador, aunque la escasa extensión del metraje en relación a otros títulos similares (este dura poco más de 2 horas) haga que los trámites sean completamente tolerables.

Como era de esperarse, Jackson tiene un desempeño brillante, mientras que la muy respetada Annette Benning resulta desperdiciada al ponerse en la piel de dos personajes distintos pero poco desarrollados. Las expectativas mayores se hallaban sin duda en Brie Larson, la intérprete principal, quien se encuentra muy lejos de sus actuaciones memorables en “Room” (que le dio un Oscar) y “Short Term 12”, pero que no lo hace nada mal; su Captain Marvel resulta un tanto distante y fría, sí, pero eso responde a los lineamientos del personaje y le permite siempre mantener la dignidad.

La película fue dirigida y coescrita por Anna Boden y Ryan Fleck, una pareja artística y sentimental con profundas raíces en el cine independiente (hicieron antes “Half Nelson” y “It’s Kind of a Funny Story”). Enfrentados como están a las demandas insaciables del gran Hollywood comercial, los esposos abandonan su estética habitual en aras de una espectacularidad que, como ya lo dijimos, puede llegar a ser abrumadora, pero que luce increíblemente bien en el formato de 3D y no pierde nunca la elegancia.

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Me gustaron también las alusiones visuales a “Terminator” en la escena del Blockbuster y a “The French Connection” en la secuencia del tren, aunque el lenguaje cinematográfico no alcanza nunca el vuelo necesario como para quedar marcado en el recuerdo.

Finalmente, sin darle tanta presencia a los detalles progresistas de las viejas historietas que mencionamos más arriba, y en medio de su aire convencional, la cinta maneja un feminismo más sutil y probablemente más cinematográfico, lo que se plasma sobre todo en las conversaciones entre Sanders y su ex compañera de trabajo Maria Rambeau (Lashana Lynch), que superan cualquier demanda del test de Bechdel porque no hablan nunca del sexo opuesto.

A fin de cuentas, esta Captain Marvel no necesita a los hombres para sobrevivir ni para ser poderosa, aunque se encuentre rodeada de ellos y tenga que encargarse de resolver el daño que ocasionan.