Reseñas de cine

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May
31

Reseña de ROCKETMAN

Escrito por Sergio Burstein

Rocketman 1

Los ‘biopics’ cinematográficos sobre estrellas del rock suelen tener una audiencia garantizada, pero no vienen necesariamente con un sello de calidad; y como lo demostró hace poco “Bohemian Rhapsody”, es incluso posible que generen severas discrepancias de opinión entre los críticos y los espectadores y que, pese a ello, obtengan logros espectaculares en las grandes ceremonias de premios vinculadas a la misma industria.

En ese sentido, “Rocketman” es un caso especialmente interesante, porque se trata de una película que, sin ser excepcional, es sumamente lograda y absolutamente entretenida, pese a que su director es Dexter Fletcher, el mismo tipo que terminó encargándose de la cinta relacionada a Freddie Mercury tras el despido del realizador original Bryan Singer.

Curiosamente, esta aproximación a la vida de Elton John se aleja del estilo convencional y hasta edulcorado de la otra cinta no solo porque no le tuvo nunca temor a la clasificación para adultos, sino porque encuentra una forma realmente creativa de integrar las canciones del ídolo británico a la narrativa, lo que la transforma de manera al menos parcial en un musical.

Rocketman 2

Más allá de estos recursos, que se encontraban probablemente ya definidos en el guion de Lee Hall (“Billy Elliot”), el film tiene una fantástica puesta en escena que depende sin duda de Fletcher, quien hizo varios trabajos como actor antes de incursionar en la dirección. Este vuelo visual brillaba por su ausencia en “Rhapsody”, lo que llama la atención cuando se sabe que Singer se encargó de filmar casi todo (se dice que hasta dos terceras partes de lo planeado) y que andaba aparentemente de lo más distraído por problemas personales, porque su trabajo en títulos como “The Usual Suspects” y la primera entrega de “X-Men” daba cuenta de su valor para la creación de imágenes inspiradas.

En el plano general, las virtudes se completan con la presencia de Taron Egerton (“Kingsman: The Secret Service”), el notable actor galés que se pone en la piel de John y que resulta absolutamente convincente en el rol, no solo por el impresionante parecido físico que tiene con el representado -mucho mayor al de Rami Malek con Mercury-, sino por el talento con el que asume cada detalle vinculado a John, incluso en lo que respecta a la interpretación vocal de sus canciones, ciertamente mucho más accesibles que las del vocalista de Queen.

La estructura no lineal de lo que se cuenta empieza con John (nacido como Reginald ‘Reggie’ Dwight) en una etapa complicada de su carrera, a inicios de la década de los ‘90, cuando había sido seducido por la cocaína y otras sustancias luego de llegar a (¿dónde más?) Los Ángeles, California. Pero en lugar de mostrarlo directamente en un trance autodestructivo, la introducción lo presenta entrando a una reunión de un grupo de apoyo para adictos mientras luce uno de sus extravagantes trajes.

Rocketman 3

Esto establece desde el principio que no estaremos frente a una visión solemne de los hechos, sino ante una de tintes más bien fantasiosos, lo que no significa que se adopte una ruta completamente superflua, sino que los creadores del proyecto buscaron una manera artística de plasmar la personalidad evidentemente estrambótica del protagonista, que se ve igualmente reflejada en el fascinante trabajo de vestuario implementado -con incontables cambios de trajes, lentes, zapatos y gorras de todos los diseños y colores-, y que se manifiesta a lo grande en las fastuosas recreaciones de sus actos en vivo.

Es importante resaltar además que, en el plano histriónico, “Rocketman” no se sostiene únicamente en Edgerton. Pese a lo acartonados que lucen el personaje de su padre -interpretado con frialdad por Steven Mackintosh- y el de su amante John Reid -puesto en manos de un Richard Madden en plan de villano-, la historia le da un papel relevante a su madre, Sheila, quien es fieramente interpretada por Bryce Dallas Howard, y que puede pasar de ser un ángel a convertirse en una persona abiertamente desconsiderada. Por su lado, Bernie Taupin, colaborador eterno de Elton John en la composición de canciones, e interpretado aquí por Jamie Bell, cuenta con una representación decorosa, aunque no demasiado profunda.

Si “Rocketman” no alcanza niveles superlativos es porque, en medio de sus destrezas visuales y de su enorme capacidad de entretenimiento, se siente todavía demasiado segura, aunque eso podría tener también con el John real, quien no es precisamente un anarquista o un revolucionario del espectáculo.

Rocketman 4

Por ese lado, lo que a título personal nos parece menos logrado es el hecho de que, a pesar de que se está presentando como la primera película ‘mainstream’ en la que se muestra abiertamente una escena de sexo entre dos hombres, esta misma palidece ante lo que hizo alguien como Pedro Almodóvar hace más de tres décadas.

Esas son batallas de las que la comunidad LGBTQ debería estar consciente, y que, a grandes rasgos, no afectan la credibilidad de la película, que termina siendo un retrato digno y gozoso de un artista gay que, tras sucumbir a las tentaciones vinculadas a la fama y a sus propios demonios personales, siguió de pie y haciendo música, al menos hasta este preciso momento, cuando se encuentra supuestamente en medio de su gira final de conciertos.

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