Reseñas de cine

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Jun
13

Reseña de THE DEAD DON’T DIE

Escrito por Sergio Burstein

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Jim Jarmusch no es ajeno al terror. Pese a que se le conoce esencialmente por títulos de tinte existencialista como “Down By Law” (1986), “Dead Man” (1995) y “Broken Flowers” (2005), quienes siguen de manera cercana la carrera del paladín del cine independiente celebran fervientemente la existencia de ”Only Lovers Left Alive” (2013), una obra que incursionó de manera particularmente inspirada en la mitología de los vampiros.

Claro que, en realidad, la producción protagonizada por Tilda Swinton y Tom Hiddleston no era estrictamente de horror, sino que se inscribía en una vena mucho más poética e igualmente atada a las vicisitudes de la existencia. Ahora, Jarmusch se mantiene en el rubro de las criaturas sobrenaturales célebres con una entrega vinculada a los zombis que ha tomado a todos por sorpresa.

En lugar de proseguir la senda artística de “Only Lovers” -cuyo humor era discreto-, “The Dead Don’t Die” -que fue la cinta inaugural de la más reciente edición del Festival de Cannes- asume un tono propio de la comedia disparatada, una línea narrativa básica y una puesta en escena absolutamente funcional que no le permiten alcanzar mayor vuelo, aunque lo que se vea tenga momentos destacables.

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Aquí, Cliff Robertson (Bill Murray) y Ronnie Peterson (Adam Driver) son dos policías de un pueblo estadounidense con 738 habitantes que se enfrentan súbitamente a una epidemia de muertos vivientes desatada por una “fracturación hidráulica polar”, lo que vincula inmediatamente al relato con una postura social que se extiende al personaje racista y agresivo de Frank Miller (sí, el mismo nombre del creador de los cómics de “Sin City”), quien lleva una gorra alusiva al slogan más conocido de los fans de Donald Trump y que es interpretado por el gran Steve Buscemi.

Y es que la película se distingue por contar con un impresionante reparto en el que figuran también Tilda Swinton como la impetuosa dueña de una agencia fúnebre, Chlöe Sevigny como una nerviosa agente de la ley, Danny Glover como un trabajador local, Rosie Pérez como una reportera televisiva, Selena Gómez como una incauta turista, Tom Waits como un ermitaño de los bosques e Iggy Pop como un zombi obsesionado con el café. La sola presencia de todas estas estrellas garantiza de antemano el interés de los cinéfilos y de los melómanos.

Por ese mismo lado, el film complace muchas veces con pequeños tributos a la pantalla grande que incluyen referencias a títulos como “Nosferatu”, “Lord of the Rings” y “Star Wars” y a personalidades como Samuel Fuller y George A. Romero (cuyo espíritu flota por todos lados); y aunque no da nunca miedo, presenta momentos rebosantes de ‘gore’ que complacerán a los amantes de las tripas falsas, respaldados por el empleo de artimañas propias del samurai. Sin embargo, la parte musical es no solo la más descuidada, sino la que es usada con mayor énfasis para incomodar con alevosía al espectador mientras se repite una y otra vez una pieza de country creada específicamente para la ocasión.

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No es lo único que puede resultar agotador. Con su simpleza y sus diálogos intencionalmente reiterativos, el guion del mismo Jarmusch pone nuestra paciencia a prueba, sobre todo porque, más que ser extravagante, lo que dicen los personajes es sumamente tonto, lo que sirve aparentemente para burlarse de los planteamientos banales de la serie B, pero es susceptible de convertirse además en un comentario negativo sobre el nivel intelectual de los estadounidenses.

Nada de esto sería un problema si la película fuera realmente entretenida, algo en lo que falla sobre todo porque el ritmo es demasiado lento y deja varios espacios muertos (ok, ya sé) que revelan las inconsistencias. Pese a ello, esas mismas decisiones le otorgan una sequedad y una rareza que solo podría provenir de alguien como Jarmusch, aunque, incluso por ese lado, la ruptura del cuarto muro y el alocado desenlace, cargado de cuestionamientos al consumismo masivo -en medio de un poblado rural en el que no hay aparentemente mucho por consumir-, no se sienten arriesgados, sino forzados.

“The Dead Don‘t Die” no es un desperdicio de tiempo para cualquiera que guste del trabajo y/o de la apariencia de cualquiera de los involucrados. Vaya, tiene incluso a Selena Gómez actuando muy bien y luciendo de manera espectacular en un atuendo de lo más veraniego, sin transformarla por ello en una carnada sexual. Pero, en vista de todo el talento que reúne, se siente como una oportunidad perdida.

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