Reseñas de cine

Imprimir
Jun
21

Reseña de TOY STORY 4

Escrito por Sergio Burstein

TS 4 1

En 1995, “Toy Story” marcó historia al ser el primer largometraje de animación completamente computarizada, así como lo hizo por ser el largometraje inaugural de Pixar, una compañía que se distinguió desde el inicio por desmarcarse del tono habitual de las otras cintas infantiles comerciales para asumir líneas narrativas más complejas que no le resultaran indiferentes a un público de mayor edad.

Veinticuatro años después, llega a las salas una secuela directa de la tercera entrega que, sin aportar realmente nada revolucionario y sin ser completamente satisfactoria, funciona no solo en el contexto de la saga, sino que resulta incluso más divertida que las películas anteriores y se encuentra estupendamente filmada, con el mayor nivel de foto realismo que se haya visto hasta el momento en esta clase de propuestas.

Salvo excepciones relacionadas al paso del tiempo y a algunas muertes imprevistas, regresan también -al menos en la versión en inglés- los mismos intérpretes de voces que nos han acompañado durante todos estos años, empezando por Tom Hanks y Tim Allen, encargados de los personajes del vaquero Woody y del astronauta Buzz Lightyear, respectivamente, aunque, en este caso, el papel del segundo es secundario, en oposición a lo que sucedía anteriormente.

TS 4 2

En ese mismo sentido, se encuentra incluso más descuidada Jessie, la simpática vaquera que usa la voz de Joan Cusack, y que aparece aquí prácticamente por obligación, pese a que su primera escena tiene un interesante toque feminista (que no se extiende al resto de la historia) y a que el desenlace (que no revelaremos) insinúa la posibilidad de que pueda adquirir mucho más protagonismo en una futura producción.

En realidad, la posta femenina es cedida a Bo Peep (Annie Potts), la campesina de porcelana que, como lo sabrán bien los fans de la saga, andaba de coqueteos con Woody en las dos primeras entregas, pero que no figuraba ya en la tercera. Para ser claros, “Toy Story 4” tiene la fortuna de no aprovecharse descaradamente de la coyuntura del Me Too y del Time’s Up, aunque transforma convenientemente a Bo Peep en una fiera guerrera y en una mujer profundamente independiente de caderas generosas, cuando la última vez que la vimos era una inocente pastorcita sin mayor relevancia (ni conciencia de su sensualidad).

Pero ella no es la única “mujer” destacada en este capítulo. De hecho, el papel principal de villano cae por primera vez en manos de una fémina, la muñeca Gabby Gabby (Christina Hendricks), que es mucho más compleja y mucho menos malvada de lo que podría esperarse, lo que la convierte además en la mejor “mala” de la saga, aunque el hecho de que sea la lideresa de una tienda de antigüedades la asemeje quizás demasiado al oso Lotso de “Toy Story 3”.

TS 4 3

Sin ser precisamente original (¿cómo serlo tras cuatro episodios?), “Toy Story 4” convence y conmueve -menos que su antecesora directa, eso sí- no solo porque ya estamos profundamente familiarizados con estos personajes, sino porque, al menos en lo que respecta a los que se convierten ahora en los principales, consigue agregar elementos novedosos y momentos legítimamente emotivos, mientras que el humor se refuerza más que nunca con la presencia de la hilarante pareja de muñecos de parque de diversiones conformada por Ducky (Keegan Michael-Key) y Bunny (Jordan Peele -sí, el director de cine) y, por supuesto, con la participación del inesperado compañero de Woody, Forky (Tony Hale), un juguete absolutamente artesanal que ha sido creado por Bonnie (Madeleine McGraw), la niña que es ahora dueña de nuestros amigos.

La reputación y el sentido de satisfacción dejados por las tres cintas anteriores no se verían afectados de modo alguno si es que esta no existiera, por lo que no es injusto decir que el presente trabajo, dirigido por el debutante Josh Cooley y escrito por Andrew Stanton (uno de los guionistas de la trilogía original), se encuentra lejos de ser indispensable. Pero sus productores se han esmerado en hacer algo que no impresiona solo en el plano técnico y narrativo, sino que sorprende también por los riesgos que toma para introducirse en terrenos oscuros y ahondar en traumas que se vinculan directamente a experiencias infantiles desafortunadas.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar