Reseñas de cine

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Jul
02

Reseña de SPIDER-MAN: FAR FROM HOME

Escrito por Sergio Burstein

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Hollywood ha jugado demasiado con los sentimientos de los admiradores del Hombre Araña. Cuando estábamos ya entusiasmados con las dos primeras entregas protagonizadas por Tobey Maguire, nos ofreció una tercera parte calamitosa; y luego de sorprendernos con un ‘reboot’ cuya segunda cinta presentaba finalmente sin reparos la muerte de Gwen Stacy y nos acercaba más a Andrew Garfield (el nuevo intérprete del protagonista), decidió cerrar nuevamente la tienda sin mayores explicaciones.

Fue entonces que llegó “Spider-Man: Homecoming” (2016), un segundo ‘reinicio' que buscaba darle un aire más juvenil al asunto entero, antecedido por la presentación del nuevo arácnido en “Captain America: Civil War” (2015), y que a pesar de ser efectivo en ese sentido y de estar muy bien hecho, despertó en mí un rechazo casi instintivo por el modo en que alteró considerablemente la mitología original, sobre todo en lo que corresponde a los personajes secundarios, supuestamente para corregir estereotipos del pasado y adaptarse a los nuevos tiempos.

Antes de acudir a la función de prensa de “Far From Home”, título que acaba de estrenarse en la cartelera estadounidense, decidí ver nuevamente el episodio anterior, y este me gustó más que antes, lo que tiene probablemente que ver con lo mucho que he disfrutado el presente film, libre por fin de los cuestionamientos provocados por los citados cambios.

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Pero sucede también que “Far From Home” es una obra que, con toda la dependencia que tiene del complicado universo fílmico de Marvel desarrollado en los últimos años, resulta sencilla y refrescante en su planteamiento, con un empleo del humor que no se siente forzado ni copiado de trabajos como “Guardians of the Galaxy” y “Deapool” y con un Tom Holland que, sin ser realmente creíble como un adolescente de 16 años -cuando tiene 23-, ha aprendido con la experiencia y luce más natural en su desempeño que en el pasado inmediato, aunque no logre ponerse a la altura de Maguire y de su inimitable timidez.

El aire juguetón de la película se siente casi desde el inicio, una vez que Peter Parker decide apartarse de una nueva misión relacionada a los Avengers con el fin de tener una vida normal y de viajar con sus compañeros de clase a Europa, motivado principalmente por su devoción por la actual MJ (que, bajo la interpretación de Zendaya, ya no es una dócil pelirroja, sino una rebelde mestiza). La comedia se impone mientras trata infructuosamente de acercarse a la muchacha, acompañada por una curiosa banda sonora de pop italiano.

Por supuesto, las cosas no saldrán como esperaba, y él mismo se verá obligado más temprano que tarde a retomar su papel de superhéroe ante la irrupción de una nueva amenaza mundial, la misma que le permitirá también conocer a Mysterio (Jake Gyllenhaal), un personaje que los seguidores de las historietas recordarán como un villano de consideración, pero que aquí parece ser un justiciero de enorme corazón que, además, llega a convertirse en una suerte de figura paternal semejante a la del desaparecido Iron Man (cuyo espíritu flota todavía por encima de todo).

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Claro que hay mucho más que descubrir en esta historia, y ese es un terreno en el que no podríamos incursionar sin caer en los ‘spoilers’. Lo que sí podemos decir es que el guion de Chris McKenna y Erik Sommers posee los suficientes giros sorpresivos como para entusiasmar a los amantes de esta clase de relatos, aunque, incluso por ese lado, adopta la ruta de la moderación, alejándose prudentemente del tremendismo de “Avengers: Endgame”.

En el plano visual, el director Jon Watts (encargado previamente de “Homecoming”) mantiene un ritmo ágil y logra algunas escenas de acción ciertamente inspiradas que incluyen aspectos alucinógenos vinculados a las situaciones que se producen, sin desatender por ello la búsqueda de un romanticismo juvenil bien dosificado y convincente que tiene más de una deuda declarada con la escuela de John Hughes (“The Breakfast Club”, “Pretty in Pink”).

En posible que quienes anhelen encontrar al Parker más atormentado y conflictivo (es decir, la característica suya en los cómics más me impactó cuando era un niño) salgan decepcionados de la sala. Pero lo cierto es que, incluso en sus peores momentos de la ficción, nuestro amigo era capaz de reírse de algún modo de la tragedia; y eso es algo que “Far From Home” parece comprender bien, así como lo hace con la necesidad de buscar nuevas rutas narrativas para mantener la vigencia de su propuesta.