Reseñas de cine

Imprimir
Ago
08

Reseña de SCARY STORIES TO TELL IN THE DARK

Escrito por Sergio Burstein

Scary 3

Cada proyecto cinematográfico o televisivo que llega respaldado por Guillermo del Toro despierta de inmediato el interés de los numerosos fans del aclamado realizador mexicano, pero, a estas alturas, parece ser un hecho que lo no que lleva su firma como director es un trabajo menor, al menos si se lo compara con su obra directa como autor.

Eso es lo que ha sucedido con “Don’t Be Afraid of the Dark” (2010) y “Mama” (2013) y lo que pasa ahora con “Scary Stories to Tell in the Dark”, aunque es necesario hacer la salvedad de que las creaciones personales de Del Toro son tan fabulosas que las comparaciones de este tipo resultan injustas. En este caso, “El Gordo” fue quien tuvo la idea original del proyecto, desarrollada luego por los guionistas Dan y Kevin Hageman sobre la base de una popular y controvertida serie de libros de miedo para niños que fue escrita por Alvin Schwartz y que se publicó entre 1981 y 1991.

Sin embargo, a diferencia de los dos títulos arriba citados, que fueron óperas primas, la nueva cinta llega también avalada por la reputación de su director, André Øvredal, quien causó justa sensación en el universo del fantástico con su creativa “Trollhunter” (2010) y que accedió luego al cine hollywoodense con la lograda pero mucho más convencional “The Autopsy of Jane Doe” (2016).

Scary 1

En realidad, al enfrentarse a “Scary Stories”, resulta difícil saber cuánto de lo que se ve proviene directamente de Øvredal y cuánto fue sugerido o influenciado por Del Toro; pero lo cierto es que la película luce muy bien y que sus evidentes méritos visuales se encuentran también relacionados a esos títulos de ciencia-ficción de Steven Spielberg que el noruego ha mencionado como una fuerte influencia en su carrera.

Fuera de la parte estética, que está cuidadosamente trabajada tanto en el aspecto escenográfico como en el de la fotografía, y que incluye a varias de esas criaturas monstruosas de elaboración orgánica que tanto distinguen a Del Toro, el film despierta interés por su contenido narrativo, porque si bien se inspira en las citadas publicaciones de Schwartz, no es un filme de antología, sino uno que ha tomado elementos de algunos de los cuentos de la saga literaria para darle vida a un relato unitario con los mismos personajes.

Nunca sabremos si esta decisión fue la más acertada, pero sí podemos decir que funciona de manera digna para darle coherencia a una historia que resulta naturalmente mucho más amable de lo que esperarían los fans del terror duro (recuerden que está inspirada en un producto para menores), pero que tiene la garra suficiente como para despertar un moderado entusiasmo entre los miembros de la misma comunidad que no requieran de ‘gore’ o de violencia extrema para pasarla bien.

scary stories Harold rgb

Bajo esos parámetros, como nos lo dijo Øvredal en una reciente entrevista, “Scary Stories” es sobre todo una cinta de aventuras para adolescentes en la que no falta el humor bienintencionado, aunque no hay que desestimar su capacidad para generar suspenso (una de las grandes habilidades del noruego) y para lograr unas escenas efectivas de espanto que, eso sí, se refugian plácidamente en los límites establecidos por la buscada clasificación PG-13, sin alejarse por ello de temáticas serias que deberían interesar al público adulto.

De ese modo, lo que es en apariencia un relato sumamente sencillo (y poco original) sobre chicos de escuela secundaria que desatan desagradables sucesos sobrenaturales al meterse sin permiso en una casa embrujada adquiere niveles mucho más complejos al agregar detalles sociales y hasta políticos que trascienden el retrato de época presentado para hacer comentarios evidentes sobre el estado actual de las cosas en los Estados Unidos de América.

La trama nos ubica en un pueblo ficticio de fines de los ‘60, librándonos saludablemente de la tecnología actual y mostrando a jovencitos que acuden todavía a la biblioteca cuando quieren averiguar algo (¡!), mientras exhibe constantemente unas alusiones a la desastrosa Guerra de Vietnam y a los peligros de la siguiente Administración Nixon que se hacen extensivos al ambiente de hostilidad hacia los inmigrantes representado por la policía local y aplicado sobre uno de los personajes principales, un mexicoamericano llamado Ramón que es interpretado por el actor tejano Michael Garza.

Ramón es un muchacho recién llegado a este lugar que no se ha integrado evidentemente al ambiente local y que, en cierto momento, es tildado de ‘wetback’ por la pandilla de ‘bullies’ blancos de la zona; y en lugar de aparecer como una figura secundaria, tiene un papel que es solo segundo en importancia al de Stella (Zoe Colletti), la tímida chica que lleva el peso principal de la historia y cuya afición por el género del espanto se manifiesta en los afiches de Bela Lugosi y las revistas que tiene en su cuarto.

Las cosas se salen realmente de control con la irrupción de lo sobrenatural, acompañado por una leyenda urbana que involucra a una misteriosa niña del pasado; pero incluso por ese lado, el trasfondo no deja de ser propositivo y contemporáneo, ya que remarca el modo en que las campañas de desinformación de largo alcance perjudican a personas inocentes y son capaces de provocar desastres mayores. Dar más detalles al respecto implicaría caer en los ‘spoilers’, por lo que dejaremos que los descubras al interior de la sala oscura.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar