Reseñas de cine

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Ago
16

Reseña de GOOD BOYS

Escrito por Sergio Burstein

Good Boys 2

Las comedias irreverentes sobre adolescentes en pleno despertar sexual se han propagado como la pólvora desde que empezaron a popularizarse a inicios de los ’80 sobre la base de la influyente “Porky’s”. ¿Pero qué pasa cuando se le baja todavía más la edad a los personajes para obtener un relato con intenciones semejantes?

La respuesta es “Good Boys”, una cinta para adultos que provocará sin duda más de una reacción airada (la función de prensa a la que asistí fue abandonada por un asistente bastante mayor que salió de la sala a la mitad de la proyección gritando algo) y que se pasa muchas veces de la raya de manera innecesaria, pero que termina dejando bien parados a sus protagonistas y que te arrancará numerosas carcajadas (a no ser que pienses como el espectador citado).

Lo interesante de “Good Boys” es que mucho de lo que se muestra resulta divertido justamente porque es dicho por tres pre adolescentes (llamados ‘tweens’ en la jerga estadounidense) o forma parte de lo que les sucede a ellos mismos, cuando no deberían en teoría decirlo o hacerlo. Es necesario precisar que, a diferencia de las comedias sobre muchachos mayores, nunca se los lleva a la pérdida de la inocencia, y se deja en claro que no son realmente conscientes de mucho de lo que ocurre a su alrededor debido a su natural inexperiencia.

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Fuera del humor presente en las páginas del guion escrito por Lee Eisenberg y Gene Stupnitsky, el traslado a la pantalla de ese mismo texto causa una mezcla de sorpresa y de incomodidad que tiene que ver con secuencias vinculadas normalmente a personajes mucho más grandes, empezando por la insinuación de que el protagonista Max (interpretado por el gran Jacob Tremblay, quien no luce un día mayor que los 12 años que realmente tiene) podría estar pensando en masturbarse (lo que sucede en la primera escena de la película) antes de ser interrumpido por su padre.

Pero lo cierto es que mucho de lo que se exhibe resulta verosímil y probablemente realista; y cuando escribo ‘probablemente’ es porque de niño yo fui mucho más ‘nerd’ de lo recomendado, aunque recuerdo vagamente una revista de mujeres desnudas que circulaba en casa de un amigo y que llamó poderosamente mi atención mucho antes de que estuviera preparado para asumir retos de intercambio físico.

Para ser claros, la premisa del filme no es sexual, porque tanto Max como sus dos amigos inseparables, Thor (Brady Noon) y Lucas (Keith L. Williams), no se encuentran en busca del ‘debut’, sino que son simplemente invitados a una ‘fiesta de besos’ que les causa de inmediato ansiedad debido a que ninguno de ellos ha posado nunca sus labios sobre los de una chica.

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El problema se produce quizás ante las frecuentes bromas que tienen que ver con juguetes sexuales (pertenecientes a los padres, no a los niños) y que, además de salirse del plano del realismo (aunque siguen estando dentro de un contexto verosímil), llegan a ser bastante grotescos, pese a que serán probablemente los que despertarán mayores risas en la platea.

También se recurre a situaciones disparatadas que no tienen nada que ver con la sexualidad ni las malas palabras y que, esta vez sí, resultan poco creíbles, lo que da cuenta de que la imaginación de Eisenberg y Stupnitsky (quien también dirige) no llegó siempre a buen puerto.

El hecho llama la atención en vista de que, a diferencia de lo esperado, el relato que firman contiene algunos mensajes inusualmente elaborados contra la misoginia y a favor de la diversidad y la tolerancia, así como una mirada válida sobre las expectativas que se deben tener ante la vida.

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En el plano de la inclusión, “Good Boys” acierta al hacer que tanto Lucas como Brixlee (Millie Davis), la niña que le gusta a Max, sean afroamericanos, aunque nos sigue desconcertando el hecho de que las obras vinculadas a Seth Rogen (quien produce al lado de Eisenberg) insistan en dejar de lado a la comunidad latina, que es un segmento considerable de la población estadounidense.

“Good Boys” tiene sin duda momentos absolutamente hilarantes y otros que te dejarán con la boca abierta por su osadía, lo que la hace permanentemente entretenida pero no la transforma en una gran película debido a las inconsistencias referidas; sin embargo, termina siendo mucho más interesante y propositiva de lo que se podría pronosticar.