Reseñas de cine

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Oct
03

Reseña de JOKER

Escrito por Sergio Burstein

Joker 1

La primera película de cine en carne y hueso sobre el “Joker” llega a las salas antecedida por una de las controversias más grandes que se hayan visto en el universo contemporáneo del séptimo arte debido a su supuesto potencial para provocar en algunas (¿o muchas?) de las personas que la vean los mismos afanes violentos que se desatan en un numeroso grupo humano dentro de la pantalla como consecuencia de las acciones de su protagonista.

Como suele suceder en casos similares, el asunto ha sido completamente sobredimensionado, sobre todo porque estamos hablando de una cinta basada en cómics en el que la ficción es más que evidente y en la que los intencionales comentarios sobre el mundo real no son ni siquiera lo suficientemente profundos como para desatar una discusión ideológica de peso.

Esto es especialmente evidente en su supuesto carácter político, que por más que se empeñe en mostrar el nacimiento de un movimiento llamado Kill the Rich (que podría ser fácilmente #KillTheRich), tiene una puntería demasiado imprecisa como para blandir una bandera específica. Pero eso no evita que estemos ante un trabajo absolutamente impresionante y sustentado en una actuación inolvidable del ya celebrado (pero todavía no “Oscarizado”) Joaquin Phoenix.

Joker 2

En realidad, en el mismo plano de las ideas, convencen mucho más los planteamientos que se hacen aquí sobre temas vinculados a la salud mental y a la indiferencia ante el sufrimiento del prójimo, que no llegan tampoco a alzar un vuelo considerable, pero que destacan particularmente por formar parte de un género que ha atendido justamente estos problemas de manera intrascendente.

En esta cruda y agresiva historia de origen, el protagonista Arthur Fleck (Phoenix), que termina convertido en el Joker, no llega hasta donde llega por una simple inclinación a la maldad, sino por lo que le ofrecen la sociedad y el sistema (correspondientes en este caso a una Ciudad Gótica de inicios de los ‘80 que emula a cualquier urbe descontrolada de la Unión Americana).

Y si puede causarnos incomodidad que sus primeros atacantes visibles en el plano físico sean unos muchachitos latinos de extracción claramente popular, lo cierto es que los causantes mayores de sus posteriores desvaríos son tipos blancos, educados, adinerados, abusivos y ocasionalmente misóginos, ayudados de modo indirecto por la clamorosa falta de fondos económicos en las instituciones de atención a pacientes con desarreglos psiquiátricos (una falta que, por supuesto, proviene de los mismos sujetos acaudalados).

Joker 3 

Pero “Joker” funciona sobre todo porque, en medio de su inevitable carácter predecible (es decir, un ingrediente que preferimos evitar en nuestra dieta fílmica), es una gran película en términos de producción y de puesta en escena, sin esos artilugios espectaculares que son tan típicos en el cine de superhéroes, pero con un cuidado por los detalles visuales que se extiende al retrato realista de una miseria urbana que conocemos bien los que usamos el transporte público en una ciudad como L.A. y una fotografía realmente inspirada que remite a las grandes cintas estadounidenses de los ‘70 para meterse en los terrenos del ‘thriller’ y mantenernos cautivos a lo largo de sus 122 minutos de duración.

Phoenix está espectacular, claro. Pese a que se ha distinguido siempre por su “rareza” y no ha rechazado precisamente los roles de sujetos trastornados (desde el psicópata histórico Commodus de “Gladiator” hasta el atormentado asesino a sueldo de “You Were Never Really Here”), el mismo actor encuentra nuevas formas expresivas para construir al archienemigo de Batman, como la risa incontenible de raíces traumáticas que revela dolor y no alegría, la vulnerabilidad física de su cuerpo entero (que puede ser muy grácil para la danza) y la capacidad de generar una razonable empatía sin caer por ello en la justificación de sus actos.

Joker 4

 Otra presencia esencial en el filme es la de Robert De Niro, el legendario intérprete que le da vuelta a su personaje de la comedia de Martin Scorsese “The King of Comedy” para convertirse en el codicioso anfitrión televisivo que Fleck admira, y que maneja convincentemente a su personaje sin caer en excesos que, al lado de los de Phoenix (entendibles), hubieran resultado contraproducentes.

Finalmente, sorprende que el director y coguionista del filme sea Todd Phillips, conocido hasta ahora como realizador de los tres filmes de la saga de “The Hangover“, que no podrían ser más distintos a este en términos de propuesta y de estética, ya que si bien nos parecieron bastante divertidos (unos más que otros), no impactaron jamás por su lenguaje cinematográfico ni por su tratamiento narrativo. En ese sentido, con “Joker”, Phillips ha logrado algo que, sin ser para nada perfecto, va a dejar huella.