Reseñas de cine

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Oct
17

Reseña de ZOMBIELAND: DOUBLE TAP

Escrito por Sergio Burstein

Zombieland 1

Si estás familiarizado con “Zombieland” (2019), podrías quizás esperar que “Zombieland: Double Tap”, la secuela que se estrena 10 años después, mejorara lo previamente visto para adquirir una profundidad insospechada. Pero si tienes expectativas realistas y deseas más de lo mismo, aunque en dosis aumentadas, no saldrás decepcionado de la sala.

No conozco a nadie que haya dicho que la cinta de debut era una obra maestra, claro; pero a mí me divirtió mucho, y considero que los efectos especiales empleados durante la eliminación de zombis (que era tan cuantiosa como aparatosa) siguen luciendo impresionantes. En ese sentido, “Double Tap” (que retoma a la “familia” disfuncional formada inicialmente por desconocidos que se unían tras un apocalipsis zombi) no sube lo que quedaba de la escalera, pero avanza al menos algunos peldaños, creando de manera gratuita varias clases de muertos vivientes -algunos casi imbatibles, otros sumamente torpes-, sumando integrantes a su reparto e involucrándose sutilmente con sensibilidades actuales.

El reparto protagónico original está de regreso, lo que significa que tenemos la rara oportunidad de ver a Emma Stone (quien recibió un Oscar en el 2017 por “La La Land”) en un trabajo menor –sobre todo si se lo compara con los filmes que hace hoy en día-; y también contamos con la presencia de Jesse Eisenberg (nominado al Premio de la Academia en el 2011 por “The Social Network”) y de Abigail Breslin (quien, sinceramente, no ha destacado mucho después de su participación en “Little Miss Sunshine”, del 2006). Pero la auténtica joya de “Double Tap” es definitivamente Woody Harrelson.

Zombieland 2

Enfrentado a un personaje que no se distingue precisamente por su sabiduría (la primera película lo encontraba obsesionado con la búsqueda de un “Twinkie”), Harrelson apela a su indiscutible carisma y a sus enormes dotes para la comedia (género con el que se inició como actor televisivo a mediados de los ‘80) con el fin de mejorar lo logrado ya con Tallahassee (el citado personaje), y nos sorprende realmente cuando se sienta a tocar el piano y a cantar un tema musical de Elvis Presley, el ídolo máximo del sujeto que representa.

En ese sentido, Stone tiene un desempeño menos vistoso, pero que tampoco puede ser desestimado; basta ver lo que logra hacer durante la escena de celos contenidos que la enfrenta a Madison (Zoey Dutch), una nueva adición al grupo de cazadores de zombis errantes que resulta a veces insufrible en su caracterización exagerada de “Valley Girl”, pero que puede llegar a ser muy graciosa.

En el mismo plano de la comicidad, aunque no todos los chistes funcionan, “Double Tap” tiene momentos absolutamente hilarantes, y tengo que admitir que reí a carcajadas en más de una ocasión. Pero eso no me quitó la impresión de que sus intentos vinculados a la farsa desatada se prestaban más para un título descontrolado de John Waters que para una historia que busca ocasionalmente la seriedad.

Zombieland 3

Y es que esto no es completamente estúpido. Fuera del personaje de Madison, que sí es de lo más caricaturesco, los demás tienen conductas y motivaciones creíbles, pese a que el de Breslin es sin duda el menos desarrollado. Además, las constantes alusiones a la cultura popular estadounidense (mayores incluso que las de la entrega del 2009) demuestran que esta no es la típica comedia tonta que se suele ver en las multisalas, y mantienen siempre atento al espectador, aunque podrían haber sido más moderadas.

Para ponerse a tono con los tiempos, “Double Tap” se abre a la diversidad al darle un rol estelar a la neoyorquina de raíces boricuas y cubanas Rosario Dawson, quien encarna a Nevada, otra superviviente de armas tomar; y si te quedas hasta el final de los créditos de cierre (es decir, algo que es una suerte de requisito fundamental en esta clase de películas), podrás apreciar un extenso y animado ‘cameo’ de Lili Estefan, coanimadora del popular programa televisivo “El Gordo y la Flaca”.

Visualmente, la cinta ofrece también diversos placeres, sobre todo durante una escena de introducción que muestra a nuestros amigos en cámara lenta mientras destruyen una horda de muertos vivientes a campo abierto bajo los acordes de Metallica en su buena época (esta vez con “Master of Puppets”) y, más adelante, en una fabulosa secuencia que simula ser un plano continuo para darle particular vitalidad a un nuevo enfrentamiento, esta vez dentro de un espacio cerrado (el vistoso motel regentado por Nevada).

A fin de cuentas, sin ser deslumbrante ni traer algo realmente nuevo al mundo del cine, “Double Tap” cumple ampliamente con los requisitos esperados en una propuesta de esta clase. Eso sí, si anhelas encontrar algo que te dé miedo, tendrás que buscar en otro lado, porque los elementos procedentes del terror se emplean únicamente como una excusa para la diversión.