Reseñas de cine

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Nov
07

Reseña de DOCTOR SLEEP

Escrito por Sergio Burstein

Doctor Sleep 1

Para alguien que conozca de manera superficial el género de terror pero sienta de todos modos afinidad por este, la simple idea de tener una secuela de “The Shining” (conocida como “El Resplandor” en Latinoamérica) debe resultar descabellada, sobre todo si la única referencia que se posee al respecto es la célebre película de Stanley Kubrick que se estrenó en 1980 y que tenía al frente a Jack Nicholson es uno de los papeles más impresionantes de su carrera.

Pero lo cierto es que limitarse a eso significa desconocer que la cinta se basó en un libro temprano del popular novelista Stephen King, quien se mostró plenamente inconforme con la versión de Kubrick, e ignorar que el mismo escritor publicó en el 2013 una secuela llamada “Doctor Sleep” en la que se inspira justamente la nueva cinta, lo que quiere decir que esta no surgió simplemente de la imaginación de un ejecutivo de Hollywood, sino que tiene raíces supuestamente legítimas.

Nada de lo dicho asegura que el filme sea bueno; de hecho, yo mismo, que soy seguidor del género de terror pero no fanático, recordaba haber leído que la novela de hace seis años no era demasiado lograda. Y aunque el actual “Doctor Sleep” de la pantalla grande ha tenido ya muchas críticas particularmente positivas en los Estados Unidos, para mí es una gran decepción.

Doctor Sleep 2

Es probable que la decisión que tomé al ver por enésima vez el filme original un día antes de la función de prensa del nuevo no haya sido la más acertada, sobre todo porque acentuó todavía más la posibilidad de hacer ingratas pero absolutamente inevitables comparaciones. Y ya sé que en 1997 se estrenó una miniserie televisiva que respetaba aparentemente la visión de King que Kubrick tergiversó tanto, pero mi fervor no alcanzó para tratar de verla ahora (ya que no lo hice en su momento).

Lo que parece ser cierto es que, si bien la flamante producción asegura respetar con mayor fidelidad el espíritu de King, sus intentos por rendirle también tributo a lo logrado por Kubrick son completamente evidentes. No he leído la segunda novela, pero sé, por ejemplo, que en esta no aparecía ya el emblemático hotel Overlook de la primera entrega, que cumple en cambio un rol esencial en esta versión cinematográfica. ¿Tendremos acaso pronto otra respuesta para la pantalla chica del inconforme autor literario?

Para ser claro, en medio de todos los riesgos involucrados, ver un relato protagonizado por una encarnación adulta de Danny, el pequeño hijo de Jack Torrance, el trastornado personaje de Nicholson en “The Shining”, sonaba de todos muy llamativo para alguien como yo; y eso es lo que sucede aquí, gracias a la presencia de un protagonista cuyos profundos traumas del pasado son tratados de manera creíble y a veces conmovedora, dándole vida a los mejores momentos de la historia y permitiendo el lucimiento del gran actor escocés Ewan McGregor.

Doctor Sleep 4

El problema para mí comienza cuando el panorama se extiende para incorporar primero a Abra (Kyliegh Curran), una niña que tiene las mismas capacidades psíquicas que Danny (lo que traza una conexión razonable con la trama de la entrega anterior), y luego a una pandilla de maleantes ‘hippielones’ en onda Manson (ojo, esto sucede en nuestros tiempos) que poseen las mismas facultades de los ya citados pero las manejan para beneficiarse personalmente y dañar de paso al prójimo. Esta vuelta de tuerca podría recordar de algún modo a las tramas empleadas ocasionalmente por cineastas del terror como Wes Craven y John Carpenter, más vinculadas a la acción que al espanto puro y duro, pero la estética moderna del asunto entero me dirigió más bien hacia Rob Zombie. En otras palabras, siento que la película pudo haberse llamado “The Devil Shiners” o algo así.

Claro que, en lo que a mí respecta, el problema más grande de la superpoblada y excesivamente larga “Doctor Sleep” es simplemente que no da miedo, digan lo que digan quienes se han entusiasmado con ella. Y me parece absolutamente razonable afirmar que existe un problema serio en una cinta que pretende ser la continuación de una de las obras cinematográficas más aterradoras de todos los tiempos pero que no es capaz de provocarnos esa imprescindible sensación, aunque me han dicho por ahí que la novela tampoco funciona en el terreno de los sustos.

Lo que hace en cambio el director y guionista Mike Flanagan (quien estuvo detrás de las efectivas -pero no memorables- “Oculus” y “Hush”) es repetir hasta el cansancio variaciones apenas disimuladas de la banda sonora del filme de 1980 con el fin de generar terror donde no lo hay. De hecho, sin caer en ‘spoilers’, hay varias escenas relacionadas a Rose the Hat (Rebecca Ferguson), la lideresa de la pandilla de ‘casi inmortales’ que me causaron más bien risa -sin que esa fuera la intención- debido a sus excesos narrativos y a la precariedad de sus efectos especiales, en clara oposición a la frialdad siniestra y a los trucos prácticos empleados por el fallecido maestro del cine en su inimitable largometraje.

Doctor Sleep 3

Por otro lado, tengo que admitir que, a pesar de encontrarse a años luz de la puesta en escena atmosférica y expansiva de Kubrick, la película tiene momentos indudablemente emocionantes para los fans de Kubrick y de King, sobre todo en el plano visual y principalmente en los ‘flashbacks’ que recrean algunas situaciones claves de la obra ineludible con pasmosa autenticidad, así como en el inevitable (y ya anunciado) regreso al Overlook, aunque esta sensación se base casi de manera exclusiva en la nostalgia.

Finalmente, hay aquí un trasfondo religioso que no resulta inusual en el universo de la ficción sobre temas sobrenaturales y que procede aparentemente del mismo libro, pero que termina adquiriendo en este caso un tono motivacional simplista completamente apartado del impactante tono desolador de la antigua cinta. A fin de cuentas, Kubrick podía ser mucho más siniestro que el mismísimo King.

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