Reseñas de cine

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Nov
08

Reseña de MARRIAGE STORY

Escrito por Sergio Burstein

Marriage Story 1

A veces, las separaciones y los divorcios no son todo lo escandalosos que se podría esperar, lo que no significa que no sean dolorosos y que no afecten también de modo financiero a las personas involucradas en ellos. Eso es lo que se cuenta justamente en “Marriage Story”, un drama con amplias posibilidades en las ya cercanas ceremonias de premios que se estrena esta semana de manera limitada en Estados Unidos y que se podrá ver en Netflix desde el 6 de diciembre.

“Marriage Story” es una cinta que llegó ya a los aclamados festivales de Venecia y de Toronto con buenos antecedentes debido no solo a que se trataba de la nueva creación del director y guionista Noah Baumbach (“The Squid and the Whale”), uno de los mejores exponentes del ‘indie’ actual, sino también en virtud de su llamativo reparto, encabezado por Scarlett Johansson y Adam Driver (quienes interpretan brillantemente a Nicole y Charlie, la pareja disuelta) y complementado con roles de soporte encomendados a talentos de la talla de Laura Dern, Alan Alda y Ray Liotta.

Lo interesante aquí es que, más allá de funcionar como participantes secundarios, estos tres actores tienen papeles realmente destacados, sobre todo en el caso de Dern, quien está absolutamente espectacular en la piel de Nora, la carismática e implacable abogada de Nicole. Hermosa, fiera y feminista (aunque sea en nombre del dinero que se le paga), Nora es sin duda uno de los mejores personajes asignados a la intérprete de “Wild at Heart”, “Jurassic Park” y “Big Little Lies”.

Marriage Story 3

Lo de Dern es tan impetuoso que desdibuja los esfuerzos del resto, sin que ello le quite méritos a Johansson y Driver, enfrentados a personajes confundidos y conflictivos, sí, pero igualmente bienintencionados y decentes, así como ajenos a los grandes vicios o desarreglos psicológicos propios de tramas semejantes que se refugian en los excesos para tener algo que decir.

Baumbach logra establecer un cuidadoso balance de perspectivas que no deja de sorprender, ya que cada vez que estamos dispuestos a juzgar de manera negativa a uno de los dos ‘bandos’, se nos ofrecen detalles que ponen en duda nuestras asunciones.

Por otro lado, aunque ni Nicole ni Charlie quieren que lo que está pasando produzca sufrimientos innecesarios, el desarrollo de las circunstancias pone a prueba sus temperamentos y provoca irremediablemente estallidos emocionales que resultan impactantes en contraposición con sus conductas habituales, del mismo modo en que desata escenas de poética desolación, como la que muestra a un excelente Driver apoderándose del micrófono en un piano bar para entonar una triste melodía de Stephen Sondheim.

Marriage Story 2

Como ya lo dije, “Marriage Story”, cuyo guion alude también de manera ingeniosa a la eterna pugna cultural e intelectual entre Nueva York y Los Ángeles, no es una película escandalosa ni efectista, pero eso no la hace aburrida ni lenta a pesar de que se extiende por 136 minutos (una duración que nadie desea realmente en un drama sobre divorcio), lo que se debe en gran medida a que se apoya en personajes complejos, sensibles e interesantes que llegan hasta nosotros a través de memorables actuaciones y que le dan frecuentemente paso a un humor de lo más natural (como sucede, por dar solo un ejemplo, en la discreta toma que muestra a un juez aburridísimo luego de escuchar los apasionados argumentos de los abogados de los protagonistas en la corte).

En ese sentido, no hay que quitarle méritos a la fantástica puesta en escena de Baumbach, que le otorga espacio y dinamismo a momentos de extensas conversaciones (como la que se genera durante el primer encuentro entre Nicole y Nora, tan revelador como divertido) y que recurre ocasionalmente a otros planos breves pero significativos, esta vez con intenciones que no apuntan a la risa (como el que muestra a Henry, el pequeño hijo de Nicola y Charlie interpretado por Azhy Robertson, siendo literalmente jalado de los brazos en direcciones opuestas por sus padres).

No encuentro nada esencialmente negativo en la película entera, aunque me resulta necesario decir que el mundo mostrado, de personas con privilegios económicos que yo no tengo, causó en mí un distanciamiento involuntario que solo pude subsanar recurriendo a la empatía, pese a que se justifica debido no solo a que el relato se inspiró en una experiencia personal de separación de Baumbach, sino a que, de manera consecuente, Charlie es un celebrado director de teatro y Nicole es una actriz que dejó su incipiente carrera hollywoodense para mudarse con su marido a la urbe de los rascacielos, lo que termina convirtiéndose en uno de los puntos principales de una disputa que es retratada con sensibilidad y maestría cinematográfica.

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