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Jun
17

Reseña de “GREEN LANTERN”

Texto: Sergio Burstein

GL5

La segunda mitad de este año será probablemente recordada en términos históricos por la abundancia de estrenos cinematográficos relacionados a historias de superhéroes. Pero lo más importante es que, al menos hasta el momento, todos han logrado resultados más que decentes, incluyendo a “Green Lantern”, que se estrena hoy a nivel nacional.

“Green Lantern” es mucho más ligera y menos compleja que “Thor” y que “X-Men: First Class” en términos narrativos, pero cumple a cabalidad su cometido, es decir, el de complacer a los fanáticos de los cómics y ofrecer a la vez una historia cuya falta de sorpresas se compensa con fuertes dosis de humor, escenas que parecen haber saltado de las páginas a la pantalla y algunos de los efectos especiales mejor logrados en el subgénero, los mismos que se encuentran debidamente resaltados por un buen empleo de la 3D.

GLposterMucho más cerca del primer “Spider-Man” que de las Batman de Nolan y de Burton, “Green Lantern” tiene el mérito esencial de renovar el interés en un personaje que, para ser sinceros, no es uno de los primeros que vienen a la mente cuando se piensa en el universo de los superhéroes, debido a su aparente falta de  conflictos internos. En ese sentido, Ryan Reynolds (“The Proposal”, “Buried”) no trata de crear nada realmente nuevo ni de revertir el mito: su Hal Jordan sigue siendo un tipo poco excepcional, a pesar de que tiene un trabajo bastante impresionante (es piloto de combate). Pero Reynolds, que es un tipo de lo más simpático (vamos, estuvo casado con la inalcanzable Scarlet Johansson), lo vuelve carismático y divertido, además de otorgarle un poco discreto trauma de infancia.

Aunque la película juega siempre una carta segura que parte de la fidelidad al espíritu de la historieta, los guionistas (encabezados por Greg Berlanti) se las han arreglado para quitarle solemnidad al proceso y para burlarse ocasionalmente de algunas de las convenciones absurdas del género. Luego de rescatar a Carol (una correcta Blake Lively), la damisela en peligro, Linterna Verde (como se le conoce en Latinoamérica) llega volando -literalmente- a la casa de ella, para la visita de rigor. Ella sale al balcón para agradecer su acción heroica y, segundos después de verle la cara, que se encuentra únicamente cubierta por un antifaz, reconoce de inmediato que se trata de Hal, con quien mantiene un romance desde hace tiempo.

La escena es sencillísima, pero también hilarante; a partir de ese momento, el espectador se predispone a tomar lo que viene con una voluntad en la que se mezclan la sorpresa y la sonrisa, una combinación que no recordamos haber encontrado realmente en un filme de este tipo desde el primer “Iron Man”. Por supuesto, Reynolds no es Robert Downey Jr. y su personaje tiene menos matices que Tony Stark; pero eso no le impide ganarse la simpatía del auditorio.

A fin de cuentas, ¿quién podría encontrarse en contra de un tipo que, como lo plantea la película, lucha por “la paz, el orden y la justicia en el Universo”? Ninguna aspirante a un  concurso de belleza, para empezar.

Por ese lado, Linterna tiene las cosas fáciles, porque sus enemigos no son moralmente ambiguos ni tienen razonamientos medianamente válidos, como el estupendo Magneto de “X-Men: First Class”. El “malo” principal de esta cinta, Parallax, es un monstruo gigantesco (hecho completamente en computadora) que arrasa con todo lo que encuentra a su paso por el simple placer de hacerlo, y que ni siquiera se preocupa por dar discursos para justificarse, ya que no tiene el don del habla.

Claro que los escritores se han preocupado en relacionarlo con las debilidades humanas al hacer que se “meta” en el cuerpo y el alma del Dr. Hector Hammond (Peter Sarsgaard), que empieza como un sujeto apacible y resignado a su mediocre trabajo como profesor de Secundaria, pero que va sucumbiendo paulatinamente al influjo de su “amo intergaláctico” (ah, nos encanta el término), impulsado por los celos que le provoca el romance entre Hal y Carol y sus propios conflictos familiares con un padre que lo menosprecia.

El desarrollo del personaje de Hammond es bastante predecible, pero Sarsgaard (un estupendo y camaleónico actor, que estuvo antes en la notable “An Education”) lo interpreta con tanto gusto que lo convierte en un digno representante fílmico del arquetipo del villano de historieta.GL2

Del mismo modo que el cómic en el que se basa, “Green Lantern” no es completamente original; varias de sus criaturas espaciales (es decir, los “Linternas” de otros mundos) recuerdan a los personajes más bizarros de “Star Wars”, y una buena parte de la historia tiene indudables deudas con “Superman” y el ya citado “Spider-Man”. En este caso, el que salva a la película de ser una copia mejorada es el veterano director neozelandés Martin Campbell (“The Mask of Zorro”, “Casino Royale”), que filma todo con una vitalidad y un sentido cinematográfico impresionantes, brindándole coherencia a un proyecto que pudo resultar completamente disparatado si se ponía en manos menos expertas.

Cuando quiere asumir ciertos aires de profundidad, “Green Lantern” apela a un mensaje evidente sobre la superación de los temores como estrategia de superación personal que podría servir fácilmente para uno de esos manuales inútiles de auto-ayuda que abundan por ahí. Esa es su peor apuesta; la mejor es la que muestra a Reynolds con su magnífico traje de energía, creando todo tipo de objetos con el poder de su mente y tirándoselos en la cara a sus enemigos. Toda esta magia se consigue con CGI, claro; pero, por primera vez en mucho tiempo, funciona.

 

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