Reseñas de cine

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Jun
20

LA FILM FEST: LAS MALAS INTENCIONES

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Aunque la producción cinematográfica se ha incrementado en el Perú durante los últimos años, quizás como consecuencia indirecta de algunas mejorías económicas, este país no cuenta realmente con una industria fílmica, porque el estreno formal de películas es todavía escaso y las dificultades de los realizadores para llevar a cabo cada proyecto siguen siendo  titánicas.

Esto hace, desde ya, que se deba celebrar de algún modo la existencia de un nuevo filme originado en los territorios andinos; y si sus resultados artísticos son tan notables como los de “Las malas intenciones” (que se proyecta hoy a las 7.20 pm en las salas Regal de Los Angeles), el festejo tiene que ser más abierto y más sincero.

“Las malas intenciones” toca un tema que no es novedoso en el cine peruano: el de una época de profunda inestabilidad social y económica que, al menos en sus orígenes (que son los que aquí se muestran), tuvo como protagonista al grupo sedicioso Sendero Luminoso. Además, adopta una perspectiva completamente femenina, algo que resultaba especialmente atípico en la misma cinematografía hasta la llegada de la directora Claudia Llosa (“Madeinusa”, “La teta asustada”), cuya segunda cinta tenía también fuertes deudas con las secuelas de la turbulenta historia reciente de la nación sudamericana.

Sin embargo, la semejanzas quedan ahí, ya que a diferencia de lo presentado por Llosa (quien declaró incluso que “Madeinusa” era completamente ficticia), la película de la debutante Rosario García-Montero parece tener rasgos autobiográficos o, al menos, un sentido del realismo que se mantiene siempre que su protagonista no se enfrasca en las fantasías que la alejan de su problemática realidad (y que se inscriben más bien en el realismo mágico).

las_malas_posterCayetana es una niña de 9 años que no sufre de carencia alguna en el plano económico, porque viene de una familia adinerada. Pero es evidente que el divorcio de sus padres y el nuevo compromiso de su madre (una excelente Katerina D'Onofrio) no son de su agrado, lo que se ve reforzado por el inesperado anuncio de que ésta le dará un hermanito.

En medio de todo esto, el ambiente social se va poniendo más y más conflictivo, con el incremento de ataques terroristas y una creciente sensación de inestabilidad que no parece afectar a Cayetana en la superficie, pero que está dejando en ella definitivos estragos emocionales (y que se sumará a su ya particular manera de ver las cosas, con fuertes tendencias oscuras).

“Las malas intenciones” es una película que, en medio de sus innumerables toques personales e íntimos, alude permanentemente a lo que sucedía en el Perú a comienzos de los 80s, sin tomar jamás partido por los actos violentistas, pero mostrando el inmenso nivel de pobreza de la mayoría de sus habitantes, el mismo que se convirtió en caldo de cultivo de un descontento literalmente explosivo, ante la abierta indiferencia manifestada por unos ricos que se empeñaban en   darle la espalda a la realidad.

La miseria está en las calles, pero la desigualdad social se encuentra también en casa de los privilegiados, como lo muestra una reveladora escena que indica el modo en que se trataba -y se sigue tratando- a unas empleadas domésticas que no existen en otros países (una escena que deja además muy en claro que Cayetana está lejos de ser una santa).

Con una mirada que parece a veces indiferente, pero que resulta en realidad tremendamente curiosa, Cayetana (brillantemente interpretada por la también debutante Fátima Buntinx) observa lo que ocurre a su alrededor y toma decisiones que resultan muchas veces inadecuadas, pero que delatan la existencia de un espíritu creativo en busca de explicaciones lógicas.         

Su curiosa obsesión con los héroes patrios peruanos que tanto marcan la educación escolar en su país la lleva a imaginar una serie de secuencias que encuentran una contraparte involuntaria pero sorprendente con las mejores escenas de “Midnight in Paris”, de Woody Allen (nos entenderán si la han visto).

Filmada con una cámara RED en locaciones naturales, la cinta tiene un tratamiento estético sumamente logrado, y se vale de una fotografía que parece lavar intencionalmente los colores con fines expresivos, aunque es también posible que esto haya sido consecuencia de las condiciones climáticas de la ciudad de Lima, que como los mismos personajes reconocen, posee un cielo eternamente gris.

Las_malas_1Interesada en sus personajes y centrada en el punto de vista de Cayetana, la cinta no trata de impresionar con movimientos de cámara acrobáticos ni con ángulos innecesarios. Es por eso que deslumbra la magnífica toma nocturna que muestra a Cayetana a bordo del carro de su distante padre, mientras atraviesa una montaña sobre cuyo fondo se distingue claramente el símbolo de la hoz y el martillo en llamas que solía colocar Sendero Luminoso en sus excursiones, y que viene acompañada por una canción inesperada: “Es mi vida”, del italiano Salvatore Adamo.

Como ven, una sola toma (bien hecha) vale más que mil palabras, o que las que hemos tenido que emplear para tratar infructuosamente de definirla.

Fuera de sus grandes actuaciones y de su tensa expectativa, el filme tiene el gran mérito de lograr verosimilitud a pesar de desarrollarse entre 1982 y 1983, es decir, uno de esos pasados cercanos que tan complicado resulta reflejar en el cine. García-Montero sale airosa del reto (y esto lo dice un peruano), ya que si bien Lima ha tenido un desarrollo mucho menos acelerado que el de otras urbes del mundo, el panorama actual de sus calles dista mucho del que se observaba durante la época retratada.

Las escenas de animación que le sirven inicialmente a Cayetana para distanciarse de su entorno poseen un aspecto decididamente artesanal, sí; pero parecen querer representar el estilo semejante que se encontraba en los libros de texto infantiles de la época.

Además de emplear con entusiasmo un efectivo humor negro, “Las malas intenciones” no tiene un desenlace trágico ni trata de forzar sus situaciones, incluso en lo que respecta a las discretas alusiones literarias (como es el caso de la relación entre Cayetana y Jimena, su enfermiza amiga de la escuela, que recuerda a la primera parte de “Jane Eyre”). Y es esa misma naturalidad lo que la vuelve más convincente y emotiva.

 

Comentarios   

 
Katerina DOnofrio
+2 # Katerina DOnofrio 23-06-2011 20:02
Bravo!
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Carmen
+1 # Carmen 24-06-2012 04:21
Genial reseña, esta pelicula me llamó mucho desde que vi los avances(cosa que casi nunca me pasa con las pelis nacionales)pero lamentablemente no la llegé a ver en el cine y aun no la encuentro en ningun lado,alguien sabe donde podria verla online o decargarla o comprar el dvd?...desde ya felicitaciones a la directora!
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