Reseñas de cine

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Jun
24

Reseña de “A BETTER LIFE”

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Carlos Galindo (Demián Bichir) es un inmigrante mexicano indocumentado que vive en el Este de Los Angeles con su hijo adolescente, Luis (José Julián), y que se dedica a la jardinería. Su situación económica no es nada favorable; pero la oportunidad para mejorar le llega cuando un viejo compañero de trabajo (Joaquín Cosio) ofrece venderle a buen precio una camioneta y unos instrumentos que le servirán para poder ganar mucho más dinero.

Sin embargo, la inocencia de Carlos lo llevará a confiar en una persona traicionera que pondrá en peligro sus nuevos beneficios, pero que le permitirá a la vez reconectarse con un hijo que, fomentado por la distancia de su padre, se encuentra listo para meterse en el mundo de las pandillas.

Puesto de este modo, el relato que acabamos de presentar parece remitir a alguna película independiente hecha por un nuevo cineasta méxico-americano; y aunque esto no es totalmente incorrecto, la realidad es más interesante. “A Better Life” ha sido dirigida por Chris Weitz, un realizador que sí tiene raíces mexicanas: su abuela es la actriz Lupita Tovar, que cumple 101 años en un mes, y que se hizo conocida por protagonizar la versión en español del “Drácula” de 1931. Pero, al menos hasta el momento, Weitz no era considerado precisamente como un activista chicano; de hecho, lo que dirigió anteriormente no tenía ninguna relación con la comunidad latina, ya que empezó con “American Pie” (que co-dirigió con su hermano Paul) y, justo antes de esto, estuvo a cargo de “New Moon”, una de las cintas de la popular (pero inofensiva) saga de “Twilight”.

better1Encontrar a un cineasta de Hollywood, tan metido en el cine comercial, que decida adoptar un proyecto de este tipo es una circunstancia altamente inusual que no debe ser pasada por alto por las entidades de apoyo a los inmigrantes, ya que el alto perfil de Weitz puede hacer que el filme llegue a lugares insospechados, a pesar de que su distribución es enormemente limitada en comparación a la que reciben súper producciones como “Cars 2” y “Green Lantern”.

Lo que más sorprende de la bilingue “A Better Life” no es necesariamente su mensaje de tolerancia hacia los indocumentados esforzados y responsables, sino el realismo de sus escenas y de sus diálogos, ya que Weitz no habla el español de manera fluida (aunque está aprendiendo, como lo pudimos notar durante la mesa redonda de prensa a la que MANGANZON fue invitado).

El guión es obra de Eric Eason, un escritor que, al igual que Weitz, tiene un nombre completamente anglosajón, pero que tocó ya el tema de los latinos marginales (esta vez en Nueva York) en “Manito” (2002), que él también dirigió, y que ha vivido cinco años en Buenos Aires. Pero es evidente que los actores han reconstruido muchos de los diálogos que se presentan en la película, y que suenan particularmente auténticos en las escenas que envuelven a Bichir y a Cosio, otro excelente actor (lo vimos recientemente en “El Infierno”).

Sin embargo, no se le puede tampoco quitar méritos en este aspecto a Weitz, que es también un actor (aunque él mismo dice que no es bueno), por lo que parece saber cómo extraer lo mejor de su reparto, incluyendo al debutante Julián, que resulta completamente verosímil en el papel de un jovencito tentado por una vida delincuencial que le de una sensación de pertenencia.

A diferencia de otras producciones de las que se ha encargado, Weitz se enfrentó en este caso a la posibilidad de filmar una historia sencilla, centrada en los personajes, y de desprenderse casi por completo de los efectos visuales digitales (aunque él mismo nos contó que tuvo que recurrir a uno para borrar el arnés que se le colocó a Bichir cuando filmó una escena que lo obligaba a subirse a una palmera). En concordancia con esta propuesta, “A Better Life” no busca impresionar con sus tomas ni sus movimientos de cámara, sino con sus conmovedoras situaciones (incluyendo una mirada naturalista y comprensiva al fenómeno del pandillaje) y sus vibrantes actuaciones, encabezadas por el excelente Bichir, que tuvo ya notables papeles en películas como “Todo el poder”, “Sexo, pudor y lágrimas” y las dos partes del “Che”, además de la exitosa teleserie anglosajona “Weeds”.better_3

No todo es un baño de perlas. Aunque Eason y Weitz han asegurado que la película no pretende manipulación alguna, el mensaje sobre “el inmigrante bueno que sólo está en los Estados Unidos para ganarse la vida honradamente” resulta un poco pesado. Y no lo decimos porque no haya gente así, sino porque el personaje de Carlos resulta demasiado puro e inocente para un trabajo de ficción narrativa, hasta el punto de que parece ser santificado (lo que puede haber tenido que ver con la colaboración que el director estableció con un sacerdote que trabajaba con ex pandilleros).

En los tramos finales, esta tendencia didáctica (que se muestra desde el nombre mismo de la cinta) aleja a la historia del sentido de realidad que construyó en toda su primera parte y la vuelve innecesariamente predecible. Un retrato más crudo y más sincero hubiera servido mejor a la causa. Pero, así como está, la película sigue siendo valiosa, por todas las razones que hemos citado arriba. Vayan a verla.

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