Reseñas de cine

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Jun
28

LA FILM FEST: Reseña de “DON'T BE AFRAID OF THE DARK"

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Aunque ha sido ampliamente celebrado por la realización de películas en español como “El laberinto del fauno” y “El espinazo del diablo”, que son sin lugar a dudas dos de los mejores trabajos que ha brindado el cine de terror contemporáneo,  Guillermo del Toro tiene mucho más intereses en la vida que dirigir obras maestras del género fantástico. Figúrense.

Uno de los más fructíferos es la promoción de talentos del espanto provenientes de latitudes distintas a la suya, como ha sido el caso del español Juan Antonio Bayona, a quien apoyó para la realización de “El Orfanato”, y el del también español Guillem Morales, para quien produjo “Los ojos de Julia”. El tercero en este privilegiado grupo es Troy Nixey, un director estadounidense que había hecho ya un cortometraje tan macabro como inspirado (vayan a youtube y coloquen “Latchkey's Lament”), pero que debuta en el largo con “Don’t Be Afraid of the Dark”, una cinta que, además de haber sido producida por Del Toro, viene sustentada por un guión escrito por el mismo mexicano, en colaboración con el veterano Matthew Robbins (que dirigió la recordada “Batteries Not Included”).

Dont_poster“Don’t Be Afraid of the Dark”, que llega a las salas comerciales el 26 de agosto, tuvo su premiere mundial el día de ayer, como parte de la clausura del Festival de Cine de Los Angeles, que se llevó a cabo en el complejo de entretenimiento LA Live. No se trata de una película de enorme presupuesto (sus efectos, aunque digitales, no son demasiado vistosos, y la acción se desarrolla básicamente en una sola locación), pero tiene un reparto encabezado por dos actores de reconocida popularidad: Katie Holmes (“Wonder Boys”, “Batman Begins”) y Guy Pearce (“L.A. Confidential”, “Memento”).

Sin embargo, su verdadera estrella es Bailee Madison, una niña de 11 años que había actuado anteriormente en “Bridge to Terabithia” y “Brothers”, y que lleva el peso mayor de la historia, ya que interpreta a Sally, una chiquilla que se traslada de California a una vieja casona de Nueva Inglaterra en la que viven su padre Alex (Pierce) y la nueva novia de éste, Kim (Holmes), de la que se siente profundamente celosa.

A pesar del pequeño drama emocional que experimenta, los verdaderos problemas de Sally empiezan cuando decide desentornillar una trampa subterránea que se encuentra el sótano de la mansión, liberando de ese modo a los seres que se convertirán en los transmisores directos del miedo.

“Don’t Be Afraid of the Dark” está inspirada en un telefilme de inicios de los 70s que Del Toro ha definido como la película más terrorífica que ha visto en su vida, pero la elección de Madison como protagonista es el primer punto de quiebre importante con la versión original, que tenía en el papel titular a una mujer adulta (lo que hace también que se asemeje a “El laberinto”).

Esta adaptación cuenta además con efectos visuales mucho más desarrollados, por supuesto, y con un reparto especialmente competente; pero es claro que sus creadores hicieron grandes esfuerzos para brindarle un aire ‘retro’ revelado en la sencillez de la trama y en el manejo de ciertas claves del género que resultan completamente ajenas al ‘torture porn’ y al gore desmedido de títulos recientes, como el protagonismo que adquieren los distintos espacios de la casa gótica.

La cinta no tiene un ‘look’ televisivo, por supuesto, sino uno de lo más estilizado y elegante; a pesar de no haber sido dirigida por Del Toro, posee un preciosismo visual altamente evocativo, bañado en colores profundos y secundado por los desquiciados dibujos con los que presenta a veces a sus monstruosos inquilinos. Este impactante lado visual es su mejor apuesta, y revela los talentos plásticos de Nixey, cuyos orígenes profesionales se encuentran en el universo de los cómics.

Los puntos más fuertes de esta cinta son su fotografía, su ambientación y su dirección artística, áreas en las que cumple de manera notable; pero, curiosamente, todo este encomiable andamiaje se ve debilitado en el lugar menos esperado, es decir, en el de los cimientos narrativos. En desmedro de su productiva simpleza, de su saludable tributo a viejas estrategias del horror y a su mesurado sentido del humor, el filme sufre debido a ciertos agujeros lógicos bastante discernibles que afectan su verosimilitud y que, por ejemplo, se evitaban permanentemente en “El laberinto”, que se desarrollaba en un submundo incluso más fantasioso.dont3

No se encuentran tampoco aquí las brillantes metáforas ni los cuestionamientos políticos que pueblan la mejor obra del mexicano, ya que todo lo que se presenta parece tener un solo nivel de lectura, es decir, el inmediato. Hay que recordar, eso sí, que el aludido cineasta no se ha comportado siempre como un intelectual empedernido, ya que sus dos adaptaciones cinematográficas del cómic “Hellboy” (muy placenteras, por cierto) no tenían más pretensiones que ser buenos productos de entretenimiento.

Y hacer que la gente se divierta es un fin loable que se logra también en una producción como ésta, que puede ser vista como una versión ‘light’ del estilo más contundente de Del Toro, pero que se eleva de todos modos muy por encima del nivel de mediocridad en el que se encuentra actualmente el género.

Lo más importante es que, sin ser realmente aterradora (a fin de cuentas, se filmó pensando en un rating de PG-13, aunque terminó recibiendo el de R), “Don’t Be Afraid of the Dark” posee algunos momentos realmente escalofriantes. No queremos adelantar demasiado, pero prepárense para soltar el grito tras una escena que se desarrolla bajo las sábanas. Y no precisamente por la incursión de un amante complaciente.

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