Reseñas de cine

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Jul
01

Reseña de “TERRI”

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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A primera vista, “Terri” podría ser relacionada con “Precious”, ya que los protagonistas de ambas cintas son adolescentes con un severo sobrepeso, enfrentados a los problemas sociales que vienen de la mano con el hecho de lucir de manera distinta.

Pero las semejanzas se quedan ahí, no sólo porque “Terri” no es un dramón escabroso sobre abusos y superación, sino una película que, sin ser precisamente superficial, adopta una perspectiva mucho menos tremendista sobre el tema, con un sentido del humor que atraviesa sus escenas más doloras, pero que resulta siempre natural y realista.

“Terri” es un largometraje de Azazel Jacobs, un joven cineasta de apariencia ‘punk’ que conquistó hace algunos años a Sundance con “Momma’s Man”, donde usó a sus padres verdaderos para interpretar a los padres de un tipo casado que regresaba a la casa familiar de visita, y que no se quería ir luego de allí. Más allá del truco de casting, el filme movió a los críticos por su esmerado trato de los sentimientos y por una espontaneidad que lo hacía oscilar entre la comedia y el drama.

Este cruce de géneros se repite en “Terri”, pero la falta de definición no perjudica el resultado, sino que lo enoblece, porque refleja en su ficción aspectos de la vida real que cualquiera puede entender. Terri (el personaje, interpretado brillantemente por el tierno y carismático Jacob Wysocki) no es un ángel ni un demonio; hace lo que puede para encargarse de su abuelo enfermo (un estupendo Creed Bratton, el mismo de "The Office"), el único familiar que se encuentra a la vista, pero deambula sin rumbo en una escuela secundaria en la que se siente rechazado, mientras luce permanentemente unos pijamas que revelan su apatía.

Terri_dosLa única esperanza que tiene para integrarse de algún modo a la sociedad parece encontrarse en el Sr. Fitzgerald (John C. Reilly), el director del colegio, que tiene intenciones de ayudarlo pero que, vaya sorpresa, no es tampoco perfecto, porque suele “confesarle” los mismos “secretos” a los distintos estudiantes “problemáticos” que visitan su oficina.

Decepcionado por el mundo de los adultos, Terri empieza a frecuentar a Chad (Bridger Zadina), un chico revoltoso que tampoco tiene amigos; y, en un golpe de suerte (que tiene también que ver con su propia sensibilidad), se vuelve amigo de Heather (Olivia Crocicchia), una lindísima compañera de aula que nunca le hubiera hecho caso en una situación normal.

Aunque Terri es evidentemente corpulento, la cinta no se centra en este tema, sino que se interesa en analizar el modo en que los “privilegiados” desdeñan a cualquiera que se salga del molde establecido, se trate de un chico con sobrepeso (Terri), de un muchacho de apariencia estrambótica (Chad) o de una adolescente que comete un error público por su temprano interés en el sexo (Heather).

En ese sentido, el filme se pone discretamente del lado de los oprimidos, pero sin hacer proselitismo de ningún tipo, sino como consecuencia natural de una historia en la que los abusadores no son tampoco exagerados, pero no por ello dejan de ser abusadores.Terri_tres

Demostrando la solvencia que ya se le conoce, Reilly se aparta de los papeles desmedidos que ha interpretado en cintas como “Walk Hard” y “Step Brothers” (que nos encantan, por si las dudas) para ponerse en la piel de un educador que no es un un tipo apacible, pero que posee un indudable aire de madurez y un deseo genuino por ayudar a sus estudiantes.

Sin embargo, sus buenas intenciones no lo llevan a ocultar sus propias inseguridades y dudas, como ocurre cuando invita a Terri y a Chad al entierro de su vieja secretaria y, en el momento de dejarlos en sus casas, les dice a manera de despedida: “Esto estuvo rarísimo”.

El realismo que hemos citado no implica que Jacobs haya decidido filmar todo con una cámara en mano temblorosa y hacer tomas largas que se detienen innecesariamente en los rostros de sus personajes; a pesar de su naturalismo, la película tiene un planteamiento visual muy cuidado y la trama avanza a paso firme y seguro, hasta llegar a un clímax inesperado que involucra a los tres adolescentes, una botella de whisky y un frasco de pastillas.

Pero, sin querer adelantar nada, debemos decir que Jacobs y, ciertamente, Patrick Hewitt, autor del guión, parecen ser unos tipos demasiado interesados en la condición humana y en la inocencia esencial de sus personajes como para imponer conclusiones trágicas.

En ese mismo sentido, y pesar de tener como protagonistas a tres adolescentes (una de las cuales es menor de edad en la vida real), “Terri” no cae nunca en el juego de la explotación, aunque posea una poderosa carga de peligro, de suspenso y de sensualidad que no se veía venir en sus escenas iniciales.