Reseñas de cine

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Jul
19

LALIFF 2011: Reseña de “EL PREMIO”

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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De manera semejante a lo ocurrido en España con el régimen franquista, la brutal dictadura militar que se impuso en Argentina a mediados de los 70 ha dejado heridas que no pueden cerrarse, debido sobre todo a los miles de desaparecidos y al insólito secuestro y posterior “inserción” en otras familias de un número indeterminado de infantes.        

Se trata de un tema difícil, que puede resultar particularmente tremendista cuando se lo presenta en la pantalla grande. Una de las primeras (y más celebradas) cintas en encargarse del asunto fue “La Historia Oficial” (1985), que se llevó el Oscar a la Mejor Película Extranjera; pero las alusiones pueden encontrarse en innumerables títulos, incluso en “El secreto de sus ojos” (2009), la segunda película argentina en hacerse con el mismo premio de la Academia.

A estas alturas, es posible que muchos quieran dejar un tanto de lado su empleo en el cine, y no necesariamente porque pretendan borrar el pasado, sino por una natural saturación narrativa. Pero es bien sabido que lo más importante en una obra de ficción es el tratamiento, no el tema, y en su primer largometraje, Paula Markovitch (en la foto de abajo) ha logrado un acercamiento cuya frescura, a primera vista, le debe probablemente tanto a su propia inexperiencia fílmica como al entorno geográfico que ha elegido.

El_Premio_3Pero, cuando uno se entera de que la directora basó el guión de la película (escrita por ella misma) en un episodio de su infancia, se descubre que las características únicas del trabajo le deben también mucho a la cruda realidad. En “El premio”, Ceci (Paula Galinelli Hertzog) es una niña de 7 años que vive con su madre (Laura Agorreca) en condiciones realmente precarias, dentro de una casa deteriorada que se ubica en medio de la nada (aparentemente, un pueblito ubicado en Mar del Plata).

Se hace evidente desde el comienzo que lo que ocurre con las dos mujeres tiene algo de raro, que no pertenecen a ese lugar; mientras la niña se encuentra enfrascada en los juegos y en la inocencia típicas de su edad, la adulta se encuentra profundamente preocupada y ansiosa. La película no se inicia con un letrero que señala la época en la que se desarrolla, y posee un interesante tono atemporal que se ve reforzado por el entorno, tan inhóspito como hostil, en clara contradicción con la idea de elegancia y modernidad que muchos tenemos de Argentina, así como a la imagen turística del Mar del Plata ( todo fue filmado durante el crudo invierno).

No sabemos si Markovitch vivió realmente en un lugar así, pero lo importante aquí es que el entorno se convierte no sólo en un protagonista más, sino que refuerza la impresión de desesperanza y de turbulencia emocional de sus dos protagonistas, que como se descubre pronto, se encuentran escondidas de un ejército que ya “se encargó” de algunos de sus familiares en Buenos Aires.

Durante la última edición de La Berlinale, “El premio” recibió un merecido galardón por la excelencia de su fotografía, realizada por el polaco Woyciek Staron; y lo notable en este caso es que las imágenes no buscan el preciosismo, sino que acentúan el aspecto desolador de las dunas y la atemorizante presencia que puede tener el mar, manteniendo de un modo u otro una incómoda sensación de peligro que se opone al ritmo intencionalmente lento y contemplativo de algunas escenas.

Paula, la niña que hace de Ceci (y que está francamente espectacular), es tan joven como el personaje que interpreta, por lo que Markovitch trabajó probablemente con ella de un modo heterodoxo. En todo caso, la cinta tiene momentos que parecen especialmente auténticos y espontáneos, lo que indica una tendencia a la improvisación histriónica que va de la mano con un lenguaje visual completamente exento de romanticismo.El_premio_1

Eso no quiere que “El premio” no esté lleno de emociones; en una de sus escenas, Ceci se ve accidentalmente implicada en un concurso de la escuela que la lleva a escribir un poema de alabanza al mismo Ejército que se encuentra asesinando a sus seres queridos. De este modo, la niña se ve enfrentada a un deseo natural por ser reconocida que choca estrepitosamente con una situación política que intuye pero no logra entender, lo que la convierte de manera discreta en un símbolo universal de lo que ocurre con los más pequeños durante los tiempos de guerra. Es necesario recordar además que, por más que haya sido tratado ya muchas veces, el tema de las barbaridades cometidas por las dictaduras fascistas en Latinoamérica no debe tener olvido ni perdón. 

“El premio” se proyectó ayer, durante la primera jornada de la edición número 15 del Festival Internacional de Cine Latino de Los Angeles (LALIFF, por sus siglas en inglés), pero se puede apreciar nuevamente hoy, a las 3 pm,  en el mismo Teatro Egipcio (6712 Hollywood Blvd., Hollywood, CA 90028). Para más información sobre este filme y sobre todos los que se proyectarán en el evento, visiten  www.latinofilm.org

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