Reseñas de cine

Imprimir
Jul
23

Reseña de “CAPTAIN AMERICA”

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

captain-america-1

Hacer una versión cinematográfica de las viejas historietas de “El Capitán América” en el 2011 no puede ser una cosa fácil, ni siquiera para una industria tan poderosa como la de Hollywood. Y no necesariamente por los desafíos tecnológicos que requiere (ya  que dicha área se encuentra ahora cubierta y, además, el personaje no tiene realmente súper poderes, lo que ha hace mucho más fácil su representación visual), sino por las implicancias de una historia que siempre ha poseído fuertes rasgos ‘patrioteros’.

“El Capitán América”, que apareció en los cómics a inicios de los años 40, surgió como un elemento de la propaganda estadounidense militar de la época (el país ingresó a la Segunda Guerra Mundial poco después); en esos momentos, su figura fue recibida con desmedido entusiasmo por una audiencia nacional e internacional que veía todavía con muy buenos ojos los ideales implantados por la nación del Tío Sam.

Sin embargo, el paso del tiempo (y el descubrimiento de las actividades poco morales en que se involucraron los sucesivos gobiernos federales) hizo que la credibilidad del personaje decayera, sobre todo entre los sectores progresistas, y que éste se convirtiera incluso en varios países latinoamericanos en un indeseado representante del imperialismo ‘yanqui’. Su popularidad y sus ventas disminuyeron considerablemente, y su lugar empezó a ser ocupado por otros personajes de la casa Marvel, como el Hombre Araña y Hulk, que mostraban mucho más abiertamente sus debilidades y sus conflictos internos.

Pero el Capitán no murió. De hecho, durante los 60, fue “resucitado” para incorporarse a Los Vengadores (The Avengers, para los angloparlantes), un grupo de superhéroes integrado también por figuras más contemporáneas, como Iron Man, Thor y Hulk, entre otros. Y si bien existe ahora un fuerte resentimiento hacia los Estados Unidos en algunos países, sería absurdo ignorar la fascinación que ejerce todavía su cultura popular en el mundo entero. Esa puede ser razón suficiente para evitar que la película obtenga malos resultados de taquilla internacional (y, eventualmente, puede convertirla en un auténtico éxito cuando se lance en los diversos territorios).

captain_2Por lo pronto, lo que los espectadores locales tienen al frente es una cinta que mantiene una gran fidelidad a los cómics originales y que se encuentra muy bien filmada, lo que complacerá sin duda en gran medida a los viejos fans del personaje. En concordancia con la mitología tradicional, se presenta una historia de orígenes en la que Steve Rogers (Chris Evans) es un joven que anhela incorporarse al ejército de los Estados Unidos para combatir a los nazis, lo que significa, obviamente, que los productores se tomaron el trabajo de respetar la trama original, que trascurría hace 70 años (y que fue creada en la misma época por los artistas Joe Simon y Jack Kirby).

Para empezar, eso convierte automáticamente a “Captain America: The First Avenger” en un filme que es tanto de superhéroes como de época, algo que no habíamos visto en la gran pantalla desde “The Rocketeer” (1991), una cinta que, curiosamente, fue firmada por el mismo director de ésta, el veterano Joe Johnston (que se ha encargado también de títulos tan populares como “Jumanji’ y “Jurassic Park III”).

En ese sentido, el trabajo acá comentado posee una originalidad que es bien aprovechada por Johnston, que filma todo el proceso con un sentido de elegancia que, además, le rinde numerosos tributos a la saga de “Indiana Jones” (sobre todo a su primera parte, “Raiders of the Lost Ark”).

Liberado de la obligación de presentar artilugios electrónicos contemporáneos y aliviado por la ya mentada falta de súper poderes de su protagonista, “Captain America” funciona muchas veces como una cinta de aventuras, poseedora de un ritmo vertiginoso pero totalmente comprensible, sin abuso de los efectos especiales y con grandes dosis de entretenimiento.

Esto no quiere decir que la magia digital se encuentre ausente; fuera de uno que otro detalle futurista (la máquina que transforma a Steve en el superhéroe, o las armas con las que el súper villano Red Skull desintegra a sus enemigos), su mejor truco es el más discreto.

Nos referimos al que se da en las numerosas escenas que presentan a Steve antes de la transformación en el Capitán América, es decir, cuando aparece como un flaquito inofensivo y bajito que, evidentemente, no corresponde al físico del musculoso Evans, pero que es interpretado por el mismo actor.

Llevando a nuevos extremos la técnica empleada para envejecer a Brad Pitt en “The Curious Case of Benjamin Button”, esta película recurre al CGI para presentar una versión esmirriada de Evans que resulta completamente verosímil y convincente. Tanto como la extraordinaria secuencia que muestra al Capitán en acción por primera vez, cuando sale a la calle descalzo (y semi-desnudo) para perseguir a un asesino en un recorrido que lo lleva a brincar entre los automóviles, a correr a una velocidad vertiginosa (pero siempre discernible) y a lanzarse sobre un submarino que se encuentra ya prácticamente sumergido en el mar.captain-america-3

Vista de este modo, “Captain America” parece una fuente de gozo inagotable. El problema empieza cuando se la va a ver con un mínimo de concepciones políticas en la mente (algo que probablemente ocurra en muchos de los casos). Al estar tan fielmente basada en los cómics originales, la producción no puede deshacerse de los profundos aires patrióticos de su creación, lo que se muestra desde el nombre mismo (la mayoría de estadounidenses, por supuesto, sigue pensando que América es un país y no un continente).

Aunque los productores y los actores han dicho que éste no es un filme de propaganda, hay varios detalles que parecen indicar lo contrario. Todas las primeras escenas hablan de un deseo de los estadounidenses por combatir a los nazis que no resulta tan evidente en términos históricos (hay que recordar que la Segunda Guerra Mundial empezó en 1939 y que este país recién se involucró en ella en 1942, cuando era inevitable hacerlo debido al sorpresivo ataque japonés a Pearl Harbor).

Hay varias cosas por aquí y por allá que revelan una interesante combinación de patriotismo y conservadurismo (desde el estridente número musical del medio hasta el hecho de que el Capitán -que no tiene supuestamente súper poderes pero que, en términos prácticos, recuerda sospechosamente al “hombre superior” que anhelaba Hitler- es inmune al alcohol y a las drogas, es decir, un verdadero ideal del mccarthysmo), pero la más interesante es, nuevamente, la más discreta.

Cuando Steve rescata a ‘Bucky’ Barnes (Sebastian Stan), su amigo de la infancia, de las garras de Red Skull (Hugo Weaving), éste le pregunta: “Parece que estás más grande; ¿qué pasó?”, y él le responde: “Es que me metí al Ejército”. ¿Quiere esto decir que uno se vuelve más fuerte o que adquiere estatura moral al volverse militar? Es probable que esta secuencia arranque más de una sonrisa de satisfacción en los generales que la vean.

En todo caso, durante el día de prensa al que asistió MANGANZON, una reportera extranjera le preguntó a Barnes si pensaba que esta película iba a impulsar a los niños y a los jovencitos que la vieran a convertirse en soldados. “Espero que no”, respondió el actor de manera inmediata y honesta. Ojalá que así sea. La realidad es muy distinta a las películas, chicos. No hay que olvidarse nunca de eso.