Reseñas de cine

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Feb
25

Reseña de HALL PASS

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Rick (Owen Wilson) y Fred (Jason Sudeikis) acaban de recibir de manos de sus respectivas esposas un pase ficticio que les da la libertad de hacer lo que les de la gana durante una semana entera (incluyendo la posibilidad de acostarse con todas las mujeres que consigan… si es que las consiguen).

Reunidos con sus amigos -cada uno de los cuales es más ‘nerd’ que el anterior-, deciden cenar en un restaurante antes de lanzarse a la caza; pero comen y beben tanto que no les quedan muchas ganas de moverse.

Durante la grotesca sobremesa, uno de estos amigos anuncia sin reparos que tiene que irse a su casa para defecar. “¿Por qué no lo haces acá?”, le pregunta otro. “Porque después de eso voy a tener que bañarme”, responde el aludido.

Hall_Pass_christina_applegateEsta es sólo es una muestra de lo que se puede esperar de “Hall Pass”; y lo cierto es que se trata de uno de sus detalles más benévolos porque, entre otras cosas, la cinta mostrará más adelante de manera particularmente gráfica las consecuencias de los desarreglos estomacales del referido sujeto, así como una escena en un jacuzzi que contiene algunas de las imágenes de desnudez frontal masculina más gratuitas y explícitas que se hayan visto fuera del cine porno.

Lo recién dicho no debería sorprender a nadie que sepa que el filme fue co-escrito y dirigido por los hermanos Peter y Bobby Farrelly, reyes de la comedia escatológica y practicantes de un humor completamente desmedido. Los que detesten este tipo de estrategias narrativas no tendrán probablemente ningún interés en asistir a las alas para ver esto; pero los que no se ofenden fácilmente ante situaciones similares disfrutarán probablemente de una cinta que, a fin de cuentas, tiene varias escenas realmente divertidas.

Además, cualquiera que haya visto “There’s Something About Mary” -el éxito mayor de los Farrelly- sabrá que, en medio de su crudeza, el estilo de estos cineastas le da también mucha cabida al sentimentalismo y a las relaciones humanas.

De hecho, los Farrelly son obvios precursores de una escuela que parece estar liderada actualmente por el productor y director Judd Appatow (“Superbad”, “Knocked Up”, “Pineapple Express”); lo de los hermanos siempre ha sido menos sofisticado e inteligente, claro, pero no por ello menos hilarante.

En todo caso, “Hall Pass” es menos agresiva que varias de sus creaciones anteriores; muchos de los personajes -incluyendo el del co-protagonista Fred- siguen siendo completamente antipáticos (lo que prueba que a los directores les importa un comino la supuesta identificación que debe establecer el espectador para interesarse con una figura de la ficción), pero las burlas permanentes hacia sujetos discapacitados (una de las herramientas más polémicas de los Farrelly) se encuentran ausentes.

3rd_for_hall_passLo más interesante quizás es la relevancia que adquieren los personajes femeninos. En vez de centrarse únicamente en la perspectiva de Rick y Fred, la película admite también el punto de vista de Maggie y Grace, sus adorables esposas (interpretadas de manera muy convincente por Jenna Fisher y Christina Applegate).

Las cintas de los Farrelly han estado siempre dirigidas a audiencias mayoritariamente masculinas, pero esta novedad puede atraer indudablemente al contingente femenino.

Otro detalle interesante en esta comedia es que sus actores principales no tienen que verse necesariamente bien, a excepción de Nicky Whelan, la escultural australiana que interpreta a una empleada de cafetería que se convierte en inalcanzable objeto de deseo para Rick.

Wilson –que hace normalmente papeles que lo muestran como un seductor- no había lucido nunca tan ‘nerd’, esperpéntico ni mal vestido, y Applegate -que tuvo hace poco cáncer al seno- no trata de ocultar nunca su cercanía a la base cuatro, aunque sigue siendo una mujer muy hermosa.

Y es que, aún en medio de sus exabruptos, la historia intenta mantener un aire de verosimilitud que depende mucho de unos personajes que reconocen -y probablemente rechazan- la inexorable llegada de la edad madura.

 

 

 

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