Reseñas de cine

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Sep
16

“STRAW DOGS", todavía polémica tras cuarenta años

Escrito por Sergio Burstein

Texto: Sergio Burstein

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Todos saben ya que este viernes se estrena “Straw Dogs”, un nuevo ‘thriller’ que tiene como protagonistas a los integrantes de una pareja (interpretados por James Marsden y Kate Bosworth) que se mete en toda clase de problemas al enfrentarse con los rudos residentes de un pueblito.

Pero pocos saben probablemente que el filme es un ‘remake’ de una cinta que se estrenó originalmente en 1971, y que tuvo entre sus mejores cartas de presentación al director Sam Peckinpah y al actor Dustin Hoffman.

A pesar de contar con semejantes créditos, la producción no tuvo un camino fácil. En esos momentos, Hoffman no había participado todavía en “Marathon Man” (1976), otra cinta muy violenta, por lo que el recuerdo que se tenía de él provenía básicamente de su inocente papel en el clásico “The Graduate” (1967).

straw_dogs_posterPor su parte, Peckinpah se había ganado ya merecidamente una reputación como director polémico debido a su empleo explícito de la violencia en el emblemático western “The Wild Bunch” (1967), que es considerado ahora como un clásico del cine, pero que en el momento de su estreno fue calificado por algunos como un innecesario derroche de sadismo.

Sin embargo, nada preparó al mundo cinéfilo para “Straw Dogs”, una cinta que dejaría a “The Wild Bunch” como un juego de niños, y que sumaría escenas explícitas de sexo a sus generosas cuotas de agresividad. Pese al impacto que generó en su época, la película ha resultado muy difícil de conseguir en los últimos tiempos; de hecho, MANGANZON sólo pudo conseguirla en formato de VHS (lo que nos obligó a desempolvar el viejo VCR y a enfrascarnos en una serie de conexiones que nos tomaron cuando menos una hora, dada nuestra torpeza en estos menesteres).

Claro que, en el transcurso de la investigación relacionada a este artículo, descubrimos tardíamente que se acaba de lanzar una versión en Blu-ray, la misma que contiene supuestamente la versión sin censura.

Y es que ése es otro asunto: debido a la contundencia de sus escenas sexuales, la cinta ha sido presentada a través de los años en diferentes versiones, muchas de ellas ‘cortadas’, como fue el caso del VHS –editado en los 80- que vimos (la duración completa del filme es de 118 minutos, mientras que la que conseguimos duraba 113). De hecho, “Straw Dogs” sólo ha podido verse de manera completa a partir de la edición en DVD del 2002, hecha por Criterion Collection, que se encuentra fuera de circulación (lo que es una pena, porque incluía una enorme cantidad de material adicional que no se encuentra en el nuevo Blu-ray, según los informes que hemos obtenido).

Yendo al punto, diremos que la polémica mayor no se debió realmente a la secuencia final, que muestra un impresionante estallido de violencia, sino a la exhibición de un hecho decisivo en el desarrollo de la trama. Si no quieren enterarse de más detalles y mantener la sorpresa, les recomendamos firmemente que dejen de leer.

El suceso aludido es una prolongada escena de abuso sexual que se produce de manera temprana en el largometraje. A estas alturas, todos sabrán que la historia se centra en una pareja de recién casados, David y Amy, que llega de vacaciones a un pueblo en el que empieza a ser asediada por los poco amables lugareños, entre los que se encuentra Charlie, el tosco ex novio de Amy. Charlie se siente obviamente celoso de David, quien además de estar ahora con la que fuera su chica, es un tipo mucho más educado que él.straw_dogs_3

En la cinta de Peckinpah, las circunstancias hacen que David tenga un encuentro con Amy que, como se puede esperar, implica algo más que una conservación mientras se sorbe el té. Fuera de la exhibición bastante explícita de lo que sucede (la foto aquí publicada puede dar una idea), lo que despertó mayores críticas es el hecho de que, en determinado momento, Amy no rechaza con la suficiente energía los avances de su atacante y hasta parece disfrutar del asalto, lo que para cualquier espectador moderno con cierta inteligencia muestra el conflicto emocional que tiene que despertar una situación de ese tipo en una mujer, pero que para muchos analistas de la época fue una prueba fehaciente del bárbaro machismo de Peckinpah (que fue también autor del guión), además de una justificación implícita de la violación.

La cosa no quedaba allí; luego de esta ambigua relación sexual, Amy era atacada por uno de los compañeros de David, y en ese caso -que según algunos implicaba sodomía-, no daba muestra alguna de placer. Fue esta segunda parte de la escena la que se cortó o se editó radicalmente en las versiones de la cinta que se mostraron posteriormente, lo que en palabras de los críticos más razonables no sirvió para darle un sentido más moral, sino que reforzó en cambio la supuesta responsabilidad de la mujer en lo ocurrido.

Lo cierto es que, para nosotros, la respuesta a la discusión sigue siendo complicada, del mismo modo en que lo es el tema de la libertad que tiene cada fémina para mostrarse ante el mundo como le plazca sin tener por ello que ser atacada. Sensual como ella sola, la actriz Susan George (quien interpreta a Amy) muestra sus encantos físicos de manera deliberada en varios momentos de la película; aunque la reacción de los varones que la rodean es inmediata (sobre todo si se tiene en cuenta que se trata de hombres rudos sin demasiados principios éticos), ella no parece hacerlo por una vocación de promiscuidad, sino por un deseo de desafiar las normas restrictivas de su entorno y, sobre todo, de enfrentarse a la indeferencia de su marido, quien se encuentra tan metido en su trabajo y en sus cerrados ideales que ignora los innumerables síntomas de alerta que se presentan ante sus narices. Finalmente, si hay culpables, estos son los hombres de la película, enfrascados en unos rituales absurdos de masculinidad que sólo los llevan a la destrucción, y que se hacen extensivos al personaje de David.strawdogs_dustin

Más allá de estas inquietantes imágenes, Peckinpah conduce la cinta hasta un desenlace cargado de violencia que se introduce súbitamente en los cauces del cine de terror, y que tiene que haber influenciado a los realizadores posteriores del género (el mejor ejemplo inmediato es “The Last House on the Left”, de Wes Craven, que se estrenó en 1972, y que también ha sido objeto de un reciente ‘remake’). La película tiene algunos saltos de imagen un tanto abruptos que afectan la continuidad incluso en sus escenas más apacibles, pero que le brindan un carácter independiente que se presta muy bien a la temática. En todo caso, la construcción del ambiente resulta de lo más lograda, ya que Peckinpah desarrolla el suspenso de manera paulatina, lo que puede hacer que algunas de sus secuencias sean consideradas como lentas por los espectadores actuales, pero que logra un contraste particularmente eficaz con la brutalidad posterior.

En la versión original de “Straw Dogs”, los protagonistas son un matemático estadounidense (interpretado por Hoffman en su faceta de ‘nerd’ más completo) y una chica británica (la citada George), mientras que los antagonistas son un grupo de obreros también ingleses. Esta circunstancia marcaba un enfrentamiento de nacionalidades que no pasó tampoco desapercibido, aunque la balanza moral no se inclinaba realmente hacia ninguno de los bandos.

En el ‘remake’ que se estrena mañana, todos los personajes son estadounidenses, y la acción se traslada a un pueblo del sur de este mismo país. Se trata de una decisión que alterará claramente el trasfondo social de la historia, lo que puede ser tanto bueno como malo, dependiendo del tratamiento que se le otorgue.

Sea como sea, en una época en la que  todo se ha visto en el cine, el director Rod Lurie (quien se dio a conocer con “The Contender”, un filme muy político) tiene más de un reto al enfrentarse a la adaptación de un título que, cuatro décadas después de su estreno, sigue causando polémica. Esta noche asistiremos a una función adelantada, por lo que estaremos en condiciones de publicar una reseña completa de su version el día de mañana. Mientras tanto, cierren bien sus puertas y sus ventanas.

 

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